«Sentía como si alguien intentara plancharme los huevos con una plancha de ropa». Dave Mustaine recurrió a esa comparación salvaje para describir una de las primeras experiencias con la máscara que debía inmovilizarle la cabeza durante la radioterapia contra el cáncer. Detrás de la frase brutal del líder de Megadeth hay un relato mucho más serio: el miedo a morir, las secuelas de un tratamiento que todavía condiciona su vida y una mano que podría obligarlo a dejar la guitarra si una operación sale mal.
En una extensa entrevista con Chris Akin, Mustaine repasó algunos de los episodios más duros de su vida, recordó a Cliff Burton, explicó cómo nació uno de sus solos más celebrados y abordó la razón física que hay detrás de la gira de despedida de Megadeth. Su mensaje es inequívoco: no quiere que nadie confunda su retirada con una maniobra comercial.
LA MANO QUE PUEDE CAMBIARLO TODO
La revelación más importante aparece al hablar del final de Megadeth. Mustaine muestra el problema que afecta a su mano y explica que está siendo atendido por un especialista. Según cuenta, el médico considera necesario esperar antes de decidir una intervención quirúrgica.
El músico teme que algo salga mal durante la operación y que el resultado le impida volver a tocar como necesita. Por eso quiere terminar la gira en sus propios términos antes de plantearse esa posibilidad.
Su razonamiento es tan sencillo como demoledor: si se opera antes de acabar y pierde la capacidad de tocar, podría quedarse sin la posibilidad de completar la despedida que ha elegido. Prefiere terminar el recorrido, someterse después a la intervención si procede y, en el mejor de los escenarios, regresar con una noticia inesperada: que su mano ha vuelto a la normalidad.
Incluso bromea con la posibilidad de ofrecer un concierto gratuito en su granja para demostrarlo.
Pero la broma no debe ocultar la gravedad de sus palabras. Mustaine insiste en que el problema es real, que le duele y que teme que empeore. Cuando le preguntan si permitiría que otro guitarrista tocara por él, deja claro que sustituirlo no es una solución que contemple a la ligera.
La despedida de Megadeth no se explica únicamente por el paso del tiempo: Mustaine ha vinculado públicamente su decisión a un problema físico que amenaza su futuro con la guitarra.
EL CÁNCER EMPEZÓ CON UN PROBLEMA DENTAL
El relato se vuelve todavía más duro cuando recuerda cómo descubrió que padecía cáncer de garganta y lengua.
Todo comenzó después de una visita al dentista que le dejó con molestias. Mustaine sospechó que algo había salido mal durante un tratamiento dental, pero las radiografías no aclararon el origen del dolor. Después acudió a un cirujano oral.
Según su relato, el especialista abandonó la consulta y regresó con una noticia devastadora: tenía cáncer.
Mustaine cuenta que reaccionó como lo había hecho ante otras dificultades de su vida: organizó un plan, reunió a un equipo médico y decidió afrontar el tratamiento sin abandonar su trabajo. En aquel momento estaba grabando un álbum y se negó a tratar la recuperación o la música como tareas a medio hacer.
No presenta la grabación como una terapia milagrosa ni como una experiencia reconfortante. Para él, hacer un disco significa trabajar, exigirse y buscar resultados a la altura de sus estándares. La recuperación, por su parte, era una cuestión de supervivencia.
El músico afirma que está en remisión desde 2019. También explica que las consecuencias de la radioterapia siguen presentes: problemas dentales, cambios en la saliva y dificultades para respirar como antes.
UNA MÁSCARA DE PLÁSTICO Y UNA SENSACIÓN QUE NO PODÍA SOPORTAR
Durante el tratamiento necesitaba que una máquina de radioterapia actuara con una precisión extrema. Para evitar cualquier movimiento, el equipo médico utilizaba una máscara termoplástica moldeada sobre su cara y fijada a la camilla.
La primera experiencia fue tan desagradable que Mustaine se la arrancó y dijo que no podía continuar así. El personal le explicó que necesitaba la máscara para recibir el tratamiento de forma segura.
El músico volvió a intentarlo al día siguiente, pero surgió otro problema: el agua que quedaba durante el proceso le goteaba dentro del oído. Finalmente pidió que le administraran un sedante para poder soportarlo.
Después de superar aquella primera fase, dice que el procedimiento se volvió más llevadero, aunque nunca agradable.
La radioterapia dejó secuelas importantes en su boca y sus dientes. Mustaine no intenta embellecer esa parte de la historia: reconoce que ha perdido capacidades y comodidades que antes daba por sentadas. Pero también resume la experiencia con una frase que no necesita adornos: es mejor vivir con las secuelas que no haber sobrevivido.
«IN MY DARKEST HOUR»: CONTARLO PARA DAR ESPERANZA
En su libro In My Darkest Hour, Mustaine quiso incluir las voces de las personas que vivieron aquella etapa a su lado, entre ellas miembros de su familia y profesionales que participaron en su recuperación.
Explica que el relato no debía limitarse a su propia versión ni convertirse simplemente en una herramienta para vender discos o libros. Quería transmitir un mensaje de esperanza a quienes se enfrentan a una enfermedad grave.
Al leer las aportaciones de sus familiares, dice que comprendió todavía mejor la suerte que había tenido con su esposa, sus hijos y las personas de su círculo más cercano.
La experiencia también modificó su forma de relacionarse con los demás. Asegura que ahora mira la vida de otra manera y que le ha enseñado a querer con mayor intensidad.
Mustaine no pretende decirle a todo el mundo qué debe hacer ante una enfermedad. Su planteamiento es más personal: explicar lo que le ocurrió, cómo lo afrontó y qué significa para él haber llegado al otro lado.
