Satan aterriza en España esta semana y la fidelidad a los hechos es casi digna de un guion de película de terror de serie B: estas cuatro fechas son, literalmente, el último estertor de la banda en 2026 antes de que Brian Ross cambie el micro por la bata de hospital. Desde la Razzmatazz 3 hasta la Sala Groove, el cuarteto de Newcastle viene a demostrarnos que el Heavy Metal clásico sigue vivo, aunque sea a base de cirugías preventivas de vida o muerte. Es la estrategia de marketing involuntaria más macabra del año: ven a verlos ahora o reza para que el cirujano tenga buen pulso y vuelvan en 2027.
Lo más venenoso y profesional es ver cómo la leyenda de la NWOBHM se aferra a estas fechas españolas como si fueran el Santo Grial. Mientras en el resto del mundo han tenido que posponerlo todo, aquí nos los venden como una "leyenda viva", aunque la realidad es que vienen con la fecha de caducidad temporal marcada en el calendario de mayo. Manguales Extreme nos invita a pasar por taquilla en Barcelona, Valencia, Madrid y Portugalete para presenciar este ejercicio de resistencia física, donde cada agudo de Ross será analizado con el rigor de un electrocardiograma. Es el heavy metal convertido en un deporte de riesgo médico, donde el público no solo va a hacer headbanging, sino a comprobar que el "ángel" de Newcastle aguanta el tipo antes de que el infierno se tome unas vacaciones forzosas en el quirófano.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
Satan viene a España para demostrarnos que el Heavy Metal es inmortal, aunque sus protagonistas necesiten una revisión técnica de urgencia para no acabar siendo piezas de museo antes de tiempo.
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