Hay especímenes que no necesitan credenciales ni pasar por pruebas de vocalización para imponer su ley en la calle. Mientras dos veteranos del circuito alternativo paseaban vestiditos con chalecos y parches por un pasaje empedrado, un cuadrúpedo decidió escoltarlos sin pedir permiso. La escena, registrada por el canal El Ángel Guardián del Ruido Implacable, demuestra que la actitud sobre el asfalto no se aprende en ninguna escuela de canto.
Ante la sospecha inicial de estar siendo perseguidos, la aclaración entre los transeúntes fue directa: la criatura no buscaba pelea, sino sumarse de lleno a la disciplina más ruidosa del panorama. Sin pestañear ni pedir paso, el animal soltó un alarido gutural agudísimo que desarmó cualquier duda sobre su registro vocal. Un chillido limpio, potente y con un timbre que ya desearían varios cantantes de cartel tras tres días seguidos de fiesta.
La reacción de los acompañantes fue inmediata y sin rodeos: mano en alto haciendo el gesto de la cornamenta y una sentencia definitiva aceptando que la bestia tiene proyección real en la escena. dejando claro que para mandar en el género solo se necesita garra, cuatro patas y la garganta bien afinada.
Si esta criatura termina encabezando los carteles del verano que viene, que nadie diga que no vimos llegar el primer balido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario