De los talleres de Düsseldorf a la conquista del planeta
La historia de esta mujer tiene guasa porque empezó cantando en bandas locales como Snakebite antes de dar el puñetazo sobre la mesa con Warlock en 1982. Con ellos se plantó en mitad de una escena dominada por tíos y demostró que tenía más agallas y garganta que la mayoría, pariendo joyas atemporales como el disco Triumph and Agony de 1987 que contenía ese himno supremo que es "All We Are". Cuando la banda se disolvió por jaleos legales de marcas registradas, la alemana ni se inmutó: se puso el mundo por montera, agarró su propio nombre como bandera y continuó en solitario sin mirar atrás.
Una carrera blindada a base de constancia y cuero negro
Compone, produce, actúa y lidera su propio proyecto con una constancia que asusta, manteniéndose como el reflejo exacto de lo que significa devoción por los escenarios. No se limita a vivir de las rentas ni de la nostalgia de los ochenta; se ha codeado en el estudio y en las tablas con lo más granado del negocio, desde Lemmy Kilmister hasta Gene Simmons, ganándose el respeto de la vieja y la nueva escuela a base de puro lomo. Hay gente que nace con estrella y otros que nacen con el destino grabado en cuero negro; Doro pertenece a los segundos, demostrando año tras año que el estatus de realeza no se regala, se gana a base de constancia y de tener la garganta de titanio.
Viendo los kilómetros que lleva a la espalda y las ganas que le echa cada noche, está claro que a esta monarca no hay quien la baje del pedestal por muchos años que pasen.

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