Oasis, Paul McCartney, familia, divorcio y las confesiones más personales de una leyenda de la música.
PHIL COLLINS: “I'M LUCKY TO BE ALIVE”
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Phil Collins ha pasado décadas poniendo voz a canciones que forman parte de la memoria colectiva. Pero detrás de himnos como In the Air Tonight se esconde una historia mucho más oscura que el éxito no pudo silenciar: una crisis de salud que lo llevó al límite, una relación destructiva con el alcohol y una vida familiar marcada por decisiones que hoy reconoce con pesar.
En su conversación con Piers Morgan, el músico británico no se refugia en la nostalgia ni pretende vender una imagen impecable. A sus 75 años, habla de la posibilidad real de morir, de los momentos en los que sus hijos temieron perderlo y de las secuelas físicas que le han arrebatado una de las partes más importantes de su identidad: tocar la batería.
Y, como si el retrato personal no fuera suficientemente contundente, también hay espacio para Donald Trump, una vieja herida con Noel Gallagher y una reconciliación inesperada con uno de los nombres más grandes de la historia de la música.
«SOY AFORTUNADO POR SEGUIR VIVO»: CUANDO TODO SE VOLVIÓ UNA EMERGENCIA
La frase que da título a la entrevista resume la gravedad de lo ocurrido. Collins recuerda una etapa en la que su estado llegó a ser tan preocupante que sus seres queridos tuvieron que asumir la posibilidad de un desenlace fatal.
El alcoholismo desempeñó un papel decisivo en aquel deterioro. El artista ha reconocido que su consumo llegó a extremos alarmantes y que terminó necesitando atención médica intensiva. Durante la conversación explica el impacto que tuvo aquella situación y cómo la enfermedad lo obligó a enfrentarse a una realidad que no podía resolver con dinero, fama ni voluntad de seguir adelante como si nada hubiera ocurrido.
La hospitalización fue especialmente dura para su entorno. Según relata, su representante reunió a sus cinco hijos en Suiza porque la situación era crítica. La familia tuvo que prepararse para la posibilidad de que no se recuperara.
No es un detalle menor: hablamos de un hombre acostumbrado a llenar estadios, vender millones de discos y vivir bajo los focos. En aquel momento, sin embargo, su futuro no dependía de un contrato discográfico ni de una gira. Dependía de salir adelante.
La medicación también afectó a sus recuerdos de aquella etapa. Collins describe lagunas en su memoria y dificultades para reconstruir algunos momentos del ingreso. Cuando el cuerpo atraviesa una crisis de semejante magnitud, incluso recordar con claridad lo sucedido puede convertirse en un desafío.
El músico ha hablado públicamente de su recuperación y de haber dejado de beber. Su relato no presenta la sobriedad como una solución mágica que borra el pasado, sino como parte de una lucha que ha tenido consecuencias duraderas.
EL PRECIO DE UNA VIDA QUE YA NO LE PERMITE SENTARSE TRAS LA BATERÍA
Hay una imagen especialmente dolorosa para cualquiera que haya seguido la carrera de Genesis: Phil Collins, uno de los bateristas más reconocibles de su generación, ya no puede tocar como antes.
Los problemas físicos se han acumulado con los años. La artritis y una afección conocida como foot drop, que dificulta levantar la parte delantera del pie, han limitado su movilidad. A ello se suman numerosas intervenciones quirúrgicas en las rodillas.
Durante la etapa final de las giras de Genesis, en el ciclo The Last Domino?, su hijo Nicholas ocupó el puesto de batería mientras él se centraba en la voz. Fue una forma de mantener viva la música en directo, aunque también dejó al descubierto el cambio radical que había experimentado su condición física.
Collins ha explicado que intentó volver a tocar, pero no consiguió hacerlo como deseaba. Para un músico cuya identidad artística estuvo tan ligada al instrumento, aceptar esa limitación implica mucho más que abandonar una actividad: significa despedirse de una parte esencial de sí mismo.
No se trata únicamente de envejecer. Es afrontar cómo el cuerpo impone sus propias condiciones después de una carrera construida a base de giras, grabaciones y actuaciones de enorme exigencia.
Su voz y sus canciones siguen formando parte de la historia de la música popular, pero el baterista que marcó el sonido de Genesis ya no puede recuperar sin más la relación física con el instrumento que lo acompañó durante décadas.
CINCO HIJOS, TRES MATRIMONIOS Y UN PASADO QUE NO PUEDE REESCRIBIR
La conversación adquiere otro tono cuando Morgan le pregunta por su vida sentimental. Collins admite que lamenta el fracaso de sus tres matrimonios, aunque reconoce que esas relaciones también dieron lugar a algo que considera invaluable: sus cinco hijos.
