Black Stone Cherry se lía la manta a la cabeza y decide que ya está bien de tanta tontería moderna, anunciando un EP de ocho cortes grabado en su propio territorio para recuperar la mugre de sus inicios. Estos tipos pasan de las producciones de laboratorio y se encierran en su estudio de Edmonton para parir 'Celebrate', una bofetada de autogestión que demuestra que se puede sobrevivir dos décadas sin apuñalarse por la espalda.
La verdadera joya de la corona es que piensan profanar los escenarios tocando su primer disco entero, rescatando ese sonido de garaje que los puso en el mapa antes de que todo se volviera tan políticamente correcto. Además, se han marcado una versión de los ochenta con la ayuda de Tyler Connolly que promete elevar la temperatura de cualquier garito que se precie. Han decidido que el ADN de Kentucky no se negocia y que la hermandad dentro de la furgoneta vale más que cualquier contrato con letras pequeñas.
Hay quien cambia de bajista como de camisa, pero estos brutos prefieren envejecer con los mismos colegas entre vapores de bourbon.
Cuando el motor ruge con piezas originales, no hace falta que ningún listo te diga cómo hay que sonar.
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