Mientras medio mundo intenta recuperarse de las fiestas de diciembre, el barrio chino de Nueva York ha decidido que la mejor forma de empezar el año es a base de estruendo y humo. Las calles de Lower Manhattan se han convertido en un campo de batalla de celebraciones para dar la bienvenida al Año de la Serpiente, demostrando que en esta ciudad, incluso las tradiciones milenarias tienen que sonar más fuerte que el tráfico de la Gran Manzana.
Guerra a los malos espíritus: El festival de petardos en el Sara D. Roosevelt Park no es apto para oídos sensibles. Miles de pequeños explosivos han llenado el aire de papel rojo y pólvora, una tradición diseñada para ahuyentar la mala suerte y que, de paso, deja claro que Chinatown no entiende de normativas de ruido cuando hay que invocar la fortuna.
Danza y músculo: Los leones y dragones han tomado las aceras, serpenteando entre la multitud al ritmo de tambores que se sienten en el pecho. Es una exhibición de fuerza y agilidad donde las escuelas de artes marciales locales demuestran que mantener viva la cultura requiere tanto sudor como devoción.
El rojo como uniforme: Desde las banderas hasta los sobres "hongbao", el rojo ha inundado el paisaje urbano. Es el color de la prosperidad en un barrio que, a pesar de la gentrificación y los cambios, se niega a perder su esencia cuando llega su festividad más sagrada.
Un festín en cada esquina: Más allá del espectáculo visual, el olor a dumplings recién hechos y pasteles de arroz inunda el ambiente. Las familias se reúnen para banquetes que duran horas, recordando que, al final del día, el Año Nuevo Lunar va de llenar el estómago y honrar a los ancestros.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
El Año Nuevo Lunar en Nueva York es el recordatorio definitivo de que esta ciudad es un monstruo que se alimenta de todas las culturas del planeta. Chinatown ha vuelto a demostrar que no necesita permiso para ser el epicentro del mundo por un día. Si el humo de los petardos no te ha dejado ciego y el sonido de los gongs no te ha dejado sordo, es que no has vivido la verdadera experiencia. Un año más de caos, suerte y resistencia cultural en las calles de Nueva York. Feliz Año de la Serpiente; que la pólvora os acompañe.
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