STHDMETAL: THE ANGEL OF NOISE • APOCALYPTIC ULTRA
El cerebro de Nightwish acaba de soltar la lengua para Chaoszine, dejando claro que el descanso del grupo ha sido la jugada más impecable que han tomado en décadas. Lejos de quedarse mirando al techo, Tuomas Holopainen ha confirmado que ya tiene todo el mecanismo preparado para entrar al estudio con Nightwish en mayo de 2027, asegurando que las composiciones están fluyendo a un ritmo espectacular. Pero el asunto no termina ahí, ya que en la primavera de ese mismo año lanzará un nuevo álbum en solitario con orquestaciones grabadas directamente en Londres junto a James Shearman.
A lo largo de treinta años de trayectoria, el teclista ha transitado por todas las atmósferas posibles, desde aquel arranque de tintes góticos hasta sumergirse por completo en la inmensidad de las bandas sonoras. Sin embargo, si alguien esperaba ver su nombre impreso en los créditos de una superproducción de Hollywood, ya puede ir olvidándolo. Holopainen ha descartado meterse en la industria del séptimo arte porque no tolera la idea de tener a un director respirándole en la nuca para exigirle que recorte partes de sus obras. Él tiene una visión exacta de cómo debe sonar cada nota y no piensa rebajarse a hacer concesiones creativas para satisfacer los caprichos ajenos.
Ese control lo ejerce desde su santuario de Kitee, Finlandia, el lugar del que nunca ha querido mudarse pese a haber tocado en cincuenta y tres países. Su rutina actual dista bastante de los excesos de otras épocas; ahora sus mañanas arrancan leyendo libros religiosamente durante una hora, para luego sentarse al piano con su mascota felina acomodada en las piernas. Es justo en ese rincón donde encuentra el equilibrio absoluto frente a cualquier obstáculo, acompañado siempre de largos paseos por los bosques locales para despejar la mente.
Aunque confiesa que en sus primeros años sobre las tablas estaba aterrorizado y ni siquiera se atrevía a mirarle la cara al público, hoy saborea esa conexión en directo, tal como demostró en su reciente gira en formato acústico por teatros e iglesias con su proyecto Auri. Aun así, sigue considerando a Emppu Vuorinen, colega de banda desde 1995, como la pieza fundamental para mantener los pies en la tierra, demostrando que al final todo se reduce a hacer música seria sin tomarse a uno mismo demasiado en serio. Mientras otros divos de la escena pierden la cabeza buscando reinventar la rueda, este finlandés prefiere seguir sintiéndose un chaval de doce años obsesionado con Indiana Jones y Disney, preparando su próxima obra maestra orquestal sin aguantar sermones de nadie.
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