Fotografía: Birgit Fostervold (Lensbirdie), obra propia.
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El vocalista se plantó en Ecuador porque el humo le impedía cantar y respirar con normalidad. En Lima, la prohibición ya estaba anunciada, pero cuatro bengalas volvieron a encenderse durante «Fear of the Dark». Una fue apagada por el propio público; las otras tres siguieron ardiendo.
Hay cosas que convierten un concierto en una noche inolvidable. Y luego están quienes parecen empeñados en convertirlo en un problema para todos.
Iron Maiden llegó a Quito, Ecuador, el 14 de octubre con su gira Run For Your Lives, pero las bengalas encendidas entre el público terminaron provocando un enfrentamiento verbal con Bruce Dickinson. El cantante acabó «The Trooper» y, en lugar de continuar con normalidad, se retiró al backstage mientras la actuación seguía desde allí. Después regresó y dejó clara su indignación ante quienes estaban utilizando aquellos artefactos.
El mensaje fue inequívoco: no quería bengalas entre el público. La banda ya cuenta con sus propios recursos pirotécnicos profesionales y no necesita que nadie convierta la pista en una nube de humo improvisada. Dickinson explicó que no podía cantar ni respirar con normalidad en esas condiciones.
No era una discusión sobre quién anima más el espectáculo. Era una cuestión mucho más elemental: si el humo interfiere en la respiración del cantante, también puede comprometer el desarrollo del concierto y afectar a quienes están alrededor.
PERÚ PUSO LA PROHIBICIÓN. CUATRO BENGALAS DESAFIARON EL AVISO.
Lo ocurrido en Ecuador no quedó como una bronca aislada. De cara al concierto de Iron Maiden en el Estadio Nacional de Lima, celebrado el 17 de octubre, la organización anunció expresamente que no se permitiría entrar ni utilizar bengalas o artículos pirotécnicos.
La advertencia estaba hecha. El mensaje era público. Y, sin embargo, durante «Fear of the Dark», cuatro bengalas terminaron encendidas entre el público, según la crónica publicada por El Comercio de Perú.
Una apareció en el sector Campo B y otras tres en Campo A. La reacción de parte de los asistentes fue inmediata: una de ellas se apagó rápidamente gracias a la intervención del propio público. Las otras tres continuaron encendidas.
Dickinson las observó, pero siguió cantando. Según la crónica, el humo se alejaba del escenario por la dirección del viento y las bengalas estaban lo bastante lejos como para no afectarlo directamente en ese momento.
Este detalle importa: en Lima no se repitió exactamente la escena de Quito, pero sí se desobedeció una prohibición que ya se había anunciado públicamente.
Cuatro. No hacen falta cientos para demostrar que una norma puede quedar en papel mojado cuando alguien decide que su capricho está por encima de las reglas.
Y conviene dejar algo claro: una bengala no se vuelve inofensiva porque aparezca entre miles de personas, porque su portador esté disfrutando de su canción favorita o porque crea que está aportando ambiente. En un recinto lleno, el fuego, el humo y la proximidad de otros asistentes exigen responsabilidad, no una competición por llamar la atención.
ROD SMALLWOOD TAMBIÉN PERDIÓ LA PACIENCIA
La indignación no se limitó al escenario. Rod Smallwood, histórico mánager de Iron Maiden, rechazó públicamente el comportamiento de quienes encienden bengalas y defendió que se expulse del concierto a las personas que lo hagan.
Su argumento apunta al problema real: el humo afecta a la capacidad de Dickinson para cantar. No se trata de una manía estética ni de una batalla absurda contra cualquier manifestación de entusiasmo del público.
Además, la salud del vocalista no es un detalle menor. Dickinson recibió tratamiento por un cáncer de lengua y garganta en 2015. Eso no permite atribuir automáticamente cada dificultad respiratoria a sus antecedentes médicos, pero sí ayuda a comprender por qué resulta especialmente irresponsable ignorar las advertencias cuando el propio cantante explica que el humo le está perjudicando.
El público ha pagado para ver a Iron Maiden, no para poner en riesgo el espectáculo que ha ido a disfrutar.
