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jueves, 29 de octubre de 2026

NERGAL Y SILENOZ, SIN PEDIR PERDÓN: «ESTA MÚSICA NO ESTÁ HECHA PARA LAS MASAS»

STHDMETAL // THE ANGEL OF NOISE
Metal editorial
Special feature
Nergal, vocalista y guitarrista de Behemoth. Fotografía de Jonas Rogowski.

Nergal // Silenoz

ESTA MÚSICA
NO ESTÁ HECHA
PARA LAS MASAS

STHDMETAL EXCLUSIVE STYLE
Sin concesiones. Sin máscaras. Sin permiso.

Foto original ↗

Fotografía original: Jonas Rogowski · Wikimedia Commons · Licencia CC BY-SA 3.0. Diseño y composición gráfica adaptados por STHDMETAL.

Los líderes de BEHEMOTH y DIMMU BORGIR recuerdan tres décadas de amistad, intercambios clandestinos de música y una escena extrema que tuvo que abrirse camino entre la precariedad, la intolerancia y el rechazo a las concesiones.

Hay amistades que no nacen en camerinos ni se construyen a golpe de fotografía promocional. Algunas empiezan con una carta, una cinta grabada y la paciencia de esperar semanas para descubrir qué música ha enviado alguien al otro lado de Europa. Mucho antes de que sus nombres ocuparan los carteles de los grandes conciertos, Nergal, líder de BEHEMOTH, y Silenoz, guitarrista de DIMMU BORGIR, ya compartían una pasión que no necesitaba escenarios para hacerse fuerte.

En una entrevista con Radio Rock, ambos músicos han repasado sus primeros contactos, las dificultades que marcaron sus respectivas adolescencias y la relación con una escena musical que, desde sus orígenes, nunca ha tenido como objetivo agradar a todo el mundo. La conversación también deja una idea que atraviesa sus trayectorias: cuando una banda renuncia a su identidad para conseguir aprobación, corre el riesgo de perder precisamente aquello que la hizo necesaria.

CARTAS, CINTAS Y DISCOS: CUANDO EL UNDERGROUND SE CONSTRUÍA A MANO

Nergal y Silenoz sitúan el comienzo de su relación a principios de los años noventa, alrededor de 1993 o 1994. Su amistad creció mediante el intercambio de cartas, cintas y discos, una forma de comunicación que hoy puede parecer lenta, pero que entonces resultaba esencial para quienes buscaban música extrema fuera de los circuitos comerciales.

No existían las plataformas digitales ni el acceso inmediato a discografías completas. Descubrir una banda podía depender de una recomendación, de una grabación de segunda generación o de un paquete que cruzaba fronteras. En aquella red internacional, los aficionados no eran simples consumidores: también actuaban como distribuidores, prescriptores y enlaces entre escenas separadas por miles de kilómetros.

La conversación recuerda incluso las pequeñas estrategias de aquella correspondencia, como reutilizar sellos postales para abaratar el envío. Puede parecer una anécdota menor, pero retrata bien el contexto: conseguir música exigía ingenio, insistencia y una voluntad que iba mucho más allá de escuchar un disco de vez en cuando.

Nergal llegó a visitar Noruega en 1997. Sin embargo, el primer gran encuentro profesional entre ambos proyectos tardaría algo más en llegar: la gira norteamericana que compartieron en 2008, recordada por Nergal como una experiencia de enorme éxito y con numerosos conciertos prácticamente agotados.

La relación, por tanto, no nació cuando sus bandas alcanzaron una dimensión internacional. Para entonces, el vínculo ya llevaba años de recorrido.

POLONIA Y NORUEGA: DOS CAMINOS HACIA LA MISMA OSCURIDAD

La entrevista también muestra que crecer dentro de la escena extrema no significaba vivir las mismas circunstancias. La pasión era compartida, pero las posibilidades materiales podían ser radicalmente diferentes.

Silenoz recuerda el acceso que existía en Noruega a tiendas especializadas y a espacios vinculados a la comunidad underground. Nergal, por su parte, describe una Polonia de comienzos de los noventa donde la situación económica podía convertir la compra de un CD en un lujo desproporcionado.

Según su relato, algunos discos podían costar el equivalente a un mes de salario. En ese contexto, el intercambio entre aficionados no era solamente una costumbre romántica: constituía una vía fundamental para conocer música que de otro modo resultaba difícil conseguir.

