Snowy Shaw ha confesado en The Growl Podcast que su entrada en la élite del metal con King Diamond y Mercyful Fate no fue fruto de un virtuosismo divino, sino de una borrachera navideña en 1988 con Mikkey Dee y la suerte de que el "Rey" rechazara a 40 baterías en Los Ángeles antes de conformarse con él.
EL MILAGRO DE LOS BARES DE LOS ÁNGELES
El mayor hito en la carrera de Snowy Shaw no fue aprenderse las canciones, sino cumplir 21 años la misma semana que llegó a California para poder beber legalmente mientras King Diamond buscaba desesperadamente a alguien que no fuera un completo desastre. Shaw relata con una mezcla de orgullo y caradura cómo Mikkey Dee le ofreció el puesto entre copas, asegurándole que era el sustituto perfecto. Lo que Snowy ignoró al principio por considerarlo delirio etílico, terminó siendo su billete de salida de Suecia, un país que según él solo servía para escuchar cassettes de mala calidad y soñar con maquillarse como un cadáver.
En la corte de King Diamond, parece que el requisito principal no era la técnica, sino estar disponible cuando el titular decidía largarse a tocar con tipos más famosos.
CUARENTA RECHAZOS Y UNA CINTA DE CASSETTE
La logística del fichaje roza lo ridículo: mientras King Diamond hacía audiciones a 40 aspirantes en EE. UU., Snowy Shaw se aprendía tres temas en un par de días usando una cinta de cassette en un local de ensayo mugriento. Fue Pete Blakk quien llamó al "Rey" para decirle que dejara de buscar, que ya tenía al tipo ideal. Shaw, que veía a Diamond como una versión "enferma" de Alice Cooper que usaba fémures como pie de micro, no dudó en subirse al avión para vivir del cuento satírico. Pasó de ser un fan fascinado por los recopiladores de Metal Blade a ser el mercenario oficial de una banda que ha vivido de la misma estética de serie B durante décadas.
Snowy Shaw es la prueba viviente de que en el metal, aprenderte tres temas y tener el contacto adecuado en el bar es el equivalente a un doctorado en Berklee.
Nota del Departamento: Es admirable que Shaw hable de "oportunidad de salir al mundo" cuando lo que realmente quería era una excusa para que no le pidieran el carné de identidad al pedir una cerveza en Sunset Boulevard.
Shaw consiguió el trono de la batería por descarte; tras ver a 40 candidatos, King Diamond debió pensar que un sueco con resaca era lo menos malo que le podía pasar.
Si quieres ser una leyenda, no practiques escalas; búscate un amigo que quiera dejar su banda y llévalo de copas en Nochebuena.
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