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sábado, 24 de octubre de 2026

NICKO MCBRAIN ADMITE SUS REMORDIMIENTOS CON PAUL DI’ANNO Y RECUERDA EL ENFADO QUE LE PROVOCÓ LA MARCHA DE BRUCE DICKINSON

STHDMETAL LEGENDARY // APOCALYPTIC ULTRA
Nicko McBrain, batería de Iron Maiden, durante su actuación en Costa Rica en 2008
NICKO MCBRAIN — Iron Maiden en Costa Rica, 2008.
Fotografía: adels, publicada originalmente en Flickr como «Iron Maiden en Costa Rica».
Licencia: Creative Commons Attribution 2.0 (CC BY 2.0).
Ver fotografía original y créditos en Wikimedia Commons

El legendario batería de Iron Maiden repasa los episodios más delicados de la historia del grupo, reconoce que nunca mantuvo el contacto que habría querido con su antiguo compañero y admite que Blaze Bayley tuvo que afrontar una situación que la banda podría haber gestionado mejor. La entrevista, publicada coincidiendo con su autobiografía Hello Boys and Girls!, también recupera anécdotas salvajes con Keith Moon, Ginger Baker y una inesperada aparición televisiva junto a Sooty y Sweep.

Nicko McBrain lleva décadas haciendo hablar a la batería con una personalidad que va mucho más allá de la velocidad o la contundencia. Pero cuando el hombre que estuvo detrás de los tambores de Iron Maiden durante más de cuatro décadas se sienta a recordar su trayectoria, las historias más interesantes no siempre son las que terminan con una carcajada.

En una entrevista con el canal Classic Album Review, el músico británico recorre distintos capítulos de su vida y de la historia de Maiden, desde sus primeras influencias musicales hasta las tensiones que acompañaron la salida de Bruce Dickinson, pasando por sus recuerdos de Paul Di’Anno y las dificultades que afrontó Blaze Bayley durante su etapa como vocalista del grupo.

La conversación llega en un momento especial: Hello Boys and Girls!, la autobiografía de McBrain, se publicó el 22 de octubre de 2026. El libro promete una mirada personal a una vida marcada por la música, las giras, las amistades y los episodios que convirtieron al batería en uno de los personajes más queridos del universo Maiden.

Y hay algo que atraviesa toda la entrevista: Nicko no intenta vender una historia perfecta. Habla de decisiones discutibles, sentimientos que tardó años en resolver y oportunidades que, con el tiempo, habría querido aprovechar de otra manera.

PAUL DI’ANNO: «LO ÚNICO QUE LAMENTO ES NO HABER MANTENIDO EL CONTACTO»

Cuando la conversación se dirige hacia Paul Di’Anno, McBrain deja a un lado durante unos minutos el humor que suele acompañar sus recuerdos. Su relación con el primer cantante de Iron Maiden fue mucho más cercana de lo que podría imaginarse desde fuera.

Nicko recuerda que vio a Maiden en sus primeros conciertos europeos, cuando él todavía tocaba con otra formación. Lo que más le impresionó entonces fue Steve Harris, cuya presencia ya le transmitía la sensación de estar ante alguien destinado a grandes cosas.

Con el paso del tiempo, McBrain tuvo ocasión de compartir escenarios y giras con Di’Anno. En particular, recuerda la etapa en la que Trust acompañó a Maiden durante la gira de Killers. Entre ambos surgió una amistad que el batería conserva como un recuerdo especialmente valioso.

Uno de los momentos que más le marcaron ocurrió en 1981, cuando Di’Anno recibió un premio al mejor vocalista en una votación de lectores de una revista musical. Según cuenta McBrain, el cantante se lo entregó después de recogerlo y le dijo que valoraba su amistad y quería que se quedara con él.

Nicko todavía conserva aquel reconocimiento en su espacio personal dedicado a la música y los recuerdos. No lo considera simplemente un trofeo: para él, representa un gesto de afecto de alguien a quien apreciaba de verdad.

Al abordar la salida de Di’Anno de Iron Maiden, McBrain señala que los problemas relacionados con su forma de afrontar las obligaciones profesionales terminaron pasando factura. Según su explicación, la banda llegó a un punto en el que resultaba difícil mantener la dinámica de trabajo que exigía una formación de aquella dimensión.

Sin embargo, el batería también recuerda que la llegada de Bruce Dickinson no estuvo marcada por una enemistad permanente. Con el tiempo, las relaciones se normalizaron y el grupo siguió adelante.

