THE ANGEL OF NOISE
The Taylor Momsen Interview
Dos giras, estadios repletos, accidentes que pudieron acabar mucho peor y un álbum que nace de las heridas del pasado. Taylor Momsen se ha sentado con Rick Beato para repasar su vida dentro y fuera del escenario, desde la huella imborrable de Chris Cornell hasta la libertad creativa que ha encontrado en Dear God. Una conversación que revela por qué, para ella, el rock sigue siendo mucho más que un espectáculo.
Taylor Momsen no está viviendo una temporada cualquiera. Mientras THE PRETTY RECKLESS prepara sus propios conciertos, la cantante también recorre estadios como telonera de AC/DC. Entre ambas agendas, cinco álbumes que alimentar, repertorios que construir y una maquinaria de carretera que no concede demasiadas pausas, la música ocupa prácticamente cada rincón de su vida.
Pero la conversación con Rick Beato va mucho más allá de los horarios y los escenarios. La vocalista habla de experiencias extremas durante la gira, de los músicos que cambiaron su forma de entender las canciones y de un pasado doloroso que terminó transformándose en materia creativa.
En el centro de todo aparece Dear God, el nuevo trabajo de THE PRETTY RECKLESS, que Momsen describe como el comienzo de una etapa especialmente directa, honesta y personal.
DOS BANDAS, DOS REPERTORIOS Y UNA MISMA EXIGENCIA
Compaginar las actuaciones con AC/DC y los conciertos propios de THE PRETTY RECKLESS significa vivir dos realidades musicales muy distintas dentro de una misma gira.
Con AC/DC, la banda dispone de aproximadamente una hora para presentar su música ante el público de los estadios. Cuando Momsen vuelve a encabezar sus propios conciertos, el tiempo se acerca a las dos horas y el problema cambia por completo: con cinco discos publicados, decidir qué canciones quedan fuera resulta cada vez más complicado.
No es únicamente una cuestión de duración. Un repertorio debe tener ritmo, alternar intensidades y construir una experiencia que mantenga al público conectado hasta el último tema. Cada canción descartada representa una parte de la historia del grupo que no podrá entrar en esa noche.
La cantante también describe a Angus Young como una persona tranquila, inteligente, amable y con inquietudes que van mucho más allá del escenario. Su visión del guitarrista desmonta, al menos en parte, la imagen exclusivamente frenética que suele acompañar a una de las figuras más reconocibles del rock.
Sin embargo, cuando AC/DC empieza a tocar, la impresión cambia. Momsen destaca la potencia del equipo de Angus y la precisión que exige interpretar canciones cuya aparente sencillez esconde una enorme dificultad musical.
Para ella, observar a la banda noche tras noche es una lección de oficio: demostrar que un riff directo puede conservar toda su fuerza sin necesidad de complicarlo artificialmente.
SEVILLA: EL MURCIÉLAGO QUE CONVIRTIÓ A TAYLOR MOMSEN EN «BATGIRL»
Entre los episodios más insólitos de la gira aparece un incidente ocurrido en Sevilla. Mientras interpretaba «Witches Burn», un murciélago la mordió en pleno escenario.
La escena parece escrita para una película de terror, pero Momsen tuvo que afrontar las consecuencias fuera del espectáculo. Según relata en su conversación con Beato, recibió tratamiento preventivo contra la rabia y sufrió fiebre alta durante semanas.
El episodio también dejó un apodo inesperado. Angus Young empezó a llamarla «Batgirl», una referencia que convirtió aquel accidente en una de las anécdotas más surrealistas de su experiencia junto a AC/DC.
Pero la carretera todavía le reservaba otro problema. Durante una estancia en México, Momsen sufrió la mordedura de una araña violinista que llegó a poner en peligro su pierna. La situación fue lo suficientemente grave como para que actuar durante aquella etapa supusiera un desafío añadido.
Son historias que muestran una cara muy distinta de las grandes giras. Desde fuera, los estadios, las luces y los aplausos pueden hacer que todo parezca una sucesión de noches triunfales. La realidad también incluye lesiones, tratamientos médicos y la obligación de seguir adelante mientras el calendario continúa avanzando.
Para Momsen, esas experiencias forman parte de una trayectoria en la que el espectáculo y los imprevistos han terminado compartiendo protagonismo.
UNA VOZ SIN RITUALES COMPLICADOS Y UNA DEFENSA DEL DIRECTO
Durante la entrevista, la cantante explica que no sigue una rutina vocal especialmente elaborada. Su preparación consiste, principalmente, en cantar durante las pruebas de sonido y mantener una técnica que siente natural.
Momsen también señala que hablar durante horas en ambientes ruidosos puede castigarle la voz más que cantar en directo. Una observación que refleja una realidad poco visible para el público: el trabajo de una vocalista no termina cuando abandona el escenario.
Su planteamiento artístico prioriza la interpretación y la emoción por encima de la obsesión técnica. No aborda cada actuación como un examen de precisión, sino como una oportunidad para transmitir el significado de las canciones.
