¿FESTIVAL O ATRACO A MANO ARMADA CON LUCES DE NEÓN?
Lo de Wacken para el próximo siglo no es un cartel de conciertos, es un recibo del IBI con distorsión. Se han filtrado los precios para la edición del 2100 y, chiquillo, sale más barato invitar a toda la familia a comer jamón de bellota durante un mes que asomar el hocico por el norte de Alemania. El Holy Ground ya no es tierra santa, es un solar de lujo donde el barro te lo cobran como si fuera mascarilla hidratante de clínica suiza. Han montado un tinglado donde para entrar no te piden el DNI, te piden las escrituras de la casa de tu abuela y un análisis de sangre para ver si tus órganos cotizan al alza.
CERVEZA A PRECIO DE GASOLINA Y LODAZALES DE DISEÑO
Si creías que el sablazo de la última edición fue gordo, espérate a ver cómo se las gastan estos teutones en el futuro. La tecnología de vanguardia ha llegado para que el festival te vacíe los bolsillos de forma automática mientras intentas llegar al escenario. La exclusiva es que han inventado un sistema donde la birra se paga a plazos, como si te estuvieras comprando un coche alemán, pero sin ruedas y con más espuma. Aquello se va a llenar de gente con mucha pasta y muy poco ritmo, mientras los heavys de verdad miran el percal desde la barrera porque el presupuesto no les da ni para el llavero oficial.
EL NEGOCIO DE LA EXCLUSIVIDAD PARA GENTE CON EL TACO POR DELANTE
Se han pasado tres pueblos con la excentricidad financiera. En el 2100, Wacken será un club de golf para gente con parches en la chaqueta, donde lo más importante no es quién toca, sino quién tiene el abono VIP de platino iridiado. Han conseguido que el metal sea algo tan selecto que hasta las guitarras van a sonar a billete nuevo. Es un despliegue de poderío que da hasta coraje, transformando lo que era una juerga de colegas en una convención de accionistas que solo mueven la cabeza si el Dow Jones sube un par de puntos.
Lo mismo para el siglo que viene sale más rentable montarte el escenario en el patio de tu casa y contratar a unos cuantos que den voces, porque lo de Alemania tiene más peligro que un nublado.
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