STHDMETAL LEGENDARY // APOCALYPTIC ULTRA
Fotografía: MarieLopezPhotographer · Trabajo propio · CC BY-SA 4.0. Ver fotografía original y créditos en Wikimedia Commons. Imagen sin alterar.
El guitarrista de Whitesnake, Trans-Siberian Orchestra y Night Ranger revela cómo se construye una carrera musical duradera, por qué evita los dramas de las giras y cómo un simple gesto puede cambiar la vida de un joven fan.
Hay guitarristas que quieren demostrar todo lo que saben en cada canción. Y después está Joel Hoekstra, un músico que ha aprendido a poner su técnica al servicio de algo más grande: la canción, el espectáculo y las personas que están al otro lado del escenario.
En el octavo episodio de Backstage Unplugged, el podcast presentado por Cassidy Paris, el guitarrista estadounidense se sienta a hablar sin artificios sobre una trayectoria que atraviesa Whitesnake, Night Ranger, Trans-Siberian Orchestra, Broadway y sus propios discos. La conversación deja una idea especialmente interesante: ser un gran guitarrista no consiste únicamente en tocar más notas, sino en saber cuándo tocar, cuándo contenerse y cómo seguir creciendo sin encasillarse.
STHDMETAL LEGENDARY // APOCALYPTIC ULTRA
JOEL HOEKSTRA · BACKSTAGE UNPLUGGED · BEHIND THE STRINGS
DE ESCUCHAR AC/DC A COMPARTIR ESCENARIO CON GRANDES NOMBRES
La historia de Hoekstra comenzó en un entorno musical muy diferente al que terminaría definiendo su carrera. Sus padres tenían formación clásica y en casa predominaba ese universo sonoro. Sin embargo, cuando descubrió AC/DC, su camino tomó otra dirección.
No procedía de una familia acomodada. Él mismo recuerda las dificultades económicas de sus primeros años y explica que su gran objetivo no era convertirse en una estrella mundial, sino poder ganarse la vida tocando la guitarra.
Esa diferencia importa. Su relato no gira alrededor de una fantasía de fama, sino de una vocación concreta: trabajar como músico profesional y encontrar oportunidades para seguir haciéndolo.
Su progresión comenzó en Chicago, donde tocaba con músicos locales y acompañaba a artistas conocidos que acudían a actuar con una banda de apoyo. Entre aquellas experiencias estuvo el contacto con Kelly Keagy, batería de Night Ranger, una conexión que acabaría abriéndole las puertas de la formación.
Después llegaron años de actividad simultánea con Night Ranger, Trans-Siberian Orchestra y producciones teatrales como Rock of Ages. Más adelante encontró otra dimensión internacional con Whitesnake, antes de participar también como sustituto en actuaciones de Accept.
El denominador común no fue una única banda ni un estilo cerrado. Fue su capacidad para estar preparado cuando aparecía una oportunidad.
WHITESNAKE, CHER Y ACCEPT: EL VALOR DE SABER ADAPTARSE
Uno de los aspectos más reveladores de la entrevista es su defensa de la versatilidad.
En Whitesnake podía desplegar el lenguaje guitarrístico del hard rock más reconocible. En otros escenarios, las exigencias eran diferentes. Hoekstra también recuerda su experiencia acompañando a Cher, una artista cuyo repertorio de varias décadas le exigía desenvolverse en terrenos muy alejados del estereotipo del guitarrista de heavy metal.
Y ahí aparece una de las lecciones más importantes de su trayectoria: la técnica impresiona, pero la capacidad de adaptarse es lo que permite seguir trabajando.
El estadounidense explica que disfruta enfrentándose a retos musicales distintos. No necesita convertir cada actuación en una exhibición de velocidad ni llenar todos los espacios con solos. A veces, el verdadero desafío consiste en respetar el carácter de una canción y encontrar el lugar exacto que debe ocupar la guitarra.
Su razonamiento tiene especial valor en una profesión donde muchos músicos pueden acabar identificados exclusivamente con una banda, un sonido o una habilidad concreta. Hoekstra prefiere mantener abiertas las puertas.
ONCE NOCHES PARA CONSTRUIR EL ESQUELETO DE UN ÁLBUM
La conversación también entra en el proceso creativo de Joel Hoekstra's 13 y en From the Fade, el cuarto álbum del proyecto, publicado por Frontiers Music Srl en febrero de 2026.
En esta ocasión, el guitarrista decidió abordar la composición desde los riffs, en lugar de comenzar por una melodía vocal o un estribillo, como hace en otros contextos.
Su método fue extraordinariamente organizado: dedicó once noches a desarrollar los riffs y las estructuras de las canciones. Después avanzó con las melodías vocales, las letras y las distintas grabaciones, mientras los colaboradores trabajaban en sus respectivas partes.
El resultado de ese sistema no depende exclusivamente de su guitarra. El disco cuenta con Vinnie Appice a la batería, Tony Franklin al bajo, Girish Pradhan como vocalista, Jeff Scott Soto en los coros y Derek Sherinian a los teclados, entre otros participantes mencionados durante la charla.
Hoekstra explica que controla minuciosamente la escritura, pero deja bastante libertad a los intérpretes durante la producción. Quiere que cada músico aporte su personalidad en lugar de limitarse a ejecutar instrucciones.
Es una distinción importante: tener una visión clara no significa controlar cada movimiento de los demás.
El álbum le permite, además, desarrollar su faceta de compositor integral. No se trata simplemente de publicar discos para exhibir sus habilidades instrumentales, sino de escribir canciones con melodías vocales, letras y una identidad propia.
