El panorama del death metal alemán ha sufrido un síncope de última hora que ha dejado el inicio del Eternal Death Rituals Tour II con un persistente sabor a jarabe para la tos. Slaughterday, los encargados de poner la banda sonora al inframundo este fin de semana, han decidido que el verdadero ritual de muerte se llevará a cabo bajo las mantas de su casa.
Los hechos, expuestos con la precisión de un parte médico, son los siguientes:
Baja por prescripción: La banda ha anunciado que no podrá cumplir con las dos fechas programadas para este fin de semana debido a motivos de salud.
Huérfanos en Oldenburg y Remptendorf: A pesar de la ausencia de los protagonistas, los eventos en MTS Records y Hirt’s Bräu se mantienen en pie.
Solidaridad de cartón-piedra: En un alarde de compañerismo, han solicitado a sus seguidores que sigan apoyando al resto del "paquete asesino" compuesto por Fleshcrawl, Discreation y Soul Grinder.
La fe en el calendario: Los músicos han fijado su "resurrección" para los días 27 y 28 de febrero, confiando en que una semana sea tiempo suficiente para que el sistema inmunológico les permita volver a la carretera en Weiher y Aalen.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Slaughterday ha demostrado que, en 2026, el Death Metal es mucho más vulnerable a un cambio de temperatura que a cualquier maldición satánica.
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