El eterno rubio de la bandana y las botas de cuero tiene a medio planeta pegado al transistor y la pantalla porque mañana suelta una exclusiva que va a sacudir los cimientos del entretenimiento mundial. Bret Michaels se marca un maratón mediático por las cadenas más potentes de Estados Unidos para escupir una noticia que no es el típico relleno de promoción barata. El líder de Poison arranca su despliegue a las 8:15 am en Good Morning America, donde cortará el café a los madrugadores con su energía incombustible, para luego saltar sin despeinarse al terreno deportivo en el NFL Network a las 9:40 am. El tipo no tiene freno y cerrará su gira de anuncios en su tierra, conectando con la WTAE-TV de Pittsburgh a la 1:15 pm, dejando claro que cuando este animal del rock abre la boca, es para dar un golpe sobre la mesa.
Mientras otros se esconden tras comunicados de prensa aburridos, Michaels se lanza al barro de los directos para confirmar que sigue siendo el rey de la fiesta y el espectáculo. Los rumores apuntan a una gira masiva o un proyecto multimedia que dejaría en ridículo a las bandas de plástico que pueblan las listas de éxitos actuales. El tío maneja los tiempos como un auténtico virtuoso del solo de guitarra, sabiendo que tiene a la audiencia de la NFL y a los fans de Pittsburgh en el bolsillo. No esperéis baladas sentimentales ni discursos vacíos; esto huele a distorsión, estadios llenos y ese espíritu canalla que solo un superviviente de la era dorada del Hard Rock puede mantener intacto frente a las cámaras de la televisión nacional. Si pensabas que el hombre de "Every Rose Has Its Thorn" se iba a quedar sentado en el porche viendo pasar los días, es que no tienes ni idea de cómo ruge este motor.
Mañana el rock vuelve a ser el protagonista y más vale que tengas el volumen listo porque Michaels no ha venido a pedir permiso, sino a reclamar su espacio en el espectro radioeléctrico.
Si te lo pierdes, luego no llores cuando te enteres por el Twitter de tu vecino.
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