Y LOS MÓVILES TAMBIÉN ESTÁN EN EL PUNTO DE MIRA
Hay otro asunto que merece distinguirse de la polémica de las bengalas: la petición de Iron Maiden para que sus seguidores reduzcan el uso del teléfono durante los conciertos.
En su comunicado oficial sobre la gira por Centroamérica y Sudamérica, publicado en diciembre de 2025, la banda recordó que muchos asistentes habían respetado su petición durante los conciertos europeos y pidió al público latinoamericano que mantuviera los móviles en los bolsillos, especialmente en las zonas de pista.
No es lo mismo que imponer una prohibición general de teléfonos: la banda pidió que se limitaran y que se disfrutara del espectáculo sin pasar todo el concierto grabándolo.
La cuestión es sencilla. Una cosa es sacar el móvil para conservar un recuerdo y otra pasar una actuación entera mirando una pantalla, levantándola delante de quienes están detrás y convirtiendo una experiencia en directo en una colección de vídeos que quizá nunca vuelvan a verse.
Y una bengala es otro nivel de irresponsabilidad: ya no hablamos solo de tapar la visión de alguien, sino de introducir fuego y humo en un espacio multitudinario pese a las advertencias.
EL PROBLEMA NO ES DISFRUTAR DEL METAL. ES CREER QUE TODO VALE.
Iron Maiden no necesita que nadie le explique cómo montar un espectáculo. Décadas de carrera, escenarios gigantescos y una producción profesional hablan por sí solos. Tampoco necesita que un asistente se juegue la seguridad de quienes lo rodean para demostrar que vive la música con intensidad.
El metal puede ser salvaje, ruidoso, provocador y descomunal. Pero la pasión no convierte cualquier conducta en aceptable.
La secuencia entre Quito y Lima deja una lección difícil de ignorar: Dickinson denunció el humo durante la actuación ecuatoriana; para el concierto peruano se anunció la prohibición de bengalas; y, pese a ello, cuatro acabaron encendidas durante «Fear of the Dark». Una fue apagada por otros asistentes, mientras las tres restantes siguieron ardiendo.
No hace falta inventar una guerra entre la banda y sus seguidores. La mayoría puede disfrutar de un concierto sin poner en peligro a nadie. Precisamente por eso, quienes desobedecen las normas no deberían escudarse en el entusiasmo colectivo.
Si Bruce Dickinson tiene que detenerse para pedirte que apagues una bengala, quizá el problema no sea que él haya perdido la paciencia. Quizá el problema sea que tú has olvidado dónde termina tu libertad de disfrutar y empieza la seguridad de los demás.
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Fuentes consultadas
RPP Noticias — La reacción de Bruce Dickinson ante las bengalas en Ecuador: https://rpp.pe/musica/conciertos/bruce-dickinson-exploto-por-encendido-de-bengalas-durante-el-concierto-de-iron-maiden-en-ecuador-video-noticia-1712755
Primicias — El incidente con las bengalas en Quito: https://www.primicias.ec/entretenimiento/musica/iron-maiden-concierto-quito-ecuador-bruce-dickinson-bengalas-134978/
El Comercio Perú — Bengalas encendidas durante «Fear of the Dark» en Lima: https://elcomercio.pe/luces/musica/iron-maiden-en-lima-tras-el-enojo-de-quito-cuatro-bengalas-desafiaron-el-pedido-de-dickinson-musica-noticia/
El Comercio Perú — Prohibición de bengalas para el concierto de Lima: https://elcomercio.pe/luces/musica/iron-maiden-prohibe-las-bengalas-en-su-concierto-de-lima-respetemos-el-pedido-ultimas-noticia/
RPP Noticias — Las declaraciones de Rod Smallwood sobre el uso de bengalas: https://rpp.pe/musica/conciertos/manager-de-iron-maiden-rechaza-encendido-de-bengalas-y-pide-botar-del-concierto-a-quienes-lo-hagan-noticia-1712929
Iron Maiden — Comunicado oficial sobre el uso de móviles durante la gira latinoamericana: https://www.ironmaiden.com/run-for-your-lives-central-south-america/
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