Aquí tienen la crónica de los hechos, con la fidelidad de un metrónomo y el veneno de un purista que cree que después de este disco todo fue cuesta abajo:
En un alarde de arqueología musical, el canal oficial de Nuclear Blast Records mantiene vivo el streaming completo de 'The Jester Race', recordándonos que hubo un tiempo en que In Flames no necesitaba sintetizadores modernos para que los metaleros más duros quisieran abrazar a un árbol.
LO MÁS IMPORTANTE (LA "MÉDULA" DEL ÁLBUM)
El Gran Salto Melódico: Tras un debut algo rudo, este disco de 1996 estableció las bases del Death Metal Melódico. Básicamente, decidieron que podías gruñir como un oso atrapado en una trampa mientras las guitarras hacían armonías dignas de una orquesta barroca con esteroides.
La Formación de los Elegidos: El álbum presenta a la alineación clásica con Anders Fridén en las voces (recién llegado de Dark Tranquillity, en un intercambio de cromos histórico) y los arquitectos de las guitarras, Jesper Strömblad y Glenn Ljungström.
Himnos de Taberna Sueca: Canciones como "Moonshield" (con sus guitarras acústicas que te hacen sentir en un bosque nevado) y la homónima "The Jester Race" demostraron que el metal extremo podía ser coreable sin perder la dignidad.
El Legado del Bufón: El arte de la portada introdujo al "Jester Head", esa máscara que se convirtió en el logo de la banda y en el tatuaje del que muchos adolescentes de los 90 todavía no se arrepienten.
DATOS PARA TU PRÓXIMA CENA CULTURAL
Producción de Culto: Fue grabado en el mítico Studio Fredman por Fredrik Nordström, el hombre responsable de que todas las bandas de Suecia sonaran exactamente igual de potentes durante una década.
Influencias poco Ocultas: Los críticos más ácidos señalan que el disco es básicamente Iron Maiden pero con mucha más mala leche y una sobredosis de melancolía escandinava.
Duración Quirúrgica: Con unos 40 minutos de duración, el álbum es perfecto para un viaje en metro donde quieres ignorar a la humanidad o para una sesión de gimnasio donde tu único objetivo es levantar pesas mientras piensas en el vacío existencial.
EDITORIAL: EL BUFÓN QUE SE RÍE DEL TIEMPO
'The Jester Race' nos recuerda que el metal es la única religión donde puedes llamar a un disco "La Carrera del Bufón" y que te tomen en serio. Mientras la banda sigue explorando sonidos que confunden a sus fans más veteranos, este streaming oficial actúa como un refugio seguro para aquellos que piensan que las guitarras gemelas son la única forma verdadera de alcanzar la iluminación.
NOTA DEL EDITOR: Si después de escuchar "Artifacts of the Black Rain" siente un impulso de mudarse a Suecia y comprarse un abrigo de cuero largo, no se preocupe. Es un síntoma normal de la fiebre del 96.
In Flames - The Jester Race: Porque ser un bufón nunca fue tan épico.
No hay comentarios:
Publicar un comentario