La jornada del 18 de junio de 2026 en Clisson quedará grabada en el registro de los anales más irreverentes del metal europeo. Los bávaros Feuerschwanz se plantaron sobre el escenario del Hellfest Open Air con una propuesta que desdibuja por completo la línea entre la fidelidad histórica y la fiesta nocturna de club, transformando el festival francés en una taberna gigantesca sedienta de diversión desvergonzada, tal como quedó registrado por las cámaras de ARTE Concert en su emisión oficial (
Lecciones de mitología impura y copas al aire Desde los primeros compases, el combo teutón dejó claro que su misión no era dar un sermón solemne, sino arrastrar a la audiencia a una celebración de lo más hedonista. Con la interpretación de himnos fiesteros cargados de ironía como Memento Mori, la banda manejó la atmósfera a su antojo, controlando los ánimos de miles de personas. Uno de los momentos más memorables ocurrió cuando Ben Metzner decidió dar una clase exprés de alemán e historia pagana, explicando de manera satírica las andanzas extramatrimoniales del dios Loki para hacer que todo el recinto gritara a pleno pulmón la palabra "bastard" ante el público congregado.
Dos ejércitos enfrentados y un drakkar flotante La teatralidad de la banda alcanzó su punto álgido cuando convirtieron la pista en un campo de operaciones puramente lúdicas. Hauptmann y su