El icónico vocalista de Twisted Sister, Dee Snider, acaba de sufrir una severa fractura de hombro mientras echaba unas canastas con sus propios hijos, una lesión que lo mantendrá en cabestrillo durante las próximas ocho semanas. Lejos de guardarle luto a la articulación, el cantante neoyorquino saltó a las redes para soltar con su guasa habitual que no piensa culpar de forma explícita a sus herederos, aunque dejó caer con sorna que estaban justo en el lugar del crimen cuando la jugada se torció.
A sus setenta años y tras décadas esquivando golpes sobre los escenarios más salvajes del planeta, el emblemático vocalista demuestra que el verdadero peligro no estaba en los festivales multitudinarios, sino en un picadito familiar en el patio de casa. La noticia saltó tras la publicación donde el propio Snider mostraba el aparato de inmovilización, dejando ver que su sentido del humor permanece completamente intacto mientras ajusta su agenda para los próximos dos meses. La escena ha despertado las reacciones de toda la parroquia rockera, maravillada de cómo la voz tras We're Not Gonna Take It convierte un desajuste físico con la pelota en una comedia socarrona contra su propia descendencia. Ocho semanas con el brazo pegado al torso pueden parecer un castigo para cualquiera, pero para un perro viejo que plantó cara al mismísimo Senado estadounidense, esto solo significa que le queda la otra mano libre para seguir señalando a los sospechosos.

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