Christos Antoniou se cae, se rompe las costillas y se queda fuera de las primeras fechas de la gira norteamericana. ¿Cancelar? Ni de coña. Septicflesh sale a la carretera convertido en trío.
Hay días en los que el cuerpo manda.
Y luego están los días en los que el cuerpo te manda directamente a tomar por saco la gira.
Christos Antoniou, guitarrista de Septicflesh, ha sufrido fracturas y roturas de costillas tras una caída y no podrá participar en las primeras fechas de la gira norteamericana de la banda.
La noticia llega justo cuando el grupo se dispone a comenzar una gira que arranca el 5 de octubre en Riverside, California, junto a Arch Enemy, The Black Dahlia Murder, Crypta y Thrown Into Exile.
Y aquí viene lo interesante.
Porque Septicflesh no ha dicho:
«Nos vemos cuando se recupere».
Ha dicho:
«Salimos igualmente».
CUANDO EL CUERPO DICE «NO» Y EL METAL CONTESTA «YA VEREMOS»
Antoniou necesita tiempo para recuperarse.
Las costillas rotas no son precisamente una pequeña molestia que solucionas poniéndote una tirita, respirando fuerte y diciendo:
«Venga, siguiente canción».
Tocar la guitarra durante un concierto ya exige movimiento, postura y esfuerzo físico.
Hacerlo mientras tienes las costillas hechas un puzle es otra categoría completamente distinta.
Así que el guitarrista se queda temporalmente fuera mientras el resto de la banda continúa con la gira.
La propia banda ha explicado que actuará como trío durante estas primeras fechas, mientras Christos se concentra en recuperarse con el objetivo de reincorporarse más adelante.
Y eso cambia completamente el escenario.
Porque Septicflesh no es precisamente una banda que pueda esconderse detrás de cuatro luces y un batería tocando al fondo.
Su sonido está construido a base de guitarras pesadas, orquestaciones, atmósferas oscuras y una arquitectura musical que parece diseñada por alguien que desayuna cemento y duerme dentro de una catedral abandonada.
EL PROBLEMA NO ES SOLO TOCAR
Aquí está la parte que muchas veces se olvida.
Cuando un músico se lesiona, la pregunta no es simplemente:
«¿Puede tocar?»
La pregunta real es:
«¿Puede tocar sin convertir la recuperación en una catástrofe?»
Y eso es otra historia.
Christos no se ha quedado fuera porque haya decidido tomarse unas vacaciones en Grecia.
Se ha quedado fuera porque tiene fracturas y costillas rotas.
El cuerpo necesita tiempo.
Y si intentas acelerar una lesión de este tipo porque tienes veinte conciertos marcados en un calendario, el calendario puede acabar siendo lo menos importante de tus problemas.
SEPTICFLESH: TRES TIPOS, UNA MÁQUINA Y A LA CARRETERA
La solución es tan sencilla como brutal:
tres músicos.
Nada de esperar semanas.
Nada de borrar la gira.
Nada de esconderse.
La banda sale a escena y continúa.
Y aquí aparece una de esas situaciones que solamente el metal parece aceptar con una naturalidad casi absurda.
«Nos falta un guitarrista».
—¿Cancelamos?
«No.»
—¿Y qué hacemos?
«Tocar.»
Fin de la reunión.
Y ENCIMA LA GIRA NO ES PRECISAMENTE DE PASEO
El calendario tampoco ayuda.
La gira norteamericana comparte cartel con Arch Enemy y The Black Dahlia Murder, además de Crypta y Thrown Into Exile en el arranque anunciado.
La primera fecha está marcada para Riverside, California, el 5 de octubre, y después llegan más conciertos por Estados Unidos y Canadá durante octubre y noviembre.
Es decir:
carretera, conciertos, montaje, desmontaje, viajes y más conciertos.
Porque aparentemente al metal le parecía demasiado fácil hacer una gira normal.
Había que añadirle una costilla rota por el camino.
EL METAL TIENE UNA MANÍA MUY RARA
Hay algo especialmente curioso en estas situaciones.
Cuando una estrella del pop cancela una gira por problemas físicos, todo el mundo entiende inmediatamente que la salud está primero.
En el metal, muchas veces aparece otra mentalidad:
«¿Pero toca esta noche?»
Y esa frase resume medio siglo de música extrema.
El problema es que los músicos no son máquinas.
Aunque lleven camisetas negras.
Aunque tengan barba.
Aunque hayan grabado discos que parecen capaces de provocar un terremoto.
Aunque en directo parezcan haber sido fabricados en una fundición infernal.
Siguen teniendo costillas.
Y las costillas, cuando se rompen, tienen la desagradable costumbre de recordar que son de carne.
CHRISTOS NO SE VA. ESTÁ ESPERANDO
Lo importante es que esto no se presenta como una salida definitiva.
La banda ha comunicado que el objetivo es que Antoniou pueda reincorporarse más adelante durante la gira, una vez recuperado.
Por tanto, no estamos ante una despedida.
No estamos ante un cambio permanente.
Estamos ante una situación temporal provocada por una lesión.
Y mientras tanto, Septicflesh tendrá que demostrar algo que muchas bandas conocen demasiado bien:
cómo mantener una maquinaria gigantesca funcionando cuando falta una pieza fundamental.
PORQUE EL SHOW NO SE PARA
Hay una frase que se ha repetido miles de veces en el mundo de la música:
«The show must go on».
Pero pocas veces suena tan literal como aquí.
Un guitarrista se cae.
Se rompe las costillas.
La gira empieza.
Y el resto de Septicflesh mira el calendario y decide:
«Seguimos».
Eso no significa que haya que glorificar tocar lesionado.
Todo lo contrario.
Christos tiene que recuperarse.
Pero también demuestra una cosa:
una banda puede perder temporalmente una pieza y seguir siendo una banda.
Y AHORA VIENE LA PARTE INTERESANTE
Porque los primeros conciertos de esta gira van a tener algo que normalmente no aparece en una noche corriente:
incertidumbre.
¿Qué canciones cambiarán?
¿Cómo sonará Septicflesh como trío?
¿Qué partes tendrán que adaptarse?
¿Será una actuación más cruda?
¿Más desnuda?
¿Más agresiva?
¿O conseguirá la banda mantener intacta su maquinaria sin que el público note demasiado la ausencia?
Eso solamente lo dirán los conciertos.
Y ahí está precisamente lo bueno.
SEPTICFLESH NO HA CANCELADO
Christos Antoniou está lesionado.
Las costillas necesitan tiempo.
La banda ha decidido continuar.
La gira comienza.
Y mientras uno de sus guitarristas se recupera, los demás se suben al escenario y hacen lo que llevan décadas haciendo:
convertir ruido, oscuridad y toneladas de metal en un concierto.
Porque puedes romperte una costilla.
Puedes quedarte sin una guitarra.
Puedes desmontar media escenografía.
Pero cuando llega la hora de salir al escenario...
el infierno abre las puertas.
Y Septicflesh entra.
PUNTUACIÓN DE INSOLENCIA HISTÓRICA: 9,5/10
Christos: recupérate.
Septicflesh: a matar.
La gira: continúa.
STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE
No hay comentarios:
Publicar un comentario