La confesión más personal llega cuando McBrain habla de la muerte de Di’Anno, ocurrida el 21 de octubre de 2024. El músico admite que le afectó especialmente no haber mantenido el contacto durante los años anteriores.

«Lo único que realmente lamento es no haber mantenido el contacto con él a lo largo de los años», explica en la entrevista, al resumir el sentimiento que le quedó tras conocer la noticia.

La pérdida le hizo pensar en todo aquello que podría haber hecho de otra manera. McBrain habla de Di’Anno con cariño, recuerda su voz singular y destaca esa forma de frasear que aportaba una personalidad muy particular a las primeras canciones de Maiden.

El cantante dejó su huella en los dos primeros álbumes del grupo, Iron Maiden y Killers, y contribuyó a establecer una identidad que combinaba la energía del heavy metal británico con una actitud más callejera y cercana al punk. La propia banda reconoció su importancia tras su fallecimiento.

En las palabras de Nicko no hay un intento de reabrir viejas disputas. Hay algo más sencillo y humano: el pesar de haber perdido a un amigo sin haber aprovechado todo el tiempo que todavía podían haber compartido.

BRUCE DICKINSON SE FUE Y NICKO NO OCULTA LO MAL QUE SE LO TOMÓ

Si la historia de Paul Di’Anno despierta la parte más sentimental de McBrain, el recuerdo de la salida de Bruce Dickinson muestra a un músico mucho más visceral.

Dickinson abandonó Iron Maiden en 1993, después de la gira de Fear of the Dark. En la entrevista, Nicko reconoce sin rodeos que fue uno de los miembros más críticos con la manera en que se desarrollaron aquellos acontecimientos.

Le molestaba que Bruce hubiera anunciado su intención de marcharse antes de que terminara la gira. Desde su perspectiva, aquello afectaba al ambiente de la banda y planteaba una cuestión fundamental: qué recibía el público cuando uno de los músicos ya no quería estar allí.

McBrain recuerda que llegó a pensar que no quería pasar cada noche sobre el escenario viendo a un cantante que, a su juicio, había perdido las ganas de continuar. También le preocupaba que los seguidores estuvieran pagando por unas actuaciones que no alcanzaran el nivel que esperaban.

No intenta disfrazar aquel sentimiento con la distancia que proporciona el tiempo. Reconoce que se lo tomó de manera muy personal y que expresó abiertamente su descontento.

Pero la historia no termina en aquella discusión.

Cuando Dickinson regresó a Iron Maiden en 1999 junto al guitarrista Adrian Smith, ambos tuvieron la oportunidad de hablar sobre lo sucedido. McBrain recuerda una conversación en la que le explicó que no podía retirar lo que había dicho ni fingir que no había sentido aquella frustración, pero también le dejó claro que lo quería y que estaba contento de tenerlo de vuelta.

La respuesta de Bruce fue afectuosa. Según relata Nicko, el cantante le rodeó con el brazo y le dijo que él también lo quería. Después de aquella conversación, ambos dejaron atrás el asunto.

Ese episodio ayuda a entender por qué la reunión de la formación clásica no fue únicamente una decisión musical. También exigió resolver tensiones personales y reconstruir una convivencia profesional que debía funcionar dentro y fuera del estudio.

El resultado fue Brave New World, publicado en 2000, un álbum que McBrain considera una de las grandes obras de la banda. Recuerda con especial cariño las sesiones en París y el trabajo con el productor Kevin Shirley, cuya colaboración continuó en los siguientes discos.

La reconciliación no borró lo ocurrido, pero permitió que los músicos dejaran de arrastrarlo. En una banda que había pasado por cambios de formación, diferencias creativas y años de giras, cerrar aquella herida fue parte del camino hacia una nueva etapa.

BLAZE BAYLEY: «DEBERÍAMOS HABERLE AYUDADO MÁS»

La salida de Dickinson abrió una etapa complicada para Iron Maiden. El elegido para ocupar el puesto de vocalista fue Blaze Bayley, procedente de Wolfsbane, que se encontró ante la difícil tarea de interpretar canciones creadas para una voz muy diferente de la suya.

McBrain no esquiva la cuestión. En la entrevista reconoce que la banda debería haber adaptado mejor el repertorio a las características vocales de Blaze.

Dickinson posee un registro amplio y una forma de cantar muy distinta de la de Bayley. Según Nicko, mantener las canciones en las tonalidades originales hizo que algunas interpretaciones resultaran especialmente difíciles para el nuevo cantante.

El batería considera que bajar las tonalidades medio tono o incluso un tono completo podría haber facilitado las cosas. No fue la decisión que tomaron, y hoy admite que aquella falta de adaptación contribuyó a complicar una etapa que ya era delicada.

