STHDMETAL
EL LIBRO QUE NO DEBÍA SER LEÍDO
Una novela de secretos, música y oscuridad
Hay libros que cuentan historias.
Y hay libros que esperan a que alguien los encuentre.
CAPÍTULO 1
EL BIBLIÓFILO
Nadie sabía quién era realmente Elías Varga.
Vivía solo.
No tenía redes sociales.
No concedía entrevistas.
Y jamás permitía que nadie entrara en su biblioteca.
Los vecinos decían que era un anciano extraño.
Los más cultos utilizaban otra palabra:
bibliófilo.
Coleccionaba libros antiguos.
Manuscritos.
Códices.
Tratados olvidados.
Libros que habían desaparecido de los catálogos oficiales.
Pero había algo que Elías nunca explicaba.
Todos aquellos libros tenían una cosa en común.
Habían pertenecido a personas que desaparecieron.
CAPÍTULO 2
EL MANUSCRITO NEGRO
Una noche llegó un paquete.
Sin remitente.
Sin sello.
Sin dirección.
Dentro había un manuscrito.
Cubierta de cuero negro.
Sin título.
Sin autor.
Solo un símbolo grabado en la portada.
Una guitarra atravesada por una corona de espinas.
Elías lo reconoció inmediatamente.
Había visto aquel símbolo cuarenta años atrás.
En una biblioteca secreta de Praga.
Lo llamaban:
El Sello del Último Acorde.
Abrió la primera página.
Solo había una frase:
«Si estás leyendo esto, ya te han encontrado.»
Elías cerró el libro.
Demasiado tarde.
Alguien llamó a la puerta.
CAPÍTULO 3
LOS INICIADOS
No era la policía.
Eran tres personas.
Dos hombres.
Una mujer.
Vestían de negro.
No parecían religiosos.
No parecían criminales.
Parecían académicos.
La mujer habló:
—Somos Los Custodios.
Elías no respondió.
—Sabemos que tienes el manuscrito.
—Entonces sabéis demasiado.
La mujer sonrió.
—No.
—¿No?
—Sabemos demasiado poco.
Miró el libro.
—Ese ejemplar llevaba desaparecido ciento diecisiete años.
Elías preguntó:
—¿Qué contiene?
La mujer respondió:
—La última canción de la humanidad.
CAPÍTULO 4
EL CÓDICE
El manuscrito no estaba escrito en ningún idioma conocido.
Había latín.
Griego.
Símbolos alquímicos.
Fragmentos de lenguas muertas.
Y palabras que ningún lingüista había conseguido identificar.
Pero Elías descubrió algo.
Las páginas no estaban ordenadas.
Al reorganizarlas apareció un mapa.
Europa.
África.
Asia.
América.
Y en el centro...
una pequeña marca.
España.
Debajo había tres números.
03:17.
Elías sintió frío.
Aquella hora aparecía en todos los libros relacionados con el manuscrito.
Siempre.
Durante siglos.
CAPÍTULO 5
LA BIBLIOTECA SUBTERRÁNEA
Los Custodios llevaron a Elías a una biblioteca que no figuraba en ningún mapa.
Estaba debajo de una antigua estación ferroviaria abandonada.
Miles de libros ocupaban las paredes.
Pero aquello no era una biblioteca normal.
Era un archivo.
Un archivo de lo imposible.
Había libros sobre civilizaciones desaparecidas.
Sobre músicos que nunca existieron.
Sobre guerras que jamás aparecieron en los libros de historia.
Y en una vitrina había una inscripción:
AQUÍ DESCANSAN LAS COSAS QUE LA HUMANIDAD DECIDIÓ OLVIDAR.
Elías preguntó:
—¿Quién escribió todo esto?
La mujer respondió:
—Los que sobrevivieron.
—¿A qué?
Ella lo miró fijamente.
—A la primera canción.
CAPÍTULO 6
EL LIBRO DE LOS MUERTOS
En el fondo de la biblioteca había otro volumen.
Mucho más antiguo.
Mucho más grande.
Su título estaba escrito en rojo:
LIBER SONORUM MORTIS.
El Libro del Sonido de los Muertos.
Elías abrió sus páginas.
Y escuchó música.
No procedía de ningún altavoz.
Venía del propio libro.
Una guitarra.
Una batería.
Un bajo.
Después...
una voz.
—Elías.
El anciano dejó caer el libro.
—¿Quién eres?
La voz respondió:
—Eso no importa.
—Entonces dime qué quieres.
Silencio.
Después:
—Que abras la última página.
CAPÍTULO 7
LA ÚLTIMA PÁGINA
Elías pasó las páginas.
No había nada.
Llegó al final.
La última página estaba completamente negra.
Entonces apareció una frase.
No estaba escrita con tinta.
Aparecía lentamente.
Como si alguien estuviera escribiéndola desde el otro lado.
«NO SOMOS LOS PRIMEROS EN ESCUCHARLA.»
Elías sintió que le faltaba el aire.
Debajo apareció otra frase.
«Y NO SEREMOS LOS ÚLTIMOS.»
Entonces escucharon un golpe.
Desde debajo de la biblioteca.
BUM.
Todos se quedaron inmóviles.
BUM.
Las estanterías temblaron.
BUM.
La mujer susurró:
—Ha despertado.
CAPÍTULO 8
LOS OCULTISTAS
Durante siglos, los Custodios habían protegido el secreto.
Pero antes que ellos existieron otros.
