Arrancar en la industria exige bregar en las peores condiciones, y para W.A.S.P. la mecha se encendió en el Troubadour tocando un martes a las ocho de la tarde, la casilla de salida más ingrata. La apuesta por una puesta en escena directa con carne cruda, fuego y elementos artesanales fue conquistando al público día a día: del martes pasaron al miércoles, luego al jueves, al viernes y finalmente al ansiado programa doble de viernes y sábado. En solo once meses saltaron de ese garito al Santa Monica Civic sin mánager ni discográfica, rozando un techo peligroso al no existir más escalones a los que subir por su cuenta. La carrera iba a velocidad de la luz entre grabar y girar sin descanso, hasta que la firma con Rod Smallwood, mánager de Iron Maiden, llegó justo a tiempo para romper ese bloqueo.
El rodaje prolongado dejó claro que el circo visual divierte, pero lo que sostiene a una banda durante cuarenta años son las canciones. Para que un trabajo reciente rivalice con composiciones que el público lleva décadas idealizando, la exigencia debe ser absoluta, tal como demostraron con la notable acogida de Golgotha. Esa espiral ininterrumpida terminó pasando una factura personal severa, hasta el punto de que el vocalista entró en un banco sin recordar en qué año vivía. Tras tomarse varios meses para desintoxicarse del ritmo de la carretera, contempló un vídeo antiguo y no reconoció al personaje de 1984. Negándose a repetir fórmulas vacías, compuso material nuevo; aunque la discográfica rechazó los demos iniciales de Headless Children, el álbum terminó publicándose, alcanzó el disco de oro en apenas una semana y redefinió la trayectoria de la banda. Sin ese punto de inflexión, asegura que hoy no estaría dando entrevistas.
Toda esa vivencia ha quedado volcada en su próximo libro, un proyecto en el que acumula seis años de trabajo para documentar la milla cuadrada de Hollywood antes de que la propia ciudad borre su pasado. El músico rememora cuando dormía en un armario de tres por doce pies justo enfrente del Palladium y ensayaba en una lavandería rodeado de lavadoras, a escasos metros del histórico estudio Gold Star donde se grabaron grandes éxitos del pop. La obra saldrá cuidada al milímetro para hacerla una sola vez y hacerla bien, e incluirá entregas audiovisuales donde él mismo actúa los capítulos.
En la actualidad sigue dominando las tablas compartiendo carretera en la gira con KK's Priest, rozando su cumpleaños el cuatro de septiembre bajo el signo de Virgo, rasgo que comparte con buena parte de los nombres ilustres del rock. El recorrido demuestra que cuando hay composiciones de peso y una determinación inamovible, no hay desorientación ni rechazos de despachos capaces de frenar el paso de quien sabe exactamente hacia dónde camina.
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