El legendario hacha de Los Ángeles estrena una nueva cifra en el calendario manteniéndose fiel a sus principios inquebrantables, confirmando que la edad solo endurece la pegada de un icono que no cree en el más allá, pero dicta las leyes en el más acá.
El cumpleañero que prefiere el azufre al pastel de nata
Nacido un tres de junio de 1964 en la ciudad del pecado cinematográfico, Kerry Ray King sopla hoy sesenta y dos velas sin un solo rastro de piedad en su ADN. Conocido entre los círculos más selectos y oscuros del negocio como KFK, este nefasto artesano del sonido más denso de las últimas décadas demuestra que se puede envejecer con una dignidad aplastante, lejos de las modas pasajeras y pegado a una estética que es patrimonio de la humanidad musical. Mientras otros a su edad buscan la paz espiritual, King prefiere mantener su habitual postura ante la vida, donde las deidades no tienen espacio ni voz ni voto.
Un ateo militante con la agenda repleta de planes mundanos
El guitarrista estadounidense nunca ha escondido sus cartas, y su conocida postura de absoluto ateísmo sigue siendo el motor de unas composiciones que cortan la respiración. Lejos de mitologías baratas o consuelos celestiales, la filosofía de KFK se basa en el impacto directo, el realismo puro y duro y una constancia profesional que ya quisieran muchos recién llegados a la escena. Cumplir más de seis décadas para este titán californiano no significa frenar el ritmo, sino consolidar un estatus donde su sola presencia física sobre el escenario impone un respeto inmediato, manejando los tiempos de su carrera con precisión de cirujano.
El futuro inmediato de una marca registrada que no acepta réplicas
El creador no vive de rentas ni se estanca en la nostalgia de los viejos tiempos dorados. Su actividad reciente demuestra que el motor sigue rindiendo al máximo nivel de revoluciones, facturando proyectos que mantienen la esencia de su sonido característico sin perder un ápice de esa intensidad callejera que lo convirtió en un referente global. Los sesenta y dos años le pillan en una forma física impecable, con la muñeca derecha intacta para seguir ejecutando esas ráfagas sonoras que definen el sonido de toda una generación y dejando claro que el manual de estilo del rock más extremo lo sigue escribiendo él, con su firma indiscutible y una actitud pasota que se ríe de las modas actuales.
Felicidades a King por demostrar que la madurez es el mejor momento para seguir repartiendo leña de la buena.

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