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Y otras que se niegan a desaparecer.
Casas marcadas por la tragedia, testimonios inquietantes y expedientes que siguen alimentando preguntas. Explora los casos, conoce sus historias y descubre qué hay detrás de cada leyenda. ENTRA EN LA SERIE → DESCUBRE LOS EXPEDIENTES · INVESTIGA · SACA TUS CONCLUSIONES

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METAL-CINEMA

domingo, 18 de octubre de 2026

MARK HUNTER DEFIENDE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL, PERO TRAZA UNA LÍNEA ROJA CON LA MÚSICA DE CHIMAIRA

STHDMETAL LEGENDARY
MARK HUNTER // CHIMAIRA
THE ANGEL OF NOISE
Mark Hunter, vocalista de Chimaira, durante un concierto en Berlín el 24 de febrero de 2004. Fotografía de Lowdown.
Fotografía: Lowdown
Mark Hunter con Chimaira · Berlín, 24 de febrero de 2004
Licencia: CC BY-SA 3.0
Fotografía reproducida sin modificaciones. Autoría y licencia indicadas conforme a las condiciones de Wikimedia Commons.

El vocalista explica cómo utiliza la IA para desarrollar ideas visuales, crear canciones humorísticas y promocionar proyectos, mientras reivindica el talento de los artistas humanos. En una entrevista de casi dos horas, también revive los orígenes de Chimaira, recuerda los golpes que acabaron con Skipline y revela las canciones que más le han marcado como compositor.

Mark Hunter no quiere quedarse mirando cómo cambia la industria musical. El vocalista de Chimaira defiende el uso de la inteligencia artificial, reconoce que la tecnología puede generar conflictos con los profesionales creativos y, al mismo tiempo, reivindica el valor de trabajar con artistas humanos. Su postura no consiste en fingir que la polémica no existe: consiste en aceptar que existe y explicar por qué piensa seguir utilizando estas herramientas.

En la entrevista MARK HUNTER: The Story Behind the Beast... Past to Present, episodio 56 de Everything You Love, el músico aborda un asunto que divide a aficionados y profesionales. Habla de imágenes generadas mediante IA, de campañas promocionales, de canciones humorísticas creadas para su comunidad y de una frontera que considera importante: asegura que Chimaira no emplea esta tecnología para componer música nueva de la banda ni para fabricar su merchandising.

Su argumento es tan directo como provocador. Hunter compara el rechazo absoluto a la IA con negarse a utilizar la electricidad cuando apareció, una analogía con la que pretende defender la adaptación tecnológica frente al inmovilismo. Para él, la cuestión no es únicamente si una herramienta es nueva o controvertida, sino qué se hace con ella y qué se pretende conseguir.

Pero la conversación contiene un matiz que merece atención: Hunter no presenta a los artistas humanos como una reliquia que deba desaparecer. Al contrario, reconoce que aportan algo que una herramienta automática no siempre puede reproducir.

La IA entra en el terreno visual de Chimaira

Hunter explica que utiliza ChatGPT para explorar conceptos visuales y desarrollar ideas que después puede trasladar a ilustradores profesionales. También recuerda un cartel promocional vinculado a Chimaira que terminó utilizando imágenes generadas mediante inteligencia artificial, después de añadir elementos como los logotipos y realizar ajustes.

Según su relato, el resultado le convenció más que las alternativas que estaban manejando para aquel material promocional no comercial. No oculta el procedimiento ni pretende presentar la imagen como una obra realizada íntegramente por un artista humano.

También emplea estas herramientas para elaborar imágenes absurdas y humorísticas relacionadas con la banda, especialmente contenidos pensados para hacer reír a sus seguidores. En ese contexto, la IA funciona como un recurso para alimentar la conversación con la comunidad, no como un sustituto declarado de la música del grupo.

La parte más interesante llega cuando Hunter reconoce que quienes temen perder oportunidades laborales por culpa de estas tecnologías tienen motivos para plantear la discusión. No descarta esa preocupación ni afirma que todas las aplicaciones de la IA sean equivalentes.

El músico menciona a John Evans y Dan Goldsworthy, profesionales con los que ha trabajado en material gráfico, y elogia especialmente la capacidad de Goldsworthy para desarrollar ilustraciones que evocan el imaginario clásico del heavy metal de los años ochenta. Ese tipo de trabajo, sostiene, posee una personalidad propia que aprecia y que no quiere perder.

Su postura, por tanto, no equivale a declarar prescindibles a los ilustradores. Defiende la IA como una herramienta disponible, pero admite que la originalidad y la sensibilidad de un creador humano siguen teniendo un peso decisivo.

Promocionar discos también forma parte de la batalla

Hunter amplía su defensa de la tecnología hacia un terreno menos artístico y mucho más práctico: conseguir que la música llegue a quienes podrían escucharla.

