Una edición especial de directo desde EartH Theatre, Londres, registrada el 4 DE JULIO DE 2026.
STHDMETAL — THE ANGEL OF NOISE
El cuatro de julio no solo sirve para que los norteamericanos miren al cielo, sino para que el EartH Theatre de Londres atestigüe la exhibición más descarada de fetichismo instrumental del año. Kirk Hammett presentó en sociedad su nuevo libro sobre el escenario, destapando anécdotas de camerino y sacando a pasear piezas con más fantasmas que un castillo victoriano, todo ello escudado por el periodista Phil Alexander y la lente incombustible del fotógrafo Ross Halfin.
Mientras el periplo mundial M72 sigue facturando boletos, el músico californiano decidió darse un baño de masas en formato íntimo, diseccionando la historia detrás de su lote privado de guitarras gracias a la colaboración con Gibson. Nada de charlas soporíferas sobre medidas del mástil o componentes electrónicos; el evento fue un viaje directo a la mente oscura de un acumulador obsesivo que defiende vehementemente que los objetos absorben la energía vital de quienes los tocaron antes. Desde sus andanzas etílicas por la capital británica allá por 1984, hasta el profundo respeto por la esencia que dejó impregnada el genio de Peter Green en su famosa madera de seis cuerdas, el tono se fue oscureciendo al repasar las creaciones más macabras de su catálogo privado. Ahí estaban las referencias a su mítica Ouija, esa que tardó una década entera en recibir una queja legal por derechos de autor, o la joya The Mummy, nacida de su fijación malsana por el celuloide clásico de terror. Justo cuando parecía que la velada se iba a convertir en un club de lectura para melómanos de salón, Robert Trujillo apareció de la nada con el bajo al hombro tras una llamada telefónica en directo, dispuesto a sumarse a una improvisación salvaje que ambos bautizaron con sorna como "Devil's Lettuce".
Si tienes la desvergüenza de alquilar un recinto para enseñarle a la ciudad lo costosos que son tus pasatiempos, lo mínimo exigible es que te marques un buen tema de postre para demostrar que no te has transformado en un triste tasador de antigüedades.
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