Esa filosofía conecta con otra de sus posiciones más firmes: su defensa de los conciertos realmente interpretados en directo. Momsen sostiene que THE PRETTY RECKLESS y AC/DC no recurren a pistas pregrabadas ni a claquetas durante sus actuaciones.
Para ella, la esencia del concierto está en lo que ocurre entre los músicos en ese instante. La interpretación debe suceder delante del público, con la energía y la incertidumbre propias de tocar en vivo.
SOUNDGARDEN Y CHRIS CORNELL: CUANDO LA MÚSICA SE CONVIERTE EN MEMORIA
Si hay un grupo que ocupa un lugar decisivo en la identidad musical de Momsen, ese es SOUNDGARDEN. Junto con THE BEATLES, representa una de las grandes revoluciones de su vida como oyente y compositora.
La cantante destaca la profundidad, las atmósferas y la complejidad de la música de SOUNDGARDEN. También reivindica la personalidad de sus integrantes: la guitarra inconfundible de Kim Thayil, la musicalidad de Ben Shepherd y la capacidad de Matt Cameron para construir patrones de batería que funcionan como parte de la melodía.
La magia, desde su perspectiva, no dependía de un único protagonista. Surgía del equilibrio entre músicos con identidades muy marcadas, capaces de aportar algo propio sin diluir la personalidad colectiva de la banda.
Su vínculo con SOUNDGARDEN también se convirtió en una relación personal. Momsen llegó a conocer a Chris Cornell y desarrolló una amistad con los músicos, de modo que su muerte no fue únicamente la pérdida de una figura fundamental de la música: fue la desaparición de alguien a quien apreciaba.
En la entrevista recuerda lo difícil que resultó gestionar el duelo. Hubo un periodo en el que escuchar música se convirtió en una experiencia dolorosa, porque las canciones arrastraban recuerdos que todavía no sabía cómo afrontar.
Su participación junto a SOUNDGARDEN en la ceremonia del Rock & Roll Hall of Fame reunió emociones difíciles de separar: orgullo, presión, cariño y la responsabilidad de interpretar un repertorio ligado a una historia irrepetible.
Para Momsen, aquella experiencia fue un honor, pero también un recordatorio del vacío que dejan los músicos cuya obra continúa viva cuando ellos ya no están.
«DEATH BY ROCK AND ROLL»: ESCRIBIR CUANDO HASTA ESCUCHAR DUELE
La pérdida de Chris Cornell y la muerte de Kato Khandwala, productor y colaborador esencial de THE PRETTY RECKLESS, marcaron profundamente a la cantante.
De ese periodo nació Death by Rock and Roll, un disco ligado al duelo y a la necesidad de encontrar una forma de seguir adelante. Momsen explica que llegó a un punto en el que ni siquiera podía escuchar música con normalidad.
Volver a escribir no significó borrar lo ocurrido ni superar de repente el dolor. Fue un proceso mediante el cual pudo empezar a transformar sus experiencias en canciones y conservar, a través de ellas, una conexión con las personas que había perdido.
Ese álbum terminó representando el cierre de una etapa. Y esa distinción resulta importante para entender lo que Momsen cuenta sobre Dear God: no lo presenta simplemente como otra colección de canciones, sino como el inicio de un capítulo distinto.
La diferencia está en la manera de exponerse. En este nuevo trabajo, asegura, nunca había sido tan directa y personal. La composición deja menos espacio para esconderse detrás de una historia ajena y se acerca más a aquello que realmente quiere expresar.
DEAR GOD: UN DISCO QUE PUEDE ESCUCHARSE DESDE DISTINTOS LUGARES
Uno de los aspectos más interesantes del nuevo álbum es su planteamiento conceptual. Momsen explica que los fragmentos titulados «Life Evermore» nacieron como un poema dividido en tres partes.
La idea general permite abordar el disco desde distintos puntos y encontrar una lectura coherente, como si el significado de una vida pudiera cambiar dependiendo del momento desde el que se observa.
No todas las experiencias se entienden mientras están sucediendo. Algunas adquieren otra dimensión con el paso del tiempo; otras cambian cuando se revisan desde una perspectiva diferente. Esa percepción cambiante constituye uno de los ejes del concepto que describe la cantante.
En cuanto al proceso creativo, Momsen rechaza la idea de una fórmula universal. Una canción puede comenzar con una frase, una melodía, un riff o varias ideas que aparecen simultáneamente. También puede surgir de una película, un libro, una pintura o una experiencia personal.
Su prioridad es no forzar el resultado. El trabajo consiste en reconocer cuándo una idea tiene vida propia y permitir que se desarrolle sin imponerle una estructura antes de tiempo.
El estudio de grabación ocupa un lugar central en esa manera de trabajar. Momsen lo describe como un refugio, un espacio donde puede experimentar y expresarse con libertad, lejos de las expectativas externas.
La grabación de Dear God, sin embargo, no estuvo exenta de dificultades. La banda tuvo que avanzar en las mezclas mientras seguía de gira, transportando monitores y otros equipos para convertir habitaciones de hotel en espacios de trabajo improvisados.
