Hay noticias que no necesitan una guitarra sonando de fondo para golpear fuerte. Esta es una de ellas.
Brian May ha puesto sobre la mesa una posibilidad que, durante décadas, habría parecido sencillamente imposible: Queen podría no volver a salir de gira.
El guitarrista de la banda británica ha explicado que tomó la decisión hace aproximadamente 18 meses y que, después de medio siglo de escenarios, viajes, hoteles, aviones y conciertos, ha llegado el momento de dejar atrás la carretera.
No porque haya dejado de amar la música.
Precisamente por eso.
Porque después de 50 años, May parece haber decidido que amar tocar no significa estar obligado a seguir girando eternamente.
50 AÑOS DE CARRETERA TIENEN UN PRECIO
La frase que ha encendido todas las alarmas no necesita demasiada interpretación:
“Quizá 50 años sean suficientes.”
May explicó a The Times que la decisión comenzó a tomar forma durante una gira por Estados Unidos, cuando murió una persona muy cercana a su familia.
Su primera reacción fue intentar volver unos días a casa y después reincorporarse a la gira.
Pero la respuesta de su responsable de gira le hizo comprender algo que llevaba demasiado tiempo formando parte de su vida: cuando estás dentro de una maquinaria de conciertos de semejante tamaño, no puedes simplemente desaparecer unos días y regresar cuando quieras.
Y ahí apareció el verdadero problema.
No era el escenario.
No era Queen.
Era la libertad.
“ME ENCANTA TOCAR, ME ENCANTA VIAJAR”
Brian May no ha convertido su decisión en un ataque contra las giras.
Todo lo contrario.
Ha dejado claro que disfruta tocando y viajando, pero que existe un precio que pagar cuando una vida entera está organizada alrededor de una gira.
Ese precio es la libertad personal.
A sus 79 años, el guitarrista tiene además otras prioridades: su esposa Anita Dobson, sus nietos y una faceta que resulta tan sorprendente como inseparable de su identidad: la astrofísica.
Sí, mientras medio planeta conoce a Brian May como el hombre de la Red Special y uno de los guitarristas más reconocibles de la historia del rock, él sigue teniendo asuntos pendientes con las estrellas.
Y esta vez parece que quiere dedicarles más tiempo.
QUEEN + ADAM LAMBERT YA HABÍAN BAJADO EL TELÓN DE LA CARRETERA
La última gran etapa de Queen con Adam Lambert terminó en febrero de 2024, cuando concluyó la gira Rhapsody.
Desde entonces, la gran pregunta había quedado suspendida en el aire:
¿Volverían Brian May y Roger Taylor a poner en marcha semejante monstruo?
Ahora la respuesta de May es, esencialmente, que él no quiere hacerlo.
Y eso cambia completamente el escenario.
Roger Taylor, por su parte, ha dejado una puerta algo menos cerrada. El batería ha explicado anteriormente que disfruta actuando en directo y que, si ambos quisieran volver, estaría dispuesto a hacerlo, aunque reconoce que poner nuevamente en marcha la maquinaria de Queen es una operación gigantesca.
Pero hay una diferencia fundamental:
Queen no es una banda que pueda simplemente coger una furgoneta y aparecer el viernes en un festival.
Es una institución.
Cada gira implica una maquinaria internacional enorme.
Y May parece haber decidido que ya no quiere vivir dentro de ella.
EL ÚLTIMO CONCIERTO CON FREDDIE MERCURY FUE HACE 40 AÑOS
Aquí aparece otra dimensión brutal de esta historia.
Queen actuó por última vez con Freddie Mercury el 9 de agosto de 1986, en Knebworth Park, durante la gira Magic Tour.
Nadie sabía entonces que aquella actuación sería la última vez que Freddie subiría a un escenario con Queen.
May ha recordado precisamente aquel periodo y cómo, después del concierto, Mercury expresó que no podía continuar con aquel ritmo.
Cuarenta años después, la historia vuelve a girar sobre la misma cuestión:
¿Cuánto tiempo puede sobrevivir una banda al peso de su propia leyenda?
Queen ya sobrevivió a la muerte de Freddie.
Después volvió a los escenarios.
