EL ARTE DE LA QUÍMICA SIN ALGORITMOS
La alianza entre Adrian Smith y Richie Kotzen no nació de una hoja de cálculo, sino de una mudanza a la costa oeste de Estados Unidos hace una década. Smith confiesa que la chispa creativa con Kotzen fue tan inmediata que compusieron los pilares de su primer disco en una sola tarde, demostrando que dos egos de alto calibre pueden convivir si hay respeto y, sobre todo, una buena dosis de blues-rock.
Lo más sorprendente para los puristas de la Doncella de Hierro es el redescubrimiento de Adrian como vocalista. El guitarrista recuerda que sus inicios, junto a su amigo de la infancia Dave Murray, fueron frente al micrófono simplemente porque "tenía el pelo largo y era guay", aprendiendo a tocar la guitarra sobre la marcha para estar a la altura de Dave. Esta faceta vocal, ahora compartida con Kotzen, le permite explorar un lienzo sonoro que la maquinaria de Maiden, por su propia naturaleza épica, no siempre puede albergar.
RESISTENCIA HUMANA FRENTE A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
Al ser consultado sobre el avance de la IA en la composición musical, Smith no oculta su escalofrío. Define el uso de estas herramientas como una búsqueda de "recompensa sin esfuerzo", defendiendo que el valor de la música reside precisamente en el viaje, el proceso y la lucha creativa. Para Adrian, la música orgánica es una cuestión de comunicación humana, y la sola idea de cancelar un concierto porque se ha perdido un ordenador portátil le parece un síntoma trágico de la decadencia actual.
El guitarrista lamenta que la industria discográfica se esté "muriendo de asco" debido al streaming, donde la música se ha abaratado hasta el punto de que el público espera recibirla gratis. Agradece haber nacido en una época donde todavía existía el esfuerzo de ahorrar para pagar una hora de estudio, algo que, según él, dotaba a las grabaciones de una mística y una solvencia que el mundo digital ha diluido.
MEMORIA MUSCULAR Y EL REGRESO A LOS ORÍGENES
Sobre la actualidad de Iron Maiden y la gira "Run For Your Life", Smith revela el funcionamiento de su "memoria muscular". Al retomar clásicos como Killers o Murders in the Rue Morgue, temas que no tocaban con frecuencia, admite que la dificultad no reside en las notas, sino en la velocidad física extrema que requieren. Es un ejercicio de atletismo sónico que solo se puede superar gracias a décadas de oficio, algo que ningún programa de ordenador podría replicar con la misma intensidad.
VALORACIÓN EDITORIAL: LA CAÑA DE PESCAR COMO ÚLTIMA DEFENSA
Adrian Smith representa esa estirpe de músicos que ven la tecnología como un accesorio y no como un sustituto. Mientras la mitad de los artistas actuales no sabrían qué hacer sin una conexión a internet, Smith planea su estancia en Argentina preguntando por el Dorado y asegurándose de meter su caña de pescar en la maleta. Es, en esencia, la victoria de lo táctil sobre lo virtual: ya sea sujetando una Jackson o una caña de pescar, Adrian prefiere sentir el tirón de la realidad.
NOTA DEL DEPARTAMENTO: Si usted es un joven músico que confía ciegamente en su portátil, sepa que Adrian Smith está en un barco en medio de un río, probablemente componiendo un éxito mundial mientras usted espera a que se cargue la actualización de su software.
Adrian Smith: Porque en el rock, si no hay lucha, solo hay ruido digital.
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