Una situación poco compatible con la imagen romántica del estudio perfecto, pero reveladora de hasta qué punto el proceso creativo puede continuar incluso cuando la carretera no da tregua.
THE BEATLES: LA BANDA QUE LE ENSEÑÓ A QUERER ESCRIBIR CANCIONES
La otra gran influencia de Momsen son THE BEATLES. Según cuenta, fueron el primer grupo que escuchó durante su infancia y una referencia fundamental para despertar su deseo de componer.
Su admiración va más allá de la nostalgia. Le interesa cómo una idea puede cambiar por completo durante el proceso de creación y cómo una maqueta aparentemente sencilla puede convertirse en una canción extraordinaria.
Para explicarlo, recurre a las primeras versiones de «Strawberry Fields Forever», con las que ilustra que una demo no siempre permite anticipar la dimensión que alcanzará una composición.
Su elección de una canción perfecta es «A Day in the Life», una obra que considera un ejemplo excepcional de innovación y escritura musical.
La conexión entre THE BEATLES y SOUNDGARDEN ayuda a entender la perspectiva de Momsen: le atraen los grupos en los que la identidad colectiva, la experimentación y la personalidad de cada músico se combinan para crear algo difícil de reproducir.
No busca únicamente canciones que funcionen en un escenario. Busca música que siga revelando detalles después de numerosas escuchas.
SU ADIÓS A LA ACTUACIÓN: QUERÍA CONTAR SUS PROPIAS HISTORIAS
Antes de dedicarse por completo al rock, Taylor Momsen alcanzó la popularidad como actriz, con trabajos como El Grinch y Gossip Girl. Sin embargo, en la conversación explica que nunca encontró en la interpretación la misma libertad que acabaría descubriendo en la música.
Actuar significaba formar parte de una historia diseñada por otras personas y dar vida a una visión que no era exclusivamente suya. La composición, en cambio, le permitía decidir qué contar, cómo hacerlo y qué emociones quería dejar en una canción.
Durante una etapa llegó a compaginar rodajes diurnos con sesiones musicales nocturnas, durmiendo poco y manteniendo un ritmo agotador. Cuando decidió centrarse en THE PRETTY RECKLESS, la música dejó de ser una actividad paralela y pasó a convertirse en su camino principal.
La decisión ayuda a comprender por qué defiende tanto la libertad creativa. No se trata únicamente de haber cambiado de profesión, sino de haber encontrado un medio de expresión en el que puede hablar desde su propia experiencia.
LA MÚSICA COMO FONDO: LA CRÍTICA DE MOMSEN A LA ESCUCHA DIGITAL
Momsen también cuestiona la forma en que se consume música en la actualidad. Durante la entrevista habla de los algoritmos, de las recomendaciones automáticas y de una cultura en la que las canciones pueden quedar relegadas a un acompañamiento mientras la atención se dirige a otra parte.
Su crítica no se limita a la tecnología. El problema, desde su perspectiva, aparece cuando la música deja de ser el centro de la experiencia y se convierte en un ruido de fondo que apenas se escucha.
También lamenta que los teléfonos móviles puedan interponerse entre el público y lo que sucede en un concierto. Grabar una actuación no equivale necesariamente a vivirla, del mismo modo que reproducir una canción no significa prestar atención a sus matices.
La recuperación del vinilo le parece una señal positiva, porque representa para algunos oyentes una forma más deliberada de acercarse a los discos.
En una época en la que el acceso a millones de canciones está al alcance de una pantalla, la reflexión de Momsen apunta a una paradoja: nunca había sido tan fácil escuchar música, pero esa facilidad no garantiza que nos detengamos a descubrirla.
TAYLOR MOMSEN, ENTRE EL PASADO Y UN NUEVO COMIENZO
La conversación con Rick Beato reúne varias facetas de una misma artista: la cantante que afronta una agenda exigente junto a AC/DC, la admiradora que sigue encontrando nuevas capas en THE BEATLES y SOUNDGARDEN, y la compositora que ha convertido experiencias dolorosas en parte de su lenguaje musical.
Las historias de Sevilla y México captan la atención por su carácter extraordinario. Sin embargo, el núcleo de la entrevista está en otro lugar: en la relación entre las experiencias vividas y las canciones que nacen de ellas.
Death by Rock and Roll representó una forma de atravesar el duelo. Dear God abre, según Momsen, una etapa diferente, en la que se permite escribir de forma más directa y personal.
No necesita presentar su trayectoria como una sucesión de victorias ni esconder las partes difíciles detrás de una imagen de invulnerabilidad. Su relato muestra una artista que encuentra en el estudio un espacio para procesar lo vivido y convertirlo en música.
Y quizá esa sea la idea que mejor resume la entrevista: para Taylor Momsen, el rock no consiste únicamente en salir al escenario y resistir el ruido. También consiste en encontrar una voz propia y tener el valor de utilizarla.
FUENTES
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