31.08.85 – Oakland, CA – Bienvenidos al Day on the Green, ese momento histórico en el que Metallica todavía no era una corporación multinacional dedicada a demandar a Napster, sino cuatro tipos con más acné que planes de jubilación, sudando bajo el sol de California. Lo que vemos en este metraje de "Ride the Lightning" es la definición pura de "asalto sonoro" antes de que el Black Album los convirtiera en la banda favorita de tu dentista.
ESTÉTICA DE GARAJE CON PRESUPUESTO DE CERVEZA BARATA
El escenario parece diseñado por alguien que odia la simetría. Tenemos a un James Hetfield que luce un chaleco vaquero con parches que probablemente nunca fueron lavados, y una actitud de "voy a escupirte si me miras demasiado".
Cliff Burton es el único que parece estar en otro planeta, poseído por su bajo como si estuviera intentando invocar a Cthulhu en medio de un estadio de béisbol. Sus pantalones de campana son, objetivamente, lo más peligroso de todo el festival.
La cámara se mueve con la precisión de un operador que ha ingerido sustancias poco legales, capturando el caos de una audiencia que todavía no sabía que estaba viendo a los futuros dueños de la mitad de las acciones de la industria del entretenimiento.
EL ARTE DE TOCAR DEMASIADO RÁPIDO PARA TU PROPIO BIEN
La canción arranca con ese riff que suena a electricidad estática y desesperación juvenil. James canta como si estuviera haciendo gárgaras con chinchetas, una técnica vocal que lamentablemente perdería años después en favor de un estilo más parecido al de un vaquero melodramático.
Kirk Hammett ejecuta el solo con esa cara de concentración extrema que pone cuando intenta recordar si dejó el horno encendido en San Francisco. Es rápido, es ruidoso y tiene el nivel justo de wah-wah antes de que se convirtiera en una adicción clínica.
Y luego está Lars Ulrich. Ah, Lars. Aquí todavía golpeaba la batería con la convicción de alguien que quiere romperla porque sabe que no la ha pagado él. Su ritmo es... bueno, es Lars en 1985: una sugerencia de tempo más que una ley física.
CRÍTICA VENENOSA: LA INOCENCIA ANTES DEL DINERO Es fascinante ver este vídeo y saber que esos cuatro melenudos acabarían comprando mansiones con los ahorros de los adolescentes que hoy se parten el cuello en el foso. "Ride the Lightning" suena aquí a peligro real, no a producto remasterizado en una caja de lujo de 200 dólares. Es el sonido de una banda que todavía tenía algo que demostrar, principalmente que podían ser más ruidosos que sus vecinos.
DICE LA LEY DE LA CALLE que en 1985, si sobrevivías a un concierto de Metallica en Oakland sin perder un diente o la dignidad, podías considerarte un caballero del metal. Hoy, si sobrevives a uno de sus conciertos, es porque has podido pagar el parking de 50 dólares y la camiseta oficial de 45.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
"Hetfield pregunta si Oakland está listo para morir, pero lo que realmente pregunta es si están listos para comprar merchandising durante las próximas cuatro décadas. Cliff Burton sigue siendo el motor de esta bestia, demostrando que puedes ser el tipo más cool del mundo incluso con el pelo naranja y un bajo que suena a terremoto controlado. Es una pieza de arqueología: el momento exacto en que el trueno golpeó la tierra antes de que Lars aprendiera a usar una hoja de cálculo."