La gira de Virtual XI fue particularmente dura, recuerda. La situación afectaba al ambiente general del grupo y dejó en él una sensación sombría que todavía asocia con aquellos años.

Pero sus palabras no se limitan a una evaluación de las actuaciones. McBrain también habla del vínculo personal que desarrolló con Bayley. Se convirtió en una figura de apoyo para él dentro de la banda, alguien con quien podía hablar de sus preocupaciones y de cómo encajar en una maquinaria que llevaba años funcionando con una identidad muy definida.

La decisión de recuperar a Dickinson y a Adrian Smith terminó dejando a Blaze fuera de Maiden. Nicko recuerda que el cantante aceptó la situación con una dignidad que todavía admira. Aunque estaba decepcionado, entendió que el grupo debía continuar y expresó su deseo de que siguiera adelante con lo que consideraba su mejor formación.

El episodio deja una reflexión incómoda: a veces, el problema no está únicamente en quién ocupa un puesto, sino en si el entorno se adapta de verdad a esa persona.

Blaze no podía convertirse en Bruce Dickinson, del mismo modo que Dickinson tampoco habría sido el cantante que fue si hubiera tenido que reproducir la personalidad de Di’Anno. Cada voz tiene sus propias características. McBrain admite ahora que la banda podría haber hecho más para ayudar a Bayley a encontrar su espacio.

No es una acusación contra sus antiguos compañeros ni una invitación a reescribir la historia. Es el reconocimiento de que una decisión musical aparentemente técnica —la tonalidad de las canciones— también puede influir en el bienestar de un músico y en el resultado de toda una gira.

EL PRIMER CONCIERTO CON MAIDEN: NERVIOS, BROMAS Y «WHERE EAGLES DARE»

McBrain se incorporó a Iron Maiden en 1982 y debutó en directo con el grupo el 2 de mayo de 1983 en Hull, durante la gira de Piece of Mind. La banda llevaba años construyendo una identidad propia y el nuevo batería sabía que entraba en una formación con expectativas enormes.

Al recordar aquella noche, Nicko no describe una escena de triunfo cinematográfico. Lo que le viene a la memoria son los nervios y las bromas escatológicas que, según cuenta, acompañaron aquella jornada.

Steve Harris había decidido abrir el concierto con «Where Eagles Dare», una canción que exige mucho desde el punto de vista de la batería. McBrain intentó convencerlo de que sería mejor interpretar cuatro o cinco temas antes, para tener tiempo de entrar en calor.

Harris no aceptó la propuesta. Quería presentar al nuevo batería desde el primer momento y decidió mantener el arranque previsto.

Nicko recuerda que los nervios antes de salir al escenario no desaparecieron de su vida profesional después de aquella primera actuación. Incluso tras décadas tocando ante multitudes, seguía sintiendo esa tensión durante los minutos previos al comienzo del espectáculo.

La diferencia era lo que sucedía cuando se sentaba detrás de la batería y empezaba a tocar. En ese momento, la ansiedad daba paso a la concentración y al trabajo.

Entre todas las canciones de Maiden, McBrain señala «Hallowed Be Thy Name» como su favorita para interpretar en directo. También recuerda con humor una conversación con Harris sobre la posibilidad de dejarla fuera del repertorio: llegó a bromear con que abandonaría la banda si dejaban de tocarla.

La respuesta de Steve, según la cuenta Nicko, fue que quizá deberían haber dejado de interpretarla antes para evitar aquella amenaza.

El intercambio resume bien la relación entre ambos: una combinación de exigencia musical, confianza y humor que ha sobrevivido a décadas de convivencia.

GINGER BAKER: UN GENIO DE LA BATERÍA QUE TARDÓ EN APRECIAR

Antes de convertirse en uno de los baterías más reconocibles del heavy metal, McBrain creció rodeado de música de estilos muy diferentes.

En su casa se escuchaban grandes bandas y jazz. Su padre le insistía en que aprendiera distintos ritmos y estilos, aunque el joven Nicko estaba más pendiente de los Beatles y de los baterías que admiraba en aquella época.

Entre sus primeras grandes impresiones recuerda haber visto tocar a Joe Morello, cuyo solo le dejó fascinado. Su reacción fue tan intensa que, según cuenta, deseó poder meterse en la televisión y ocupar el lugar del músico detrás del instrumento.

El jazz dejó huellas en su manera de tocar, aunque no se convirtió en su principal orientación musical. McBrain explica que algunas de sus decisiones rítmicas y el uso de los platos conservan influencias de aquella formación temprana.

