🔥 STHDMETAL SCORE: 9.3 / 10
Phil Collen desvela el momento más aterrador de su última gira en una entrevista exclusiva donde detalla cómo el avión gigante que compartían ambas bandas tuvo que vaciar el combustible en pleno vuelo por un fallo en los neumáticos, rozando un desenlace fatal que casi borra del mapa a dos iconos del rock de un plumazo. El legendario guitarrista de Def Leppard se ha despachado a gusto repasando los trapos sucios de su carrera, desde los días en que casi se convierte en el hacha de Iron Maiden —tras haber ido al colegio con el mismísimo Paul Di'Anno— hasta las sesiones de grabación donde el productor Mutt Lange los trataba como a marionetas disciplinadas para cruzarlos con la finura de Queen y la rudeza carcelaria de AC/DC.
Collen recuerda que aterrizó en la banda de rebote cuando el anterior guitarrista, Pete Willis, estaba totalmente defenestrado por sus excesos. Lo curioso es que nunca le pidieron formalmente que se uniera al grupo, simplemente entró a meter un solo en una cinta de casete y no regresó a su casa en todo un año mientras la televisión los catapultaba a la fama. La madurez le llegó a golpes, especialmente tras el trágico fallecimiento de Steve Clark, un impacto tan brutal que lo obligó a subirse al escenario completamente sobrio, experimentando un terror escénico que solo superó mutando en una especie de avatar interpretativo hiperactivo.
Entre los secretos mejor guardados de su equipo, destaca su vieja guitarra Fender Stratocaster negra, una reliquia maltratada que sobrevivió a fracturas de madera gracias a que el mismísimo Eddie Van Halen le ordenó destrozar el cuerpo del instrumento para meterle una pastilla humbucker. El instrumento acabó sepultado bajo capas de producción en su obra cumbre, un disco grabado mientras compartían pasillo con Mick Jagger, quien se colaba en los entrenamientos de Collen intrigado por las descomunales pesas que el guitarrista arrastraba por los camerinos. El músico cierra dejando claro que el mundillo de los premios le parece una farsa absoluta desprovista de cualquier credibilidad.
Si es que para sobrevivir tantas décadas en este negocio sin terminar en el hoyo, hay que tener más vidas que un gato y la cabeza muy fría cuando las ruedas del avión deciden no colaborar.
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