Nergal también recuerda que su padre, trabajador de los astilleros, le construyó una guitarra rudimentaria con madera. El joven músico llegó a conectarla a una radio para poder tocar. La imagen resume una realidad que suele quedar fuera de las biografías de las grandes bandas: antes de los equipos profesionales, los estudios y las giras internacionales, hubo recursos limitados y una determinación casi artesanal.

No todos partieron del mismo lugar. Pero la distancia geográfica y económica no impidió que dos adolescentes acabaran compartiendo referencias, inquietudes y una forma de entender la música.

DE IRON MAIDEN Y SLAYER AL DESCUBRIMIENTO DEL METAL EXTREMO

Las influencias de ambos músicos tampoco surgieron de un único punto. Silenoz recuerda una primera educación musical marcada por nombres como TWISTED SISTER, W.A.S.P., IRON MAIDEN y JUDAS PRIEST. Más adelante llegaron METALLICA, EXODUS, POSSESSED, SLAYER y DEATH, ampliando progresivamente el horizonte hacia sonidos más agresivos.

En el caso de Nergal, la entrada en terrenos más extremos estuvo ligada a grupos como SODOM, DESTRUCTION y KREATOR. El descubrimiento de Altars of Madness, de MORBID ANGEL, representó otro paso decisivo en su aproximación al death metal y a las formas más oscuras del género.

Estas referencias importan porque desmontan una visión demasiado simple del black metal como un universo aislado, nacido sin antecedentes ni conexiones. Detrás de sus distintas corrientes existió una circulación constante de influencias: el heavy metal tradicional, el thrash, el death metal y las primeras expresiones del black metal alimentaron una evolución que nunca fue completamente uniforme.

La identidad no apareció de la nada. Se construyó escuchando, seleccionando, mezclando y rechazando caminos hasta encontrar una voz propia.

NERGAL Y LA CARA INCÓMODA DE LA ESCENA EXTREMA

Uno de los pasajes más delicados de la conversación llega cuando Nergal recuerda la presencia de elementos ultraderechistas y neonazis en determinados sectores de la escena polaca. El músico rechaza expresamente que el nazismo tenga cabida en el black metal y relata experiencias personales de intimidación y violencia.

También evoca una etapa de juventud marcada por la rabia y por pensamientos extremos, entre ellos la idea de incendiar una iglesia, una posibilidad que asegura haber abandonado. Son recuerdos que deben entenderse dentro del relato personal del músico, no como una invitación a convertir la provocación en un espectáculo.

La escena extrema ha convivido históricamente con contradicciones difíciles de ignorar. Su desafío a las normas, su rechazo a la autoridad y su lenguaje provocador han servido para cuestionar convenciones, pero también han sido utilizados por individuos y grupos para justificar ideologías de exclusión.

Confundir ambas cosas es un error. La radicalidad artística no convierte automáticamente a una persona en defensora de una ideología política, del mismo modo que la pertenencia a una escena musical no elimina la responsabilidad de examinar los discursos que aparecen dentro de ella.

El testimonio de Nergal añade una dimensión personal a ese debate: el underground no fue siempre un territorio de libertad compartida. En ocasiones, también estuvo atravesado por amenazas, enfrentamientos y disputas sobre quién tenía derecho a formar parte de él.

«ESTA MÚSICA NO ESTÁ HECHA PARA LAS MASAS»

Cuando la conversación se dirige hacia las concesiones artísticas, Silenoz responde con una negativa tajante: no está dispuesto a sacrificar la identidad de su música para hacerla más aceptable. La idea que da título a la entrevista —que esta música no está hecha para las masas— resume una posición reconocible en dos trayectorias que han mantenido una relación particular con la popularidad.

Eso no significa que BEHEMOTH y DIMMU BORGIR hayan permanecido al margen de la industria o que su crecimiento internacional carezca de importancia. Ambas bandas han construido carreras de alcance global, con producciones ambiciosas y espectáculos que han llevado el metal extremo a públicos muy amplios.

La diferencia está en el objetivo. Llegar a más gente no implica necesariamente simplificar el lenguaje artístico. El problema aparece cuando el éxito comercial se convierte en el criterio que decide qué puede componer una banda, qué puede decir o qué elementos de su identidad debe abandonar.

Nergal también defiende sus decisiones creativas y expresa su disposición a asumir las reacciones que provoquen. Su planteamiento no consiste en afirmar que toda crítica sea injusta, sino en negarse a convertir la aprobación externa en el centro de su proceso artístico.

En una industria donde la visibilidad se mide constantemente mediante cifras, reproducciones y alcance, esa posición conserva su relevancia. La independencia no consiste en evitar cualquier contacto con el público, sino en no entregar al público —ni a los algoritmos ni a las expectativas comerciales— el control absoluto de la obra.

