Alice Cooper ha dejado claro que la experiencia pesa y que la actitud no caduca. A su edad, el icono de la música asegura sentirse mentalmente como si tuviera entre 35 y 40 años, manteniendo una agenda arrolladora que lo lleva a dar conciertos en 200 ciudades al año.
Sin rodeos, el músico recordó cómo dio un giro radical a su rutina al abandonar el alcohol y las sustancias hace 43 años, una decisión clave para su longevidad sobre las tablas. Junto a su pareja Sheryl, ambos criados en familias de pastores, han querido demostrar que se puede mantener intacta la esencia del rock siendo creyentes sin perder un solo gramo de credibilidad. Tras haber dejado atrás los excesos de juventud al madurar, la pareja sostiene con total seguridad que a día de hoy pueden pasar por encima a cualquier grupo emergente que intente hacerles sombra.
Quien pensara que los años iban a suavizar a Alice Cooper se ha equivocado por completo, porque a este ritmo a las nuevas generaciones aún les queda muchísimo que aprender antes de subirse a un escenario.
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