Las bandas necesitan vender discos, dar visibilidad a sus lanzamientos y mantener sus proyectos en funcionamiento. En ese escenario, considera que la inteligencia artificial puede ayudar a preparar publicaciones, organizar campañas publicitarias y orientar los anuncios hacia públicos potencialmente interesados.

Durante la entrevista pone como ejemplo la promoción de productos vinculados a Chimaira, incluido el vinilo de The Age of Hell. Su planteamiento es que una campaña mejor orientada puede ayudar a sostener económicamente la actividad de una banda.

No es una discusión exclusivamente musical. La tecnología también está entrando en la forma en que los grupos se comunican con sus seguidores, presentan sus productos y administran recursos que no siempre son abundantes.

Sin embargo, Hunter establece una separación expresa entre esa utilidad promocional y la composición de nuevas canciones de Chimaira. Sus declaraciones no anuncian un nuevo álbum ni confirman que el grupo esté preparando material inédito. Explican su postura personal sobre las herramientas que utiliza y los límites que dice mantener.

La frase más provocadora aparece cuando bromea con quienes puedan sentirse molestos por su decisión: que quemen los discos si están enfadados. Es una respuesta desafiante, muy distinta de un intento de buscar la aprobación de todos.

La discusión queda abierta. Una herramienta puede facilitar tareas y reducir costes, pero también plantea preguntas sobre la autoría, el empleo creativo y el valor que se atribuye al trabajo humano. Hunter expone su posición; no elimina las contradicciones que rodean al asunto.

Antes de Chimaira hubo una furgoneta robada y una escena que lo cambió todo

La entrevista también recupera una parte esencial de la historia musical de Hunter: Skipline, la banda hardcore que formó durante su juventud con amigos de Cleveland.

El grupo duró aproximadamente año y medio. Fue una etapa breve, pero importante para los músicos que acabarían conectados con Chimaira. En aquellos primeros años, los conciertos, las relaciones personales y los ensayos ayudaron a establecer una red de músicos que compartían escenarios y aprendían unos de otros dentro de la escena local.

Hunter recuerda la violencia y el caos de algunos conciertos iniciales, incluida una actuación en la que las peleas contribuyeron a que les dijeran que no regresaran al local. En aquel entorno, la intensidad formaba parte de una cultura musical que se vivía de manera muy física.

Pero hubo un golpe que dejó una huella mucho más profunda. Durante una salida a Rhode Island, después de un concierto al que apenas acudieron unas seis personas, les robaron la furgoneta y gran parte del equipo: instrumentos, batería y material necesario para seguir tocando. También desaparecieron las zapatillas Jordan de Hunter.

El grupo tenía alrededor de dieciocho o diecinueve años. Ben Schigel había aportado buena parte de los recursos y el vehículo, mientras que otros integrantes tuvieron que afrontar las consecuencias económicas de la pérdida. Unos seguidores terminaron ayudándolos a regresar a Cleveland en un viaje de muchas horas, apretados en la parte trasera de un Ford Bronco.

Aquella experiencia desinfló las expectativas de una banda que todavía intentaba abrirse camino. Después llegaron diferencias musicales y cambios en la formación. El proyecto se fue apagando, pero sus integrantes no desaparecieron de la escena.

El vínculo con Ascension y otros músicos de Cleveland acabaría formando parte de la historia que desembocó en Chimaira. Lo que entonces parecía una sucesión de grupos locales, conciertos caóticos y amistades juveniles terminó convirtiéndose en los cimientos de una trayectoria mucho más amplia.

El regreso a Skipline no es solo una excursión nostálgica

Hunter ha decidido volver a tocar con Skipline y recuperar la guitarra después de muchos años en los que su papel principal estuvo asociado a la voz y al trabajo musical de Chimaira.

Preparar el concierto ha requerido reconstruir las canciones. Para facilitar los ensayos, el equipo recurrió a pistas de batería MIDI elaboradas por una colaboradora autónoma en Argentina, a un coste aproximado de treinta dólares por canción, según cuenta Hunter. Ben Schigel revisó el material y los músicos volvieron a grabar las guitarras para disponer de referencias con las que trabajar.

La preparación también ha obligado a Hunter a recuperar su equipo, ajustar guitarras y amplificadores y volver a enfrentarse a riffs que pertenecen a una etapa muy diferente de su vida. En la entrevista explica que no quiere desvelar todos los detalles del espectáculo, porque busca que la actuación tenga personalidad propia.

La cita está anunciada para el viernes 13 de noviembre de 2026 en Globe Iron, Cleveland, bajo el nombre Back To Before The Beginning, con Skipline y Ascension en el cartel. La fecha enlaza dos etapas de la escena local que ayudaron a preparar el terreno para Chimaira.

No se trata de un anuncio nuevo: la reunión ya había sido cubierta por medios especializados en mayo. Lo que aporta esta conversación es la perspectiva personal de Hunter sobre lo que significó aquella época y por qué volver a ella tiene sentido ahora.

