Lars Chriss, guitarrista de Lion’s Share, confiesa que el lanzamiento de sus álbumes parece activar catástrofes globales: el hundimiento financiero de 2008 tras Dark Hours y el cierre total del planeta por la pandemia apenas tres días después de terminar su gira de regreso en 2020.
Sincronicidad maldita y desguace industrial La banda sueca Lion’s Share no solo ha luchado contra la obsolescencia del formato físico, sino contra una serie de eventos que harían temblar al más escéptico. Chriss revela que tras diecisiete años de silencio discográfico, el grupo se siente como un heraldo de desgracias: cada vez que intentan materializar un larga duración, el orden mundial se desmorona. En 2008 fue la crisis bancaria la que secó las ventas de Dark Hours, y en marzo de 2020, tras volar desde Frankfurt un domingo, el mundo se clausuró el miércoles siguiente por el COVID-19. La ironía ácida del músico sugiere que lanzar Inferno este 27 de marzo, en medio de conflictos bélicos actuales, es casi una invitación al impacto de un meteorito.
El refugio del single y la tiranía del algoritmo Durante casi dos décadas, el grupo sobrevivió lanzando migajas digitales para no morir en el olvido de las plataformas de streaming. Chriss admite que el modelo de negocio actual es un vertedero de datos donde los oyentes apenas consumen las tres primeras canciones antes de saltar a lo siguiente. Para combatir esta falta de atención, la banda se centró en pulir obsesivamente cada pista de Inferno como si fuera la última, rechazando la política y la religión en sus letras para evitar perder a la mitad de una audiencia ya de por sí fragmentada y difícil de alcanzar.
Producción artesanal contra la falsedad numérica Hartos de que oídos ajenos diluyeran su potencia, Lars Chriss tomó el control total de la mezcla por primera vez en la historia de la banda, buscando un sonido más pesado y crudo que sus trabajos anteriores. El guitarrista desprecia abiertamente las métricas de internet, calificándolas de fácilmente manipulables y carentes de credibilidad. Mientras preparan el lanzamiento bajo el sello de la vieja escuela, Lion’s Share planea remasterizar todo su catálogo para vinilo, ignorando las modas pasajeras y confiando en que el metal auténtico sobrevive incluso cuando el mercado intenta enterrarlo.
Nota del Departamento de Relaciones Internacionales: Se recomienda a la población civil buscar refugio subterráneo y acopiar víveres no perecederos. Si la teoría de Lars Chriss es correcta, la salida de Inferno a finales de marzo podría ser el detonante definitivo para que la realidad supere a la ficción de sus letras.
Si el disco suena bien, es probable que no quede nadie vivo para escucharlo.
Lion’s Share vuelve con más fuerza que una crisis hipotecaria y más peligro que un virus de laboratorio.
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