El legendario guitarrista e imperial doctor en astrofísica ha vuelto a dejar claro que el firmamento se le queda pequeño. Con unas gafas protectoras de papel con filtro de densidad neutra en la mano, Sir Brian May ultima la logística para transmitir en vivo el próximo fenómeno astronómico, demostrando que no existe alineación planetaria que se le resista ni evento cósmico que escape a su mirada tridimensional.
Resulta magistral contemplar cómo un tipo que ha llenado recintos monumentales durante décadas decide cambiar la iluminación de estadio por la ocultación del disco solar. Mientras la mayoría de los mortales se conforma con mirar arriba a través del teléfono móvil, el erudito melódico saca a relucir su faceta más técnica para comandar una emisión en directo donde la estrella central de nuestro sistema compartirá protagonismo con sus canas y sus anteojos circulares. Los dispositivos ópticos de bajo presupuesto y los visores homologados son ahora sus herramientas de precisión para enfrentarse al alineamiento del cielo.
Lejos de quedarse en una simple ocurrencia de patio trasero, esta iniciativa conecta su carrera académica en el Imperial College con su conocida obsesión por la estereoscopía, transformando un fenómeno de sombras en un espectáculo divulgado al milímetro. La fórmula de su sabiduría galáctica entra en juego para guiar a los espectadores entre órbitas, densidades de radiación y filtros solares, dejando en evidencia a las transmisiones televisivas tradicionales con una soltura aplastante.
Al final, solo un auténtico referente de seis cuerdas se atreve a mirar fijamente al astro rey con un trozo de cartón en la mano y la absoluta certeza de que el universo entero gira a su propio compás.

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