El músico ya había superado adicciones complejas, sombras familiares y oscurantismos varios, plantándose en los cincuenta y ocho años con la falsa ilusión de haber visto el fondo del abismo. Pero el destino le tenía guardado un revés severo. La noticia pintaba un futuro donde su capacidad de interpretación quedaba sentenciada al olvido. Cualquier otro artista habría cancelado la agenda al instante y apagado los focos. Mustaine, aferrado a su característica soberbia creativa y su testarudez crónica, decidió que el diagnóstico no iba a dictar su final.
El relato detallado en las páginas de esta autobiografía expone una rutina de estudio asfixiante que pocos soportarían. En lugar de descansar tras los severos tratamientos, el fundador de la banda salía directamente de sus citas médicas para encerrarse durante horas en la cabina de sonido. La adversidad física se convirtió en la fuerza motriz que impulsó la composición del decimosexto trabajo de estudio de la formación. El agotamiento extremo se canalizó a través de las letras de un álbum que rezuma puro instinto de supervivencia, forjado en el límite absoluto de las capacidades de su creador.
Para quienes buscan llevarse una pieza tangible de este episodio, la edición promocionada a través de TalkShopLive incluye un ex libris firmado por el propio autor. Un fetiche de coleccionista para un tomo que no busca la lágrima fácil, sino dejar constancia de cómo se sostiene el pulso cuando te advierten que tu tiempo ha terminado.
Mientras algunos suspenden giras enteras por un simple resfriado mal curado, el líder de Megadeth te despacha un disco completo saliendo de quimioterapia y luego te edita las memorias firmadas para que no te olvides de quién manda aquí.

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