CINCO DÍAS DE GESTACIÓN Y UN CANTANTE POR DESCARTE
Todo empezó en noviembre de 2023. Skjellum y Hegna compartían esa fijación obsesiva por las frecuencias más arrastradas. La química fue tan inmediata que las primeras estructuras de AVRAK se materializaron en apenas cinco días. Lo verdaderamente perturbador aquí no es la rapidez técnica, sino la actitud del propio Ted: desde el minuto uno dejó clarísimo que él no iba a escupir una sola línea en el micrófono principal. Anders, que ya venía con las cuerdas vocales curtidas en proyectos como Nød, asumió el papel por pura inercia, aportando una aspereza que encaja a la perfección con la densidad del proyecto.
SINTETIZADORES, DOOM Y SOMBRAS NORUEGAS
Musicalmente, el disco huye de la zona de confort esperable. 'AVRAK' es un viaje monolítico que desciende desde cumbres montañosas hasta profundidades abisales, abordando líricas sobre la supervivencia individual frente a un entorno institucional podrido. Para lograr esta solidez, Terje Kråbøl (Sarke, Faustcoven) tomó las baquetas, inyectando un pulso sísmico a unas composiciones que mutan entre el heavy tradicional y el doom más cenagoso. Pero la rareza artística radica en los detalles: pasajes de sintetizador, texturas de guitarra Moog operadas por el propio Skjellum y rastros genéticos de pura frialdad noruega esparcidos con precisión quirúrgica. Todo este ecosistema fue capturado el pasado mes de febrero en el Mølla Studio, bajo la atenta tutela de Knut Magne Valle.
EL ESCENARIO Y LA PIEZA FINAL DEL PUZLE
El salto de la reclusión del estudio a los focos ya es una realidad tangible. A finales del pasado abril, la localidad de Porsgrunn presenció su estreno en directo. Para sostener el peso de estas composiciones sobre las tablas, la formación incorporó a un peso pesado del bajo: Steinar Gundersen (Satyricon, Khold). Con el cuarteto finalmente cerrado, la entidad está lista para engullir más kilómetros de carretera de cara al lanzamiento oficial de otoño.
Queda claro que Ted no tiene intención de quedarse en casa viendo pasar las estaciones; si la sociedad contemporánea se hunde por su propio peso, él prefiere ponerle la banda sonora con un Moog y mucha mala baba para que el descenso, al menos, tenga el ritmo adecuado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario