EL HOMBRE QUE TOCÓ “BACK IN BLACK” AHORA ACABA DE SER CONDENADO POR SALTARSE UNA ROTONDA
Hay accidentes.
Y luego están los accidentes que parecen escritos por un guionista con demasiado rock'n'roll en la cabeza.
Phil Rudd, batería histórico de AC/DC, 72 años, un Ferrari 599 de 2009, una carretera de Nueva Zelanda, una rotonda ajardinada y un árbol.
El resultado:
el Ferrari salió despedido por encima de la rotonda y terminó contra el árbol.
Y hoy, 5 de octubre de 2026, un tribunal de Tauranga ha cerrado el episodio con una condena por conducción imprudente y una multa de 500 dólares neozelandeses, más 100 dólares de costas.
Pero la historia no termina en la multa.
De hecho, ahí es donde empieza lo verdaderamente extraño.
EL FERRARI NO GIRÓ. VOLÓ.
13 de julio.
Aproximadamente las 20:30.
Phil Rudd circulaba por Lakes Boulevard, en Tauriko, en las afueras de Tauranga.
El coche era un Ferrari 599.
Y delante apareció una rotonda ajardinada.
Según el resumen policial presentado ante el tribunal, las marcas de frenada y los daños en el asfalto eran compatibles con que el vehículo hubiera salido literalmente por encima de la rotonda, abandonando después la calzada, pasando por el bordillo y chocando contra un pequeño árbol.
No es una metáfora.
No es una forma de contar la historia.
El coche salió por encima de la rotonda.
AC/DC ya tiene “Highway to Hell”.
Phil Rudd acaba de aportar una especie de capítulo neozelandés que nadie había pedido.
Y AQUÍ APARECE EL DETALLE MÁS EXTRAÑO
Después del accidente, Rudd fue trasladado en ambulancia al hospital de Tauranga para ser observado.
Y cuando habló con la policía, según los documentos del caso, explicó que no sabía qué había ocurrido inmediatamente antes del accidente.
También dijo que había sufrido un golpe que lo había dejado inconsciente anteriormente ese mismo día.
Su destino aquella noche era visitar a su hija.
No hubo una persecución.
No hubo una escena de película.
No hubo una carretera llena de paparazzi.
Hubo algo bastante más desconcertante:
un músico de 72 años, un Ferrari destrozado y una explicación que dejaba un agujero enorme en lo sucedido.
PHIL RUDD NI SIQUIERA ESTUVO EN EL JUICIO
Y aquí aparece otra particularidad.
Rudd no acudió a una vista anterior celebrada en septiembre.
Tampoco estuvo presente cuando se celebró la audiencia formal de prueba este lunes.
El tribunal pudo continuar sin él porque se trataba de una infracción de categoría uno, para la que la legislación neozelandesa permite que el procedimiento avance en determinadas circunstancias sin la presencia del acusado.
El fiscal de la policía presentó fotografías y una declaración policial.
El magistrado comunitario Shaun Cole consideró probado el hecho.
500 dólares de multa.
100 dólares de costas.
Fin del expediente.
Pero no fin de la historia de Phil Rudd.
Ni mucho menos.
PORQUE PHIL RUDD NO ES “UN EXBATERÍA MÁS”
Aquí es donde muchos titulares se quedan cortos.
Rudd no fue simplemente el tipo que se sentó detrás de una batería en AC/DC.
Fue una pieza fundamental de una de las máquinas rítmicas más reconocibles de la historia del rock.
Estuvo en AC/DC durante décadas y participó en discos que cambiaron para siempre el sonido del hard rock.
Y sí:
“Highway to Hell”.
“Back in Black”.
“For Those About to Rock We Salute You”.
El golpe seco, minimalista y brutal de Rudd ayudó a construir una de las identidades rítmicas más reconocibles del planeta.
Por eso resulta tan extraño contemplar ahora su nombre en una noticia judicial relacionada con una rotonda.
DE “BACK IN BLACK” A UN FERRARI CONTRA UN ÁRBOL
La vida de Rudd lleva años recorriendo una carretera mucho más complicada que cualquier autopista neozelandesa.
En 2014 fue acusado inicialmente de intentar contratar a alguien para cometer un asesinato, pero esos cargos fueron posteriormente retirados.
Sin embargo, sí terminó enfrentándose a cargos por amenazas de muerte y posesión de drogas.
