Los californianos vuelven a revolver el baúl del pasado sin pedir permiso a nadie y desempolvan «Nobody Knows What It’s Like To Be Lonely», una pieza maquetada en marzo de 1981 que jamás había visto la luz y que ahora llega acompañada de su propio videoclip oficial. Este rescate histórico funciona como el primer adelanto de lo que se viene encima con el 45 aniversario de Too Fast For Love, una conmemoración que trae bajo el brazo la llegada por primera vez a plataformas digitales de la versión original de Leathür Records, aquella tirada con diez composiciones que empezó a forjar la leyenda del cuarteto en los garitos más oscuros de Los Ángeles.
La reedición monumental no escatima en detalles ni en objetos de colección para los seguidores más acérrimos. El catálogo desplegado abarca desde una caja de lujo numerada a mano por el Crüeseum hasta tiradas pensadas para tiendas independientes, pasando por vinilos con acabados especiales en Amazon, Revolver y Walmart, junto a los formatos estándar en disco negro y disco compacto. La pieza central del conjunto reúne el LP remasterizado de 1981 publicado por Leathür Records con sus diez temas originales cara a cara con el LP remasterizado de 1982 bajo el sello Elektra de nueve canciones, permitiendo comparar la aspereza inicial frente a la producción que los catapultó en las emisoras de todo el planeta.
El contenido sonoro del paquete se completa con un doble vinilo en directo que captura actuaciones históricas e inéditas en el Perkins Palace en 1982, sumado a un vinilo dedicado en exclusiva a la primerísima sesión de estudio grabada en marzo de 1981. Para quienes buscan palpar la historia con las manos, el volumen añade un libro encuadernado en tapa dura de cien páginas repleto de fotografías primitivas nunca publicadas, una réplica exacta de la cinta de casete con la maqueta original, una reproducción del sencillo en siete pulgadas, la versión en CD de diez temas de Leathür Records y un póster réplica de la época. Todo este despliegue demuestra que, aunque pasen más de cuatro décadas, las grabaciones añejas guardadas en cinta magnética siguen teniendo más actitud que la mitad de lo que suena hoy en día.
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