La conversación también se detiene en Ginger Baker, el célebre batería de Cream. Nicko admite que no fue uno de sus grandes referentes durante su juventud y que, además, había oído hablar de su difícil carácter.

Cuando finalmente conoció a Baker en una ceremonia de premios, se acercó para saludarlo. La respuesta que recibió fue un rechazo directo y poco diplomático, según recuerda entre risas.

Con el paso de los años, sin embargo, McBrain aprendió a apreciar mejor el talento del músico. Reconoce que tardó en comprender la dimensión de su trabajo y su importancia como batería.

La anécdota demuestra que la admiración musical no siempre nace de inmediato. A veces, la personalidad de un artista puede condicionar la primera impresión, pero el tiempo permite separar el carácter de la aportación artística.

KEITH MOON, ROGER DALTREY Y UNA ANÉCDOTA QUE ACABÓ EN EL VESTUARIO

La entrevista promete historias de encuentros con leyendas del rock y cumple esa promesa con un episodio especialmente caótico.

McBrain recuerda el festival Who Put the Boot In, celebrado en los años setenta, cuando él tocaba con Streetwalkers. Durante el evento tuvo un encontronazo con Roger Daltrey, cantante de The Who, después de un comentario que, según explica, sentó mal al músico.

La situación acabó con Daltrey agarrándolo por la nuca y echándolo del vestuario. Nicko relata el episodio con humor retrospectivo y reconoce lo peculiar que resulta poder contar que el cantante de The Who lo expulsó personalmente de una habitación.

Aunque el título de la entrevista alude a Keith Moon, el batería de The Who, la anécdota que McBrain cuenta en ese fragmento identifica a Daltrey como el protagonista del encontronazo físico. Conviene mantener esa distinción para no atribuir el incidente a la persona equivocada.

Moon aparece también en la conversación cuando McBrain recuerda su manera de montar la batería. El joven Nicko se fijó en su configuración, incluida la presencia de dos bombos, aunque Moon no utilizaba el segundo de la forma que otros baterías emplearían más adelante.

En lugar de dedicarlo necesariamente a partes de doble bombo, lo aprovechaba para sostener una gran estructura de toms. Una solución práctica que encajaba con su manera de concebir el instrumento: expansiva, imprevisible y alejada de las convenciones.

La historia también muestra hasta qué punto los grandes nombres del rock podían ser personajes difíciles de encasillar. En ocasiones, el recuerdo de un encuentro con ellos tiene tanto que ver con su temperamento como con su música.

IRON MAIDEN Y SOOTY & SWEEP: EL DÍA QUE EL HEAVY METAL SE CRUZÓ CON LA TELEVISIÓN INFANTIL

Entre las anécdotas más inesperadas de la entrevista aparece la participación de McBrain en The Sooty Show, el programa infantil británico protagonizado por los personajes Sooty y Sweep.

Nicko reconoce que, cuando mira las imágenes de aquella aparición, se arrepiente de haberse cortado el pelo de aquella manera. Describe el resultado como un corte de pelo desastroso y se ríe de su aspecto en pantalla.

La invitación llegó a través del entorno de la banda. McBrain dudó inicialmente de que participar en aquel programa encajara con la imagen de Iron Maiden, que estaba intentando consolidarse como uno de los nombres más grandes del heavy metal.

Rod Smallwood, mánager del grupo, terminó convenciéndolo con un argumento mucho más personal: su hijo, que entonces tenía cinco años, podría presumir de que su padre había aparecido en el programa.

Nicko aceptó, con la condición de que el dinero recibido se destinara a una organización benéfica. La experiencia terminó convirtiéndose en uno de esos episodios que una banda no puede planificar como parte de una estrategia de imagen, pero que acaba incorporado a su historia.

El batería recuerda además la reacción del público durante una actuación posterior en el Edinburgh Playhouse, después de que el programa se emitiera en la BBC. En lugar de los habituales gritos de «Maiden», empezaron a llover muñecos de Sooty sobre el escenario.

La escena se volvió todavía más absurda cuando Bruce Dickinson comenzó a apartarlos del escenario y el público siguió lanzándolos de vuelta.

El episodio es una pequeña joya de la mitología de Iron Maiden: una banda que ha llenado estadios y construido un universo visual propio, pero que también puede acabar en medio de una lluvia de muñecos de televisión infantil.

AXl ROSE Y EL ARTE DE NO CAERLE BIEN A TODO EL MUNDO

McBrain también habla de sus encuentros con Axl Rose durante la época en que Iron Maiden compartió cartel con Guns N’ Roses.

