En una lección de nostalgia que ya querrían muchos, Rikki Rockett ha decidido que ser una estrella de rock es, en realidad, ser el guardián de un archivo que el tiempo casi devora. El legendario baterista de Poison ha rescatado una Polaroid inédita, capturada por Rob Jones segundos antes de la sesión que parió la portada de Look What The Cat Dragged In, recordándonos que mientras el sistema de retoque automático nos satura de filtros, él tiene el negativo original de la historia.
Ghost Notes: El libro que rompe el silencio
Tras años de rumores y retrasos dignos de una producción de Hollywood, ya tenemos la fecha definitiva. El próximo 28 de julio de 2026, bajo el sello Rare Bird Books, verá la luz Ghost Notes: My Life in Poison. No es un simple libro de memorias; es una ofensiva total de 312 páginas donde Rockett, el primero de la banda en hablar sin tapujos, desentierra los detalles que las biografías oficiales suelen ignorar por pura conveniencia.
El título no es casualidad. En la música, las "notas fantasma" son esos golpes sutiles que dan ritmo y profundidad sin ser el centro de atención. Rikki utiliza esta metáfora para narrar lo que ocurrió entre bastidores: desde los días fregando platos hasta la cima del glam metal, pasando por su batalla contra el cáncer y las traiciones que casi dinamitan al grupo.
La Polaroid del "Gato" y el factor nostalgia
La imagen compartida es solo un aperitivo de lo que Rockett llama "caos analógico". En un mercado que prefiere lo previsible y lo pulcro, Rikki apuesta por el grano de la película y el maquillaje corrido. Es su forma de decir que el arte debe pesarte en las manos, no solo ocupar megas en una nube que nadie sabe dónde está.
El futuro de Poison: Entre tributos y esperas
Mientras el libro calienta motores, el panorama en los escenarios es más complejo. Ante la falta de una gira de 40 aniversario con la formación original —actualmente estancada en los despachos—, Rockett ha tomado la iniciativa con su banda Rockett Mafia. El plan es simple y directo: interpretar el primer disco de Poison íntegramente, demostrando que si la maquinaria principal se oxida, él sigue en movimiento para deleite de los que aún distinguen un riff real de una secuencia programada.
Nos reconforta saber que alguien todavía se preocupa por guardar cajas llenas de recuerdos físicos. Estaremos atentos a la preventa de julio, porque si el resto del libro tiene la misma mala leche visual que esa Polaroid, nuestras estanterías van a necesitar un refuerzo de cromo. Al final, lo que el gato arrastró resultó tener mucho mejor aspecto que cualquier imagen creada por una tarjeta gráfica.
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