Los riffs que Hunter no olvida

La conversación también permite asomarse al compositor que existe detrás del vocalista. Cuando le preguntan por los riffs de Chimaira que más le enorgullecen, Hunter reconoce que no suele pensar demasiado en las partes que escribió, en parte porque no siempre tiene ocasión de interpretarlas en directo.

Recuerda su participación en canciones como «Disappearing Sun» y menciona temas que disfruta tocando, entre ellos «Jade», «Implements of Destruction» y distintas partes de «Six». También destaca la contundencia de «Destroy and Dominate» y su breakdown especialmente pesado.

Uno de los recuerdos más reveladores gira alrededor de «The Infection». Hunter explica que la composición alcanzó tal complejidad rítmica que los músicos tuvieron que recurrir a una pizarra para organizar las estructuras y recordar los cambios de compás. No siempre bastaba con confiar en la memoria o repetir una secuencia hasta dominarla: había que ordenar visualmente lo que estaban construyendo.

También recuerda cómo algunas canciones nacieron de manera espontánea. «Severed», por ejemplo, se desarrolló a partir de cortes, paradas y patrones que surgieron durante el proceso creativo, mientras que las líneas vocales se construyeron en buena medida por su sonoridad y entrega, sin que cada frase tuviera necesariamente un significado literal cerrado.

Es un recordatorio de que la composición de Chimaira no se reducía a encadenar riffs pesados. Detrás había estructuras trabajadas, decisiones colectivas y momentos en los que la espontaneidad terminaba dando forma a canciones que después parecían mucho más calculadas.

«Powerless»: cuando una canción deja de ser solo una canción

El tramo más personal aparece cuando Hunter habla de las letras que más significado tienen para él. Señala «Powerless», de The Age of Hell, una canción vinculada a la enfermedad de Crohn de su pareja, Lauren, y a las ocasiones en las que temió perderla.

El músico admite que interpretar ese tema en directo podría obligarlo a revivir recuerdos dolorosos. También menciona «Left for Dead» como otra canción que puede resultar difícil desde el punto de vista emocional.

El contraste con «Severed» es significativo. Una canción puede funcionar por la intensidad de la interpretación, aunque las palabras hayan surgido como patrones vocales improvisados. Otra puede contener una experiencia íntima que hace que cada interpretación pese de una manera diferente.

Hunter también recuerda «The Flame» como una de sus canciones favoritas de Chimaira, por la manera en que reúne distintos elementos del sonido del grupo. La relaciona con Twin Peaks: Fire Walk with Me y con el personaje de Laura Palmer; incluso cuenta que visitó la casa utilizada en la película y que su propietaria, Mary, es seguidora de la banda.

Son detalles que muestran a un músico que encuentra inspiración tanto en experiencias personales como en el cine, y que no separa necesariamente la creación artística de las cosas que le interesan fuera del escenario.

Una vida que continúa más allá del escenario

Hunter habla además de su trabajo como desarrollador y diseñador web, de los proyectos que ha puesto en marcha, de su afición por las películas de terror y de sus retransmisiones en Twitch.

Durante octubre mantiene la tradición de ver treinta y una películas de terror en treinta y un días, una actividad que comparte con sus seguidores desde hace años. También explica que el streaming le ha ayudado a socializar, mantenerse conectado con la música y descubrir una faceta más conversacional de su relación con el público.

En ese entorno crea canciones humorísticas con herramientas de IA, incluidas piezas absurdas basadas en personajes y noticias que se prestan a la parodia. No las presenta como sustitutas de su trabajo musical con Chimaira, sino como una forma de entretenimiento compartido con la comunidad.

La entrevista dibuja así a un músico que sigue explorando intereses, trabajando fuera de los escenarios y recuperando una parte de su pasado mientras se adapta a nuevas formas de crear y comunicarse.

La tecnología puede ser el punto de fricción que más titulares genere, pero no es el único asunto que merece atención. Hunter también habla de los comienzos, de las amistades que impulsaron su carrera, de los riffs que ayudó a construir y de las canciones que todavía le afectan emocionalmente.

El regreso de Skipline pone todo eso en perspectiva. Antes de que Chimaira se convirtiera en una referencia para miles de seguidores, hubo una escena local, un grupo de amigos y una sucesión de experiencias que no parecían destinadas a trascender Cleveland. Algunas de aquellas canciones sobrevivieron a la banda; ahora sus músicos vuelven a reunirse para interpretarlas.

Y mientras recupera ese pasado, Hunter deja clara su posición sobre el futuro: quiere aprovechar las herramientas que considera útiles, conservar la colaboración con artistas humanos y decidir por sí mismo dónde establece los límites. Una postura que seguirá alimentando el debate, especialmente en una escena donde la autenticidad no es un detalle decorativo, sino parte de su identidad.

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