Después encontró una nueva etapa con Adam Lambert.
Después recorrió el mundo otra vez.
Pero incluso las máquinas más grandes necesitan apagar el motor alguna vez.
Y AQUÍ VIENE EL GIRO: QUEEN NO QUIERE DESAPARECER
Porque Brian May no está hablando de meter a Queen en una caja y enterrarla.
Está pensando en otra cosa.
Algo mucho más extraño.
Y también mucho más futurista.
May ha explicado que Queen quiere estudiar una experiencia inmersiva que pueda trasladar el espectáculo de la banda a grandes espacios sin necesidad de una gira convencional.
La referencia inevitable es ABBA Voyage, aunque May ha dejado claro que no pretende copiar exactamente aquella fórmula.
La idea sería llevar el universo de Queen a un formato capaz de jugar con imagen, sonido, espacio y tecnología.
Y ahí aparece un problema que el propio May no oculta:
la inteligencia artificial.
BRIAN MAY TIENE UN PROBLEMA CON LA IA
El guitarrista ha contado que visitó The Sphere de Las Vegas y que aquello le hizo imaginar cómo podría ser un espectáculo de Queen construido alrededor de una experiencia inmersiva.
Incluso llegó a esbozar mentalmente cómo sería ese espectáculo.
Pero hay una barrera.
Para desarrollar determinadas experiencias de ese nivel tecnológico, la inteligencia artificial tiene un papel cada vez mayor.
Y May tiene serias reservas.
No solamente por cuestiones artísticas.
También por el impacto medioambiental asociado a los enormes centros de datos que necesita la tecnología.
Así que el futuro de Queen podría acabar en un territorio bastante extraño:
ni gira tradicional, ni retirada absoluta.
Algo situado en medio.
Una especie de Queen del futuro.
EL ROCK SE ENCUENTRA CON SU PROPIA CIENCIA FICCIÓN
Y aquí está la paradoja.
Brian May ayudó a construir uno de los espectáculos de rock más grandes del siglo XX.
Ahora podría convertirse en uno de los músicos que ayuden a imaginar cómo será un espectáculo musical en el siglo XXI.
El mismo hombre que durante décadas salió al escenario con una guitarra construida artesanalmente junto a su padre podría terminar participando en una experiencia donde la tecnología permita que Queen exista en un espacio sin necesidad de atravesar medio planeta en avión.
Pero May no parece dispuesto a aceptar cualquier precio tecnológico.
Quiere el futuro, pero no a cualquier precio.
¿SE ACABÓ QUEEN?
No exactamente.
Lo que parece estar terminando es algo mucho más concreto:
la idea de que Queen tenga que demostrar su existencia haciendo otra gira mundial.
La música continúa.
El catálogo continúa.
La historia continúa.
Y mientras tanto, la restauración del mítico concierto de Budapest de 1986 vuelve a llevar al Queen de Freddie Mercury a las pantallas en una nueva versión 4K para cines e IMAX, coincidiendo con este momento tan simbólico de la historia del grupo.
Es casi como si el pasado estuviera regresando justo cuando el futuro empieza a cerrar la puerta de la carretera.
CINCUENTA AÑOS DESPUÉS, BRIAN MAY ELIGE LAS ESTRELLAS
Quizá la parte más poderosa de toda esta historia no tenga nada que ver con Queen.
Tiene que ver con Brian May.
Un músico que ha vivido estadios, giras mundiales, tragedias, éxitos, cambios de época y la muerte del cantante que convirtió a Queen en leyenda.
Y que ahora, después de medio siglo, quiere recuperar algo que ninguna entrada VIP puede comprar:
tiempo.
Tiempo para su familia.
Tiempo para sus proyectos.
Tiempo para la ciencia.
Tiempo para mirar al cielo.
Porque después de 50 años haciendo rugir una guitarra frente a millones de personas, quizá Brian May haya decidido que ya no necesita demostrar absolutamente nada.
Queen ya está en la historia.
Y ahora, por primera vez en mucho tiempo, Brian May quiere decidir él cuándo empieza y cuándo termina el espectáculo.
PUNTUACIÓN DE INSOLENCIA HISTÓRICA: 10/10
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