ALPINISMO INDUSTRIAL Y ENTRADAS DE CIENCIA FICCIÓN
La experiencia en el Parque Estadio Nacional se transformó en un entrenamiento de comandos donde la peña tuvo que tirar de "fuerza de brazo" para trepar a containers de carga, jugándose la crisma solo para intentar divisar un píxel de Angus Young entre una marea de cabezas. La estafa visual alcanzó niveles épicos: gran parte de la "cancha general" quedó desterrada a casi un kilómetro del escenario, convirtiendo a las leyendas del rock en meras hormigas eléctricas que apenas se distinguían en el horizonte. Lo más sangrante es que hubo quienes, tras apoquinar 100.000 pesos, se rindieron ante la nula visibilidad y se largaron a sus domicilios para ver el espectáculo por una pantalla, confirmando que en Chile se paga entrada presencial para acabar haciendo tele-concierto desde el sofá.
LOGÍSTICA DE CARTÓN Y EL CÍNICO COMODÍN DEL CONTAINER
La productora DG Medios se lavó las manos con una agilidad pasmosa, echándole el muerto a desvíos de tránsito de última hora y a la supuesta falta de recintos para meter a 85.000 almas a presión en un lugar que les quedó gigante en ineptitud. Mientras el país presume de ser la segunda ciudad del planeta que más pincha a la banda, la organización soltó con una calma que roza el insulto que lo de los containers es algo que "tienen que considerar" para la próxima fecha. Básicamente, vendieron palcos de metal oxidado a precio de oro, obligando al personal a hacer escalada libre para no sentir que les habían desplumado la billetera sin anestesia.
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