James McBain, el cerebro detrás de la entidad de blackened thrash Hellripper, ha liberado "Mortercheyn", el tercer y demoledor adelanto de su cuarto álbum de estudio titulado "Coronach", que verá la luz el 27 de marzo de 2026 bajo el sello Century Media Records.
VELOCIDAD DIABÓLICA Y TRADICIÓN GÓTICA "Mortercheyn" llega como una descarga de adrenalina que reafirma por qué Hellripper es el monarca absoluto del mosh arcano en Escocia. Tras los adelantos de "Hunderprest" y la épica pieza homónima, este nuevo sencillo recupera la esencia más directa y visceral del proyecto, equilibrando el caos del black metal con la precisión quirúrgica del speed metal de la vieja escuela. La lírica del tema se sumerge en las sombras de la literatura gótica victoriana y el folklore siniestro, destilando una narrativa que muerde con la misma fuerza que sus riffs. Es una pieza que, en palabras del propio McBain, busca ofrecer ese elemento de sorpresa constante que define a este nuevo trabajo.
Si el infierno tuviera una banda sonora para las Tierras Altas, McBain sería el encargado de afinar las guitarras.
LA ARQUITECTURA DE UNA LAMENTACIÓN ELÉCTRICA El álbum "Coronach", cuyo título hace referencia a las lamentaciones fúnebres tradicionales de las Highlands, es el debut de Hellripper en Century Media y representa su exploración más personal de la cultura escocesa. Grabado y mezclado por McBain en su propio estudio en Escocia y masterizado por Damien Herring en Estados Unidos, el disco es un compendio de ocho estaciones de pura blasfemia sonora. Desde los misterios pictos hasta relatos urbanos modernos, cada pista ha sido diseñada para no dejar sobrevivientes, contando con la colaboración visual de Adam Burke para una portada que ya respira el aroma de los clásicos.
Un ejercicio de arqueología metálica donde el pasado de Escocia se desentierra a 200 pulsaciones por minuto.
EL ORDEN DE BATALLA DE CORONACH La lista de temas que compondrán este asalto definitivo ya ha sido revelada, estableciendo una jerarquía de ruido y técnica: el caos inicial de Hunderprest, seguido por Kinchyle (Goatkraft and Granite), la maestría de The Art of Resurrection, el vals maldito de Baobhan Sith (Waltz of the Damned), la furia de Blakk Satanik Fvkkstorm, el eco de Sculptor's Cave, la urgencia de Mortercheyn y el cierre monumental con la extensa Coronach. El disco se lanzará en múltiples ediciones de vinilo con nombres que homenajean la geografía escocesa, desde el gris "Highland Mist" hasta el magenta "Wild Thistle".
Doce temas de Corabi eran un paseo; ocho de Hellripper son una sentencia de muerte para tus cervicales.
NOTA DEL DEPARTAMENTO Es reconfortante ver que James McBain sigue grabando todo solo en su casa; al menos así no tiene que discutir con nadie sobre si el solo de guitarra es demasiado largo o si el sacrificio de la cabra fue excesivo.
El 27 de marzo, Escocia no solo exportará whisky, sino la mejor forma de perder la audición con clase.
Preparen el cuello para marzo o quédense en la iglesia rezando.
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