12.02.26 – Mientras el resto del mundo intenta descubrir cómo jubilarse con dignidad, Zakk Wylde aparece en Axe Lords para recordarnos que puedes ser un "Señor del Hacha" y, al mismo tiempo, el tipo que mejor dobla las camisetas en su propia empresa. En un despliegue de 71 minutos que oscila entre la nostalgia de estadio y la teletienda de guitarras, Wylde demuestra que su verdadera habilidad no es el shredding, sino mantener una conversación de una hora hablando de su mujer, de hacer sándwiches de jamón y de cómo sus guitarras son tan feas que ganan concursos de estética cuestionable.
EL EVANGELIO SEGÚN EL "BECARIO" DE WILD AUDIO
El metraje comienza con una oda a la camaradería, esa palabra que los músicos usan para no decir "somos cuatro tíos en una furgoneta aguantándonos el aliento".
Wylde, con la humildad de quien sabe que tiene más vello facial que una convención de Papá Noeles, se presenta como el "becario" de su propia marca, Wild Audio.
Es fascinante ver cómo admite sin pestañear que el diseño de sus guitarras busca alcanzar niveles de fealdad que provoquen náuseas. Fidelidad absoluta: si tu guitarra no parece un arma blanca prohibida por la Convención de Ginebra, no estás en el equipo de Zakk.
PORNO, CULTOS Y CAFÉ PARA DIFUNTOS
La revelación estelar: su primer trabajo pagado fue en un disco de la estrella del porno Ginger Lynn. Como bien dice Ozzy: "Bienvenido al negocio de la música, ya sabes de qué va la trama: te van a joder".
Entre risas sobre su "culto" (The Berserkers) y su café Deathwish, Wylde nos vende un estilo de vida donde el metal es solo una excusa para no tener que lavar los platos en casa, aunque su mujer, Barbara Ann, parece tener otros planes para él.
EL LEGADO DEL "MODELO T" DE LOS RIFFS
Zakk eleva a Tony Iomi a la categoría de Henry Ford del Metal. Según su lógica, todo desde Pantera hasta Black Label es un derivado del "Modelo T" de Sabbath. Es una clase de historia donde los coches, las guitarras y las lasañas de carne de su bajista JD se mezclan en una sopa primordial de distorsión.
No faltan las anécdotas sobre robarse a sí mismo: admite que el riff de "Miracle Man" y el de "Crazy Babies" son básicamente lo mismo porque "no tenían más ideas". Sinceridad brutal: si te vas a plagiar, que sea a ti mismo para poder demandarte y ganar el doble de dinero.
SENTENCIA Zakk Wylde es el último de una estirpe que puede hablar de llevar el ataúd de Ozzy Osbourne con la misma naturalidad con la que explica por qué sus amplificadores van al número 140. Su nuevo disco, Engines of Demolition, es solo otra excusa para seguir siendo ese vikingo entrañable que te daría un consejo de vida mientras te ensorda con un armónico de los que hacen sangrar los oídos.
DICE LA LEY DE LA CALLE que en 2026, si no tienes una guitarra que sirva para proteger a tu familia de un intruso y luego cocinar una piccata de pollo, no eres un guitarrista, eres un turista. Zakk nos enseña que el secreto del éxito es mantener el riff simple, por si acaso tienes que salir corriendo a frotarle los pies a tu mujer o sacar la basura.
EL ÁNGEL DEL RUIDO
"Wylde nos recuerda que todos somos leones hasta que el Kabuki baja y hay que contar con el de al lado. Es el único hombre capaz de comparar a Pantera con un coche de Fórmula 1 y a su propia carrera con un anuncio de White Castle. Si escuchas su solo y no sientes que una apisonadora te está dando un masaje capilar, es que te falta probioticismo metálico en las venas. Seguimos vigilando la fragua desde el muelle de los que nunca venden su primera guitarra."
No hay comentarios:
Publicar un comentario