Hay bandas que no pisan determinados países porque no encuentran fechas, porque las giras no salen a cuenta o porque sus agendas no encajan. En el caso de Crematory, el obstáculo ha sido mucho más personal: el miedo a volar de su batería, Markus Jüllich, ha condicionado durante años las posibilidades de llevar su metal gótico e industrial más allá de las fronteras que puede recorrer por carretera.
El músico lo explicó durante la entrevista concedida a Metal Hammer España en el Ripollet Rock 2026, donde la formación alemana regresó a un escenario español después de una larguísima ausencia. Su anterior actuación en nuestro país se remontaba aproximadamente a una década atrás, cuando tocó en el Leyendas del Rock.
«No me gusta mucho volar», vino a explicar Jüllich al detallar por qué el grupo ha actuado tan poco en países a los que no resulta viable llegar conduciendo. Según relató, esa circunstancia ha provocado que algunas visitas internacionales se espaciaran hasta unos cinco años.
Pero el horizonte podría cambiar.
UNA AUTOCARAVANA PARA LLEGAR DONDE ANTES NO PODÍAN
La solución que ha encontrado el batería no pasa por obligarse a subir a un avión, sino por convertir la carretera en una aliada. Jüllich acaba de comprar una autocaravana más grande y cómoda, una adquisición que abre nuevas posibilidades para organizar conciertos fuera de Alemania.
El recorrido que hicieron para llegar a la península ya sirve como ejemplo: después de actuar en Portugal, pasó una semana de vacaciones en Santa Susanna, en Cataluña, antes de presentarse con sus compañeros en Ripollet.
A sus 55 años, el músico quiere aprovechar esta etapa para conocer lugares en los que todavía no ha estado. Viajar, tocar y descubrir nuevos países forman parte de un mismo plan. Incluso bromeó sobre la posibilidad de cruzar el Atlántico con la autocaravana.
La cuestión tiene una consecuencia directa para los seguidores: si la logística por carretera permite ampliar las rutas, Crematory podría tener más oportunidades de actuar en territorios que hasta ahora visitaba con cuentagotas. No es una promesa de fechas concretas, pero sí una intención que el propio Jüllich dejó clara durante la conversación.
DE UN INFARTO A RECUPERAR EL RITMO
La entrevista también dejó espacio para hablar de otro asunto mucho más delicado. El batería sufrió un infarto que obligó a cancelar parte de la actividad prevista en 2025 y a someterse a una intervención cardíaca.
Preguntado por su estado, aseguró que se encontraba aproximadamente al 90 % de su recuperación. La vuelta a los escenarios durante 2026 había sido uno de sus grandes objetivos y, según contó, la banda pudo completar una agenda intensa de conciertos y festivales antes de tomarse un descanso.
El siguiente paso, explicó, sería volver a trabajar en nuevas canciones durante el año siguiente. Una noticia relevante para quienes esperan material inédito de una formación que lleva más de tres décadas construyendo su propio universo sonoro.
CUATRO CANCIONES NUEVAS ENTRE SUS GRANDES ÉXITOS
Crematory también aprovechó la conversación para explicar el origen de Greatest Hits, publicado el 15 de mayo de 2026. La recopilación reúne canciones de distintas etapas y se presenta en dos versiones: una con temas en inglés y otra con composiciones en alemán.
El lanzamiento incluye cuatro piezas inéditas: dos en cada idioma. La banda explicó que la idea inicial era celebrar su 30.º aniversario con un recopilatorio, pero la pandemia trastocó aquellos planes. El cambio de discográfica y la recuperación de los derechos de su catálogo anterior terminaron abriendo la puerta a este proyecto.
La selección no pretende congelar a Crematory en una sola época. Jüllich defendió que el grupo no ha abandonado su identidad, sino que ha seguido desarrollándola mediante elementos electrónicos, teclados y nuevas posibilidades vocales. Para él, mantener vivo el proyecto también significa evitar que cada disco sea una repetición del anterior.
«NO VIVIMOS DE LA MÚSICA: VIVIMOS PARA LA MÚSICA»
La frase que mejor resume el espíritu de la conversación llegó al final. Los integrantes explicaron que mantienen sus trabajos y actividades profesionales al margen del grupo: la música no es necesariamente su principal fuente de ingresos, sino algo que siguen haciendo porque les apasiona.
«We don't live from the music. We live for the music», afirmó Jüllich durante la entrevista: no vivimos de la música, vivimos para la música.
Después de más de 35 años, esa declaración ayuda a entender por qué Crematory continúa sobre los escenarios, por qué busca evolucionar sin renunciar a su sello y por qué una autocaravana puede representar algo más que una comodidad para viajar.
A veces, el futuro de una banda no depende de cambiar de sonido ni de perseguir una moda. Basta con encontrar otra carretera.
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Entrevista completa: Crematory en el Ripollet Rock 2026 — Metal Hammer España
Fuente complementaria: Web oficial de Crematory
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