Con su habitual humor autocrítico, resume las rupturas diciendo que en ocasiones tomó la iniciativa y en otras fueron sus parejas quienes decidieron poner fin a la relación. Detrás de la broma hay una admisión más seria: el éxito profesional no le garantizó estabilidad en su vida privada.
El músico también reconoce que sus compromisos laborales y las largas giras influyeron en el final de su primer matrimonio. Sobre su segunda esposa, Jill Tavelman, admite que no la trató bien.
No intenta presentar esas experiencias como simples accidentes inevitables de la fama. Su relato apunta a decisiones propias, ausencias y heridas que no desaparecen porque una carrera haya alcanzado dimensiones extraordinarias.
La relación con su hija Lily Collins ocupa un lugar sensible en la conversación. La actriz ha hablado públicamente de su vínculo con su padre y del dolor asociado a su ausencia durante parte de su infancia. En su libro Unfiltered: No Shame, No Regrets, Just Me, abordó esas experiencias desde su propia perspectiva.
El cantante reconoce que causó sufrimiento y que hay aspectos de su comportamiento de los que se arrepiente. No puede cambiar lo ocurrido, pero sí hablar de ello sin esconderse detrás de la imagen de estrella mundial.
La familia también ha vivido momentos de reencuentro. Para Collins, sus cinco hijos son una de las grandes compensaciones de una vida sentimental complicada. Esa afirmación no elimina las dificultades del pasado, pero explica por qué sus reflexiones sobre la paternidad tienen tanto peso en una entrevista dominada por la enfermedad y el arrepentimiento.
NOEL GALLAGHER Y UNA ANTIPATÍA QUE SOBREVIVIÓ A TRES DÉCADAS
Si hay una rivalidad musical que parece diseñada para generar titulares, es la que enfrenta verbalmente a Phil Collins con Noel Gallagher.
El guitarrista de Oasis llegó a referirse a Collins como el «anticristo de la música» y protagonizó una de las provocaciones más salvajes asociadas a aquella disputa: dijo que le gustaría tener su cabeza cortada dentro de una nevera.
Décadas después, el antiguo líder de Genesis no parece especialmente interesado en reabrir la guerra. Su postura hacia Oasis sigue siendo distante y deja claro que no siente una admiración particular por el grupo.
Durante la entrevista recuerda también una anécdota relacionada con un concierto de Genesis al que Gallagher habría asistido en estado de embriaguez. La iluminación de la canción Mama, con su atmósfera oscura y teatral, habría contribuido a la impresión que el guitarrista se llevó de aquella actuación.
El episodio ilustra el choque entre dos mundos musicales muy distintos. Por un lado, Genesis, una banda que evolucionó desde el rock progresivo hacia un sonido de gran alcance comercial; por otro, Oasis, uno de los grandes símbolos del britpop de los noventa.
La provocación de Gallagher quedó grabada en la memoria de los aficionados, pero Collins no parece dispuesto a concederle una importancia desproporcionada. La rivalidad funciona como combustible para las redes, aunque resulta secundaria frente a lo que el músico cuenta sobre su salud y su familia.
DONALD TRUMP Y UNA CANCIÓN QUE TODAVÍA NO EXISTE
La entrevista da otro giro cuando Morgan le pide su opinión sobre Donald Trump.
La respuesta inicial de Collins es tajante: «No mucho». Después cuestiona el comportamiento del presidente estadounidense, al que considera desagradable, y lo compara desfavorablemente con otros mandatarios que, incluso cuando generaban desacuerdo, mantenían una imagen pública que inspiraba cierto respeto.
Pero la frase que probablemente más curiosidad despierte es el título que el músico tiene apuntado para una canción todavía sin escribir: Fat People with Guns, una idea que, según explica, está relacionada con Estados Unidos.
No se trata de un sencillo anunciado ni de una grabación terminada. Es una idea que ha conservado para desarrollarla quizá algún día. Precisamente por eso, el concepto resulta tan llamativo: Collins deja caer una provocación política sin confirmar que vaya a transformarla en una canción.
El título, deliberadamente incómodo, encaja con una conversación en la que el artista se permite hablar con franqueza de asuntos que no pertenecen directamente a su legado musical. También demuestra que, aunque su actividad física esté muy limitada, no ha perdido la disposición a expresar opiniones que pueden generar controversia.
PAUL McCARTNEY: UNA FRASE, DOS DÉCADAS DE DISTANCIA Y UNA LLAMADA PARA HACER LAS PACES
No todas las historias de la entrevista terminan en conflicto. Una de las revelaciones más interesantes es que Collins y Paul McCartney han logrado resolver una disputa que se prolongó durante años.
Todo comenzó en 2002, durante las celebraciones del Jubileo de Oro de la reina Isabel II. Collins llevaba un libro sobre los Beatles y pidió al exintegrante del grupo que se lo firmara. Según el recuerdo del músico, McCartney se refirió a él como «nuestro pequeño Phil».
La expresión pudo parecer inofensiva para quien la pronunció, pero Collins la interpretó como una muestra de condescendencia. La escena se quedó grabada en su memoria y terminó relatándola públicamente en sus memorias, Not Dead Yet, publicadas en 2016.
La historia provocó un distanciamiento que no se resolvió de inmediato. McCartney intentó ponerse en contacto con él por correo electrónico, pero Collins no respondió en aquel momento.
El reencuentro llegó años después y tuvo un motivo benéfico. Collins estaba colaborando con una subasta destinada a recaudar fondos para The King's Trust, la organización creada por el entonces príncipe Carlos para ayudar a jóvenes. El contacto relacionado con esa iniciativa propició una conversación telefónica entre ambos.
Durante la llamada pudieron hablar de lo sucedido y aclarar el malentendido. Collins reconoció que lamentaba haber hecho pública la disputa de aquella manera y ambos dejaron atrás el episodio.
La reconciliación ofrece uno de los momentos más humanos de la entrevista. Una frase pronunciada décadas atrás había adquirido un peso que probablemente ninguno de los dos imaginó. Al final, fue una conversación directa la que permitió cerrar el asunto.
UNA LEYENDA QUE SIGUE REVISANDO SU PROPIA HISTORIA
Collins también aborda la polémica en torno al libro de Charles Spencer sobre la familia real británica y las afirmaciones relacionadas con el rey Carlos III y la princesa Diana. El músico expresa su rechazo a las acusaciones que se comentan y critica la publicación, aunque deja claro que no ha leído el libro y que no piensa hacerlo.
Conviene distinguir aquí entre hechos comprobados y opiniones personales: Collins expresa su postura sobre una controversia pública, pero sus palabras no constituyen por sí mismas una verificación independiente de las afirmaciones discutidas.
En paralelo, su trayectoria continúa recibiendo reconocimiento. Su carrera abarca décadas tanto al frente de Genesis como en solitario, con canciones que han cruzado generaciones y una influencia que alcanza a artistas de estilos muy distintos. En 2026 ha ingresado en el Rock & Roll Hall of Fame como artista en solitario, después de haber sido incorporado junto a Genesis en 2010.
Además, su archivo musical y personal será protagonista de una subasta benéfica vinculada a The King's Trust, prevista para noviembre de 2026. La iniciativa reúne objetos de distintas etapas de su carrera y busca recaudar fondos para la organización.
El contraste es poderoso: mientras su legado se celebra y sus canciones continúan circulando por todo el mundo, Collins habla de las limitaciones que le impone su cuerpo, de la dependencia que logró dejar atrás y de los errores personales que no puede borrar.
EL HOMBRE DETRÁS DE «IN THE AIR TONIGHT»
Lo más impactante de esta conversación no es una pulla contra Trump, una vieja guerra con Oasis ni siquiera el final feliz de su enfrentamiento con McCartney. Es escuchar a una figura de semejante dimensión reconocer hasta qué punto su vida estuvo cerca de terminar y cuánto tuvo que afrontar después.
El éxito no lo protegió del alcoholismo. La fama no evitó que sus relaciones familiares sufrieran. Y los millones de discos vendidos no pudieron impedir que los problemas físicos lo alejaran de la batería.
Su historia tampoco necesita convertirlo en un héroe perfecto. Collins habla de errores, arrepentimientos y consecuencias, sin que eso borre la importancia de su música ni el sufrimiento que describe.
La frase «soy afortunado por seguir vivo» resume esa distancia entre el artista que el público conoce y el hombre que ha tenido que enfrentarse a sus propios límites. Detrás de una de las discografías más reconocibles de las últimas décadas hay alguien que, a estas alturas, parece más interesado en mirar de frente lo sucedido que en proteger una leyenda intocable.
Y quizá ahí esté la verdadera fuerza de la entrevista: no en descubrir una nueva polémica, sino en escuchar a Phil Collins hablar sin adornos de aquello que el éxito nunca pudo solucionar.
Entrevista original: Phil Collins en Piers Morgan Uncensored — YouTube
Fuente oficial del artista: Phil Collins — web oficial
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