La que fuera el sueño húmedo de todo portador de chupa de cuero en los 80 ha vuelto para reclamar su trono. Lorraine Lewis, la garganta de fuego de Femme Fatale, se ha pasado por los micros para dejar claro que aquí no se viene a pedir permiso, sino a tirar la puerta abajo con un riff de Steve Brown y mucha clase.
EL SUEÑO AMERICANO TIENE SABOR A JACK DANIELS Desde los desiertos de Albuquerque hasta el fango de Hollywood, Lorraine recuerda que lo suyo no fue llegar y besar el santo. Tras un primer asalto fallido, volvió a la ciudad de las luces para montar una banda de "Dioses del Rock" porque estaba hasta las botas de músicos con peinados de 'Flock of Seagulls' y sintetizadores de juguete. Aquel debut de 1988 marcó una época, pero la industria, siempre tan lista, intentó enterrar el proyecto bajo una montaña de facturas y exigencias de "hits" precocinados. Ella lo tiene claro: es una 'entertainer' de raza, no un producto de laboratorio con autotune.
VIXEN, LA PURGA Y EL RENACIMIENTO Tras un periplo de casi seis años al frente de Vixen, Lorraine soltó la bomba sobre su salida en 2024. Fue un golpe seco, de esos que te dejan descolocado, pero como buena rockera, ha usado el impacto para ganar impulso. Ahora, bajo el sello de 'Lorraine Lewis - Femme Fatale', vuelve a las raíces con un sonido melódico pero con el 'punch' necesario para que los amplis echen humo. Nada de experimentos raros; rock de alto octanaje para los que todavía sabemos diferenciar un solo de guitarra de un pitido digital.
EL ARSENAL QUE SE NOS VIENE ENCIMA Ojo al dato: hay siete temas ya en la recámara. Ha re-grabado clásicos como "Waiting for the Big One" con Steve Brown (Ace Frehley, Trixter) destrozando las seis cuerdas, y tiene un dueto secreto con una "leyenda icónica" que hará que a más de uno se le caiga el parche del chaleco. Además, se ha descolgado con una versión de "Heroes" de Bowie que promete poner los puntos sobre las íes a tanto 'cover' descafeinado que circula por las redes.
Mientras la industria sigue empeñada en vendernos hologramas y voces retocadas por ordenador, todavía queda gente que sabe que el rock se siente en las tripas y no en una hoja de cálculo.
Si pensabas que Lorraine Lewis se iba a quedar en casa viendo pasar los años, es que no tienes ni idea de lo que significa tener sangre de Rock & Roll.
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