CLIFF BURTON, UNA CAMIONETA VOLKSWAGEN Y EL NACIMIENTO DE UN FRAGMENTO DE «THE FOUR HORSEMEN»
La entrevista también recupera una historia que conecta los primeros años de Mustaine con Cliff Burton, el legendario bajista de Metallica fallecido en 1986.
Mustaine recuerda a Burton como un hombre humilde, reservado y muy distinto de él en aquella época. Cuando estaban solos, dice, se abría mucho más y ambos conversaban durante los trayectos hacia los ensayos y de regreso a casa.
Pero también había una pequeña tortura musical: Cliff escuchaba repetidamente a Lynyrd Skynyrd durante sus viajes.
Mustaine explica que, cuando estaban trabajando en «The Four Horsemen», Lars Ulrich pidió una sección más lenta. El guitarrista tomó su instrumento y creó una parte que, según cuenta, tenía una semejanza evidente con «Sweet Home Alabama», una canción que habían estado escuchando una y otra vez en el coche de Burton.
La anécdota mezcla memoria, humor y una verdad habitual en la composición musical: las influencias pueden filtrarse en una canción incluso cuando el músico no se propone copiarlas conscientemente.
La historia no convierte a «The Four Horsemen» en una canción de Lynyrd Skynyrd, pero sí revela cómo los sonidos que acompañaban a los músicos fuera del local de ensayo podían terminar infiltrándose en su trabajo.
EL SOLO DE «HOLY WARS» NACIÓ ENTRE AMPLIFICADORES Y UNA IDEA IMPROVISADA
Otro de los momentos más interesantes llega cuando Mustaine explica cómo construyó el solo de «Holy Wars… The Punishment Due».
El guitarrista recuerda que el equipo de producción estaba probando distintos amplificadores, aunque él prefería los Marshall. Para preparar la grabación pidió subir todos los controles y orientar el altavoz hacia una pared, inspirado por una técnica que había visto utilizar a Angus Young.
Al comenzar la toma, el control de volumen le dio un sonido inesperado y estridente. Mustaine fue ajustándolo hasta encontrar el punto desde el que arrancaría el solo.
Después construyó el recorrido musical a partir de una combinación de bends, descensos y frases que iban escalando progresivamente hacia el clímax. Sin embargo, reconoce que no recuerda exactamente cómo surgió la parte ascendente que termina convirtiéndose en uno de los momentos más reconocibles de la interpretación.
También menciona su costumbre de utilizar el pulgar en determinadas frases y recuerda que Billy Corgan, de The Smashing Pumpkins, se acercó una vez para preguntarle cómo ejecutaba una de ellas.
El relato desmonta la idea de que cada gran solo nace necesariamente de una partitura calculada al milímetro. En ocasiones, la preparación técnica abre la puerta a un accidente sonoro y el músico sabe reconocer que ahí hay algo especial.
«AGUANTE MEGADETH»: DE LOS ESCUPITAJOS A UN GRITO QUE DIO LA VUELTA AL MUNDO
La relación de Megadeth con el público sudamericano también ocupa un lugar destacado en la conversación.
Mustaine recuerda una actuación en Chile en la que algunos asistentes escupían hacia el escenario. Enfadado, acudió a una representante de la promotora para preguntarle cómo debía reaccionar. Según explica, recibió una frase que podía dirigir al público para detener aquello.
La experiencia le llevó a tomar precauciones en Argentina: pidió cambiar la orientación de los ventiladores del escenario para evitar que el aire devolviera hacia los músicos lo que les lanzaban desde abajo. Su postura era clara: no quería que el público escupiera a la banda.
Sin embargo, lo que empezó como una situación incómoda acabó convirtiéndose en una de las expresiones más reconocibles de la conexión entre Megadeth y sus seguidores.
Durante «Symphony of Destruction», Mustaine comenzó a escuchar a la multitud gritando «Megadeth» acompañado de la palabra «aguante». Al principio no entendía qué estaba ocurriendo. Cuando le explicaron el significado, descubrió que los fans estaban diciéndole que siguiera adelante, que no se detuviera y que no abandonara.
Con el tiempo, el cántico se extendió a distintos países y se convirtió en una muestra de apoyo que la banda reconoce en numerosos conciertos.
La palabra dejó de ser una simple reacción del público. Para Mustaine, representa resistencia, energía y una relación construida durante décadas entre el grupo y sus seguidores.
UNA DESPEDIDA QUE NO PUEDE SEPARARSE DE SU HISTORIA
En esta entrevista, Mustaine aparece como guitarrista, compositor, superviviente de un cáncer y músico que se enfrenta a una incertidumbre física real. También como alguien capaz de pasar de una anécdota absurda sobre una máscara médica a una reflexión seria sobre la muerte, la familia y el valor de seguir adelante.
La historia de su mano añade una dimensión distinta a la despedida de Megadeth. No se trata de afirmar que el músico jamás volverá a tocar: él mismo contempla la posibilidad de recuperarse después de una operación. Pero tampoco oculta que existe un riesgo que podría cambiarlo todo.
Mientras tanto, sigue defendiendo su legado con la misma mezcla de orgullo y exigencia que ha marcado su carrera. Desde el solo de «Holy Wars» hasta el recuerdo de Cliff Burton, pasando por el cántico de «Aguante Megadeth», la entrevista conecta diferentes épocas de una trayectoria que ha dejado una huella profunda en el metal.
Y quizá esa sea la parte más contundente de todo el relato: Dave Mustaine no está anunciando el final porque haya dejado de importarle la guitarra. Está intentando despedirse antes de que su propio cuerpo decida por él.
Fuente: entrevista completa a Dave Mustaine publicada en YouTube: Dave Mustaine: Cancer, Cliff Burton & Why Megadeth Is Saying Goodbye.
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