Alquimistas.
Ocultistas.
Monjes.
Músicos.
Bibliófilos.
Astrónomos.
Todos habían buscado lo mismo.
El Primer Acorde.
Una frecuencia supuestamente creada antes de la aparición del ser humano.
Según el códice, quien consiguiera reproducirla podría abrir una puerta.
No hacia el infierno.
No hacia el cielo.
Hacia un lugar mucho peor.
El lugar donde terminan todas las cosas que han sido olvidadas.
CAPÍTULO 9
03:17
El reloj marcó las 03:16.
Todos dejaron de respirar.
03:17.
La biblioteca quedó completamente a oscuras.
Entonces comenzó la música.
Muy despacio.
Una guitarra.
Una nota.
Después otra.
Los libros comenzaron a abrirse solos.
Cientos.
Miles.
Todas las páginas pasaban simultáneamente.
Hasta detenerse en la misma frase.
«YA ESTÁ AQUÍ.»
Una sombra apareció al final del pasillo.
Tenía forma humana.
Pero no tenía rostro.
Elías preguntó:
—¿Qué demonios eres?
La criatura respondió:
—Soy aquello que vuestros libros llevan siglos intentando olvidar.
CAPÍTULO 10
EL ÚLTIMO ACORDE
Elías comprendió finalmente el secreto.
El manuscrito no era una advertencia.
Era una partitura.
Y la criatura no podía ser destruida.
Solo podía ser encerrada.
Pero para hacerlo había que tocar la canción completa.
Elías tomó una vieja guitarra.
La mujer de los Custodios lo miró.
—¿Sabes tocar?
El anciano sonrió.
—No.
—Entonces estamos muertos.
Elías colocó los dedos sobre las cuerdas.
—No necesito saber tocar.
Miró el manuscrito.
—Solo necesito recordar.
Y comenzó.
CAPÍTULO 11
LA CIUDAD DESPIERTA
La primera nota atravesó las paredes.
En la superficie, miles de personas despertaron al mismo tiempo.
Los teléfonos comenzaron a emitir la misma melodía.
Los coches se detuvieron.
Las radios cambiaron de frecuencia.
Los televisores se encendieron solos.
Y en millones de hogares apareció una frase:
STHDMETAL
Debajo:
THE ANGEL OF NOISE
Nadie entendía qué significaba.
Excepto Elías.
Porque aquellas palabras aparecían en el manuscrito desde el principio.
CAPÍTULO 12
EL ÁNGEL
La criatura comenzó a gritar.
Pero el sonido que salió de ella no parecía un grito.
Parecía una canción.
Elías siguió tocando.
Las paredes comenzaron a agrietarse.
Los libros empezaron a arder.
La mujer gritó:
—¡ELÍAS, PARA!
—¡NO PUEDO!
—¡VAS A ABRIR LA PUERTA!
Elías miró el manuscrito.
Y descubrió algo que nadie había visto.
Había una última frase escondida bajo la encuadernación.
La leyó.
Y comprendió.
La canción no abría la puerta.
La cerraba.
Pero alguien tenía que quedarse dentro.
CAPÍTULO 13
EL SACRIFICIO
Elías dejó de tocar.
La criatura se detuvo.
—¿Qué haces? —preguntó la mujer.
El anciano cerró el libro.
—Terminar la historia.
Caminó hacia la criatura.
—¡ELÍAS!
Él sonrió.
—Los libros siempre necesitan un último lector.
Entró en la oscuridad.
La puerta se cerró.
Silencio.
La biblioteca quedó intacta.
Solo quedó una cosa sobre el suelo.
El manuscrito.
La mujer lo recogió.
Abrió la primera página.
La frase había cambiado.
Ya no decía:
«Si estás leyendo esto, ya te han encontrado.»
Ahora decía:
«Si estás leyendo esto, Elías ha muerto.»
La mujer respiró aliviada.
Hasta que pasó la página.
CAPÍTULO 14
EL NUEVO LECTOR
Había una fotografía.
Una fotografía de Elías.
Pero no estaba solo.
Junto a él aparecía un niño.
La mujer reconoció al niño.
Era imposible.
Porque aquella fotografía había sido tomada...
hacía setenta años.
Detrás de ellos aparecía una biblioteca.
Y sobre la puerta:
STHDMETAL — ARCHIVO DEL ÁNGEL DEL RUIDO.
La mujer comenzó a temblar.
Entonces escuchó una voz.
Muy cerca.
—¿Buscabas el final?
Se giró.
No había nadie.
La voz volvió a hablar.
—El final no existe.
El manuscrito cayó al suelo.
Y apareció una nueva página.
CAPÍTULO 15
EL LIBRO TE ESTÁ LEYENDO
La página estaba completamente blanca.
Poco a poco apareció una frase.
«TÚ.»
La mujer retrocedió.
Otra palabra.
«SÍ.»
Después otra.
«TÚ.»
El libro comenzó a pasar páginas solo.
Una.
Dos.
Tres.
Hasta llegar a una página completamente negra.
Y entonces apareció una última frase:
«Ahora que has leído nuestra historia, necesitamos saber una cosa.»
Silencio.
Debajo apareció:
¿QUIÉN SERÁ EL PRÓXIMO LECTOR?
Y en algún lugar de la oscuridad...
una guitarra comenzó a tocar.
03:17.
FIN
O quizá no.
Porque algunos libros terminan cuando llegas a la última página.
Este empieza.

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