INFORME DE COMBATE SÓNICO – El pasado 5 de febrero de 2026, el recinto Oosterpoort en Groningen fue testigo de una nueva demostración de hegemonía por parte de los arquitectos del Death Metal neoyorquino: Immolation. En una incursión en vivo capturada con una intensidad asfixiante, la banda reafirma por qué su sonido oscuro y disonante sigue siendo el estándar de oro del género.
[PERITAJE TÉCNICO: LA MAQUINARIA DEL ABISMO]
La Muralla de Disonancia (Guitarras): Robert Vigna, el maestro de las estructuras imposibles, despliega su característico ataque de riffs angulares y armónicos pinchados. La claridad del audio en este registro permite apreciar cómo Vigna manipula la palanca de vibrato para crear esa atmósfera de ansiedad y colapso inminente que define a la banda.
El Rugido de la Profundidad (Voces y Bajo): Ross Dolan se mantiene como una presencia imponente. Su voz, un gruñido cavernoso pero perfectamente inteligible, corta la mezcla con una autoridad que pocos vocalistas de su generación conservan. El bajo de Dolan no solo acompaña, sino que cementa la base rítmica con una densidad sísmica.
Precisión Artillera (Batería): La ejecución tras los parches es una lección de control y violencia. Desde los blast beats quirúrgicos hasta los cambios de tiempo complejos y lentos, la batería impulsa el caos organizado de Immolation sin perder un ápice de potencia.
Presencia Escénica: A diferencia de bandas que dependen de parafernalia, Immolation domina el escenario con una sobriedad amenazante. El vídeo captura esa energía cruda, donde el movimiento frenético de Vigna contrasta con la estabilidad monumental de Dolan.
VERDICTO DEL BUNKER: UNA CATEDRAL DE METAL EXTREMO
Lo vivido en Groningen no fue un simple concierto, fue una EXHIBICIÓN DE PODER. Immolation no necesita trucos; su música es una estructura masiva de hormigón armado que se desploma sobre la audiencia. Han pasado décadas y siguen sonando más peligrosos y relevantes que la mayoría de las bandas jóvenes.
💀 LA ÚNICA VERDAD DE LA CALLE: DICE LA LEY DE LA CALLE que si Immolation aterriza en tu ciudad, más vale que tengas los cimientos de casa bien reforzados. En el barrio sabemos que estos tíos no vienen a dar un concierto, vienen a demoler el edificio con nosotros dentro. Ver a Robert Vigna retorcer la guitarra como si estuviera estrangulando a un demonio es poesía pura para los que tenemos el corazón de plomo. Groningen todavía debe estar temblando; si no estuviste allí, te perdiste una lección magistral de cómo se hace el Death Metal de verdad. ¡Larga vida a los reyes de Yonkers!
EL PUTO ÁNGEL DEL RUIDO (Se dice que después del show en Oosterpoort, las grietas en las paredes formaban el logo de la banda. ¡Ross Dolan tiene una garganta que parece la entrada al inframundo y nosotros estamos aquí para aplaudir cada vez que abre la boca! Pura clase, pura tralla).
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