Tras lanzarse los trastos a la cabeza en un espectáculo de fango digital, 357 Homicide y Reality Fade firman una paz tan artificial que huele a cloro, admitiendo que el profesionalismo les quedó grande durante su berrinche público.
AMNESIA COLECTIVA TRAS EL BERRINCHE VIRTUAL
La escena del death metal amanece con una dosis de paz tan artificial que huele a cloro. 357 Homicide y el sello Reality Fade han decidido que el espectáculo de fango en redes sociales ya no es rentable. Tras lanzarse dardos envenenados, ahora publican un comunicado que parece redactado por un consultor de yoga. Afirman que la disputa se ha resuelto "pacíficamente", admitiendo que actuar bajo la ira no fue la jugada más brillante. El perdón fluye ahora como sangre en matadero, intentando borrar el rastro de un conflicto que nació de la falta de compostura profesional.
PROFESIONALISMO DE FACHADA Y RESPETO MUTUO
Ambas facciones aseguran que no quedan asperezas, apelando a una supuesta madurez que brilló por su ausencia durante el intercambio de ataques públicos. Se rinden honores mutuos citando la "dedicación" y el "trabajo duro", palabras que suenan a guion de reconciliación forzada para salvar la imagen ante los seguidores. El comunicado cierra filas pidiendo respeto a los fans, mientras intentan enterrar la animosidad en una fosa común de buenos deseos y "mucho amor", un cierre bastante curioso para entidades dedicadas a la estética del homicidio y la distorsión extrema.
No hay comentarios:
Publicar un comentario