«NO HAY EXCUSA PARA NO ESTAR TRABAJANDO»
La mentalidad profesional de Hoekstra va más allá del estudio y los escenarios.
Durante la entrevista defiende que internet ha abierto nuevas posibilidades para que los músicos creen sus propias oportunidades. Si no hay conciertos, sesiones o encargos, siempre existe la posibilidad de desarrollar material, escribir o generar nuevos proyectos.
Su filosofía cotidiana es sencilla: terminar el día habiendo avanzado en algo.
Reconoce que no lleva especialmente bien los días en los que siente que no ha hecho nada. Esa necesidad de mantenerse activo le ha permitido combinar giras, grabaciones, composición, enseñanza a distancia y actividades vinculadas a Rock and Roll Fantasy Camp.
No presenta este método como una fórmula universal ni oculta que pueda tener sus inconvenientes. Es, sencillamente, la manera en que ha aprendido a desenvolverse en una industria donde el trabajo no siempre llega de forma regular.
Su mensaje tiene una lectura clara para quienes intentan abrirse camino en la música: esperar a que alguien llame a tu puerta no siempre es suficiente. A veces hay que construir la siguiente oportunidad antes de que la anterior haya terminado.
EL CONSEJO PARA SOBREVIVIR A UNA GIRA: LLEGAR A TIEMPO Y EVITAR LOS DRAMAS
Cuando Cassidy Paris le pregunta qué recomendaría a los músicos que desean salir de gira, Hoekstra no responde con una receta para alcanzar la fama ni con una historia de excesos.
Habla de puntualidad, educación y profesionalidad.
También aconseja no confundir la convivencia entre compañeros con la obligación de pasar cada minuto juntos. Para él, prolongar demasiado las noches sociales puede convertirse en una fuente de conflictos que termina perjudicando aquello que realmente importa: estar preparado para tocar.
La gira es una experiencia compartida, pero también un trabajo. Cada integrante debe conocer su función y entender cuándo aportar una opinión y cuándo dejar espacio a los demás.
Hoekstra lo resume desde la experiencia de quien ha trabajado como miembro de bandas y como músico contratado. No todo gira alrededor de las preferencias individuales; en determinadas situaciones, el cometido consiste en servir a la música y al proyecto.
No es el consejo más espectacular del mundo del rock. Precisamente por eso resulta convincente.
EL GESTO QUE PUEDE CAMBIAR LA VIDA DE UN FAN
El tramo más humano de la conversación llega cuando Cassidy recuerda lo que significó para ella crecer sintiéndose diferente por sus gustos musicales. La presentadora explica que los encuentros con artistas pueden dejar una huella enorme en una persona joven y recuerda también la importancia que tuvo para ella conocer a Taylor Swift.
Hoekstra conecta esa reflexión con su experiencia en Trans-Siberian Orchestra, un espectáculo que reúne a varias generaciones y combina música, narración, efectos visuales, pirotecnia y una producción de enormes dimensiones.
El guitarrista explica que, cuando tiene la oportunidad de acercarse al público durante determinadas canciones, busca especialmente a los niños. Puede entregarles una púa, intercambiar unas palabras o preguntarles por sus canciones favoritas.
Lo sorprendente es lo que puede suceder después. Cuenta que ha recibido mensajes de familias que le explicaban cómo aquel encuentro había animado a un niño a aprender guitarra o incluso había contribuido a cambiar su actitud ante las dificultades escolares.
No atribuye esos resultados a un gran discurso ni a una intervención extraordinaria. A veces basta con que un artista se detenga unos segundos y trate a un joven admirador como alguien importante.
Esa cercanía también explica por qué valora tanto la relación con los seguidores de Trans-Siberian Orchestra. La banda celebra sesiones de firmas después de sus actuaciones nocturnas, lo que permite reencontrarse con aficionados que viajan a distintas ciudades para seguir los conciertos.
Hoekstra considera que el reconocimiento dentro de la escena del rock es una bendición, no una molestia. A diferencia de las figuras sometidas a una atención pública constante, puede disfrutar de ese vínculo con sus seguidores sin sentir que cada encuentro supone una invasión de su vida privada.
UN GUITARRISTA QUE NO NECESITA DEMOSTRARLO TODO
La conversación con Cassidy Paris dibuja el retrato de un profesional que ha construido su carrera sin depender de una sola identidad musical.
Hoekstra puede pasar de los riffs contundentes a los arreglos más contenidos, de una gran producción en directo a un proyecto personal de estudio. Y, mientras tanto, insiste en los mismos principios: trabajar, aprender, cumplir con su responsabilidad y mantener la mente abierta.
Su trayectoria demuestra que la versatilidad no significa carecer de personalidad. Significa tener suficiente oficio para adaptarse sin perder la propia voz.
Quizá esa sea la conclusión más interesante de esta charla: la guitarra puede abrir muchas puertas, pero son la disciplina, el criterio y la forma de tratar a los demás los que ayudan a mantenerlas abiertas.
Porque el virtuosismo puede dejar al público con la boca abierta. Pero un músico que sabe escuchar, trabajar en equipo y reconocer a quien tiene delante puede dejar una huella mucho más duradera.
Fuente: Backstage Unplugged Podcast — Episode 8: Joel Hoekstra: Behind the Strings, entrevista de Cassidy Paris.
Información complementaria: Frontiers Music Srl, sello discográfico de Joel Hoekstra's 13.
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