Preguntado por la fama de persona difícil que acompaña al cantante estadounidense, Nicko no intenta suavizar demasiado su opinión. Considera que Rose ha tenido una reputación complicada y que, en su experiencia personal, no fue alguien con quien resultara fácil llevarse bien.

Sin embargo, reconoce que el cantante demostró capacidad para afrontar situaciones exigentes, como cuando sustituyó a Brian Johnson en AC/DC durante una parte de la gira de la banda australiana.

McBrain valora aquella actuación y señala que Rose cumplió con el trabajo. También cree que, con el paso del tiempo, ha aprendido a comportarse de una manera más llevadera en el entorno profesional.

El batería cuenta que intentó arreglar las cosas con él, pero que Rose no quiso aceptar ese acercamiento. Nicko decidió respetar la distancia y seguir adelante.

Es una anécdota breve, pero revela otra faceta de su personalidad: McBrain no necesita fingir que todos sus encuentros con las estrellas del rock fueron amistosos. Puede reconocer el talento de un músico y, al mismo tiempo, admitir que la relación personal no funcionó.

CINCO DÉCADAS DE IRON MAIDEN Y UNA HISTORIA QUE TODAVÍA NO HA TERMINADO

A lo largo de la entrevista, McBrain también reflexiona sobre la influencia de Iron Maiden en las generaciones posteriores de músicos. Considera que la banda ha contribuido a abrir caminos para grupos que incorporaron estructuras complejas, cambios de ritmo y una mayor ambición instrumental a sus composiciones.

Recuerda que muchos músicos le han contado que empezaron a tocar la batería después de escuchar canciones como «Where Eagles Dare» o «The Trooper». Para él, ese tipo de reconocimiento representa uno de los mayores regalos que puede recibir un artista.

La trayectoria de Maiden ha atravesado distintas décadas, cambios en la industria, transformaciones en el metal y varias etapas de su propia historia. McBrain formó parte de esa evolución desde 1982 hasta su último concierto con el grupo en diciembre de 2024, después de anunciar que dejaría las giras. Iron Maiden confirmó su retirada de la actividad itinerante y su sustitución por Simon Dawson para los conciertos posteriores.

Pero su relación con la banda no se reduce a una lista de álbumes o giras. La entrevista deja ver el peso de las relaciones personales: la amistad con Di’Anno, la reconciliación con Dickinson, la preocupación por Bayley y las bromas compartidas con sus compañeros.

Esos recuerdos son precisamente los que dan sentido a Hello Boys and Girls! más allá de la nostalgia. McBrain no se limita a contar cómo tocaba la batería en una de las bandas más grandes del mundo. También revisita las decisiones, los errores y los encuentros que fueron moldeando su vida.

EL LEGADO DE NICKO NO CABE SOLO DETRÁS DE UNA BATERÍA

Nicko McBrain ha sido durante décadas una pieza fundamental del sonido de Iron Maiden, pero esta entrevista demuestra que su historia va mucho más allá de los redobles y los escenarios.

Su relato sobre Paul Di’Anno es el de un amigo que lamenta no haber mantenido el contacto. Su recuerdo de Bruce Dickinson muestra cómo una reacción visceral puede acabar resolviéndose con una conversación sincera. Y su reflexión sobre Blaze Bayley reconoce que una banda, por grande que sea, también puede equivocarse al afrontar un cambio de formación.

A todo ello se suman las historias de músicos legendarios, los encuentros incómodos, las carcajadas y una aparición televisiva que difícilmente habría imaginado el joven batería que soñaba con tocar como sus ídolos.

La entrevista funciona porque McBrain no pretende salir de ella como un personaje impecable. Cuenta lo que recuerda, reconoce lo que lamenta y se permite reírse de sí mismo.

Ahora que su autobiografía ha llegado a las librerías, esas historias adquieren una nueva dimensión. No son únicamente recuerdos de una carrera extraordinaria: son fragmentos de una vida compartida con compañeros, amigos y generaciones de seguidores.

Y quizá esa sea la mejor forma de entender a Nicko McBrain. Un músico que ayudó a construir el sonido de Iron Maiden, que vivió de cerca algunos de los episodios más intensos de su historia y que, décadas después, todavía tiene mucho que contar.


Fuentes de verificación

Nota editorial: Esta crónica se basa en la entrevista original en vídeo. Las declaraciones se han adaptado al castellano atendiendo al contexto de la conversación. Las transcripciones automáticas y las traducciones pueden contener errores o matices imprecisos; por ello, no se presentan como citas literales aquellas palabras cuya formulación exacta no se haya podido verificar.

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