EL ODIO EN INTERNET Y LA NECESIDAD DE PROVOCAR UNA REACCIÓN

La entrevista también aborda las reacciones hostiles en internet y la facilidad con la que algunos usuarios convierten el anonimato en una forma de agresividad. Los músicos cuestionan esa distancia entre la contundencia de ciertos comentarios y la responsabilidad que sus autores parecen asumir cuando se encuentran detrás de una pantalla.

Las redes han ampliado las posibilidades de difusión y conversación, pero también han convertido la indignación en un mecanismo permanente de exposición. Para los artistas, cada lanzamiento puede terminar acompañado de una discusión que a menudo se desplaza desde la música hacia la identidad, las opiniones personales o la necesidad de tomar partido.

No toda provocación es valiosa por el simple hecho de incomodar, ni toda crítica demuestra que una obra sea auténtica. Sin embargo, la conversación entre Nergal y Silenoz apunta a una cuestión relevante: una propuesta artística que intenta no molestar a nadie corre el riesgo de perder parte de su carácter.

La respuesta no debería ser provocar por sistema, sino conservar la libertad de crear sin calcular cada decisión según la reacción que pueda generar. Hay una diferencia entre buscar polémica para conseguir atención y aceptar que una obra honesta no siempre producirá una respuesta cómoda.

«IN LEAGUE WITH SATAN»: TRES NOMBRES, UNA MISMA GIRA

El contexto de esta conversación conecta con la gira europea IN LEAGUE WITH SATAN 2026, que reúne a BEHEMOTH y DIMMU BORGIR como cabezas de cartel, con DARK FUNERAL como invitado especial. El recorrido comenzó el 9 de octubre y alcanza Estocolmo el 29 de octubre, antes de concluir en Copenhague el 30 de octubre, según los calendarios oficiales publicados por las bandas.

La coincidencia de estos tres nombres tiene un significado que va más allá de sumar tres actuaciones en un mismo cartel. Representan distintas formas de desarrollar el metal extremo: la contundencia de BEHEMOTH, la dimensión sinfónica y monumental de DIMMU BORGIR y la tradición sueca de DARK FUNERAL.

No son proyectos idénticos ni necesitan serlo. Precisamente ahí reside el interés de una gira de estas características: en comprobar cómo conviven distintas identidades dentro de un mismo espacio sin que ninguna tenga que borrar su personalidad.

La gira aporta, además, una dimensión contemporánea a las palabras de Nergal y Silenoz. Ambos músicos hablan desde una escena que ha cambiado radicalmente desde aquellos primeros intercambios de cintas. Hoy cuentan con infraestructuras internacionales, producciones de gran escala y audiencias repartidas por todo el mundo. Pero la pregunta sobre la autenticidad sigue siendo la misma.

EL VERDADERO COMPROMISO NO ES GUSTAR A TODOS

La historia de Nergal y Silenoz recuerda que el metal extremo no se construyó únicamente mediante discos y conciertos. También nació de relaciones personales, de la circulación de ideas y de la voluntad de mantener vivo un movimiento cuando acceder a su música exigía tiempo, dinero y esfuerzo.

Su trayectoria no demuestra que toda decisión artística deba ser intocable ni que las críticas carezcan de valor. Demuestra algo más sencillo y, a la vez, más difícil de sostener: una banda necesita saber qué quiere defender antes de decidir hasta dónde está dispuesta a llegar.

El underground que ambos conocieron ha cambiado. Las cintas han dado paso a los archivos digitales, las cartas a los mensajes instantáneos y las pequeñas redes de intercambio a una industria global. Pero la tecnología no ha resuelto la cuestión esencial de la creación: qué parte de uno mismo está dispuesto a conservar un artista cuando llegan las expectativas, el éxito y el ruido exterior.

Quizá por eso la frase de Silenoz no debe leerse como un rechazo a quienes escuchan su música. Es, ante todo, una declaración sobre la libertad de hacerla sin convertir la aprobación masiva en una obligación.

La oscuridad no necesita el permiso de las masas. Necesita una voz propia y el valor de mantenerla cuando todo alrededor exige que suene como las demás.

ENTREVISTA ORIGINAL: Radio Rock — Nergal & Silenoz: “This kind of music is not made for masses”

FUENTE OFICIAL DE LA GIRA: BEHEMOTH — fechas oficiales · DIMMU BORGIR — fechas oficiales · DARK FUNERAL — información oficial

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