En 2015 recibió ocho meses de arresto domiciliario después de declararse culpable de esos delitos.
Aquello prácticamente terminó de romper su relación profesional con AC/DC.
Y aunque posteriormente volvió a tocar en el álbum Power Up de 2020, no regresó a la formación para las giras posteriores.
El hombre que había ayudado a crear algunos de los ritmos más famosos del rock mundial quedó mirando la maquinaria desde fuera.
LO MÁS TRÁGICO NO ES LA MULTA
Porque 500 dólares neozelandeses no van a cambiar la historia del rock.
Lo verdaderamente extraño es contemplar la distancia entre aquel Phil Rudd y el hombre que aparece hoy en los documentos judiciales.
En otro tiempo estaba detrás de una batería mientras millones de personas gritaban.
Hoy un tribunal describe marcas de frenada, bordillos, daños en el asfalto y un pequeño árbol.
La diferencia es brutal.
Del estadio a la rotonda.
Del trueno de AC/DC al silencio de una sala judicial.
Y todo ello sin necesidad de inventar una sola palabra.
EL HOMBRE QUE NUNCA QUISO SER “EX” DE AC/DC
Rudd ha hablado en el pasado de lo doloroso que fue quedar apartado de la banda.
Y hay una frase que resume perfectamente el problema:
Para él, AC/DC no era simplemente un trabajo.
Era su vida.
Durante décadas.
Por eso su historia tiene una dimensión que va mucho más allá de una multa de tráfico.
Es la historia de un músico que estuvo en el centro de una de las bandas más grandes del planeta y que, con el paso del tiempo, ha terminado protagonizando una sucesión de episodios completamente alejados del escenario.
Y AHORA LLEGA LA IMAGEN IMPOSIBLE
Imagínatelo.
Noche cerrada.
Tauranga.
Un Ferrari 599 acercándose a una rotonda.
Frenos.
Asfalto marcado.
El coche pierde la trayectoria.
La rotonda desaparece debajo.
El Ferrari despega.
Un pequeño árbol recibe el impacto.
Y al otro lado de la historia está el mismo hombre que, décadas antes, estaba sentado detrás de una batería mientras AC/DC grababa canciones que terminarían vendiendo millones de discos.
Eso no lo escribe un guionista.
Eso lo escribe la vida.
PHIL RUDD SIGUE TENIENDO UNA CUENTA PENDIENTE CON LA HISTORIA
No sabemos qué ocurrió exactamente en los segundos previos al accidente.
Y no sería serio inventarlo.
El tribunal ha establecido una cosa concreta: Rudd fue declarado culpable de conducción imprudente y multado con 500 dólares neozelandeses, además de 100 dólares de costas.
Pero existe otra cuestión que ningún tribunal puede resolver.
¿Qué queda de un músico cuando ya no está dentro de la banda que definió buena parte de su vida?
Quizá esa sea la verdadera historia.
Porque Phil Rudd no necesita que nadie le explique quién fue.
Su batería ya lo hizo.
El problema es que ahora su vida sigue escribiendo capítulos que nadie esperaba.
Y algunos tienen árboles.
AC/DC NO ES UNA BANDA. ES UNA CICATRIZ.
Hay músicos que abandonan un grupo.
Hay músicos que son sustituidos.
Y luego están los que quedan atrapados para siempre dentro de la historia de una banda.
Phil Rudd pertenece a la tercera categoría.
Podrán cambiar los baterías.
Podrán cambiar las giras.
Podrán pasar los años.
Pero cuando suena ese golpe seco que anuncia una canción de AC/DC, hay una parte de la historia que todavía lleva su nombre.
Esta vez no ha sonado en un estadio.
Ha sonado en un tribunal de Tauranga.
Y el veredicto ha sido de 500 dólares.
El rock puede sobrevivir a casi todo.
Incluso a una rotonda.
PUNTUACIÓN DE INSOLENCIA HISTÓRICA: 10/10
Porque pocas veces la vida consigue juntar en la misma historia a AC/DC, un Ferrari 599, una rotonda que ejerce de trampolín, un árbol, un hospital, un tribunal y uno de los baterías más importantes de la historia del hard rock.
Y lo más surrealista es que esta vez no hace falta exagerar nada.
Ya venía así de fábrica.
STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE
FUENTE ORIGINAL: NZ Herald — “Former AC/DC drummer sentenced for careless driving in Tauranga”.
FUENTE: NZ Herald — noticia original
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