El circuito del punk estadounidense despide a uno de sus pilares más salvajes y Steve Stevens ha querido homenajear a Cheetah Chrome, emblemático guitarrista de Dead Boys. El mítico hacha hizo públicas sus condolencias a la familia y especialmente a su hijo, remarcando la importancia de una figura clave para entender el sonido callejero y directo de finales de los años setenta.
La conexión entre ambos venía de lejos, concretamente del barro urbano de Manhattan. Stevens recordó que los Dead Boys ensayaban justo en el piso de abajo del local de su propia banda, compartiendo techos temblando y horas de volumen salvaje en pleno florecimiento de la escena neoyorquina. Frente al perfil agresivo que acompañaba a la banda sobre las tablas del CBGB, el guitarrista de Billy Idol destacó que en el trato diario el tipo era auténtico, cercano y libre de posturas.
El legado del responsable de las cuerdas en himnos imborrables como Sonic Reducer queda marcado en el asfalto, donde la actitud real pesaba bastante más que cualquier adorno de la industria. Cheetah Chrome representó la esencia pura y sin filtros de una época irrepetible.
El vecino del sótano ha recogido los bártulos, pero el estruendo que dejó abajo va a seguir retumbando arriba durante mucho tiempo.
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