Shinedown, los maestros de sonar exactamente igual en cada disco desde 2008, nos presentan "Safe And Sound", el primer adelanto de su próximo álbum titulado, con una originalidad pasmosa, EI8HT (previsto para el 29 de mayo). El tema viene acompañado de un lyric video lleno de flores psicodélicas que brotan y mueren, una metáfora perfecta de lo que le ocurre a sus neuronas después de escuchar este estribillo tres veces seguidas.
El complejo de arquitecto: Brent Smith arranca la canción proclamándose el "maestro del diseño" y el "creador del movimiento". Es esa lírica de autoayuda agresiva que tanto gusta en Florida: soy un genio, controlo el sistema y tú solo eres un espectador. Lo de siempre, pero con una producción tan pulida que podrías usar el audio para depilarte con láser.
Nadie está a salvo (especialmente tus oídos): El mensaje central de la canción es un recordatorio amable de que "nadie está sano y salvo". Entre buitres viciosos y líderes que resultan ser fraudes, la banda intenta vendernos una distopía de bolsillo mientras el bombo de la batería te golpea con la sutileza de un mazo de feria.
La repetición como tortura: Si algo te queda claro después de los tres minutos de canción es que las cosas ocurren "una a una" (one by one). Lo repiten tantas veces al final que no sabes si te están contando una historia de supervivencia o si Brent Smith está contando los billetes que va a cobrar por el pre-order del álbum.
Estética de salvapantallas: El vídeo es una sucesión de animaciones florales que cambian de color. Es bonito, es inofensivo y distrae lo suficiente para que no te des cuenta de que la estructura de la canción es la misma que han usado en sus últimos cuatro números uno.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Shinedown ha vuelto para recordarnos que el Rock Moderno de radio es el nuevo Pop: fórmulas seguras, letras que pretenden ser profundas pero se quedan en el borde de la piscina y una producción que suena a coche nuevo. "Safe And Sound" es el himno perfecto para alguien que quiere sentirse rebelde mientras compra en un centro comercial. No estás a salvo, dice Brent; y tiene razón: nadie está a salvo de que este estribillo se le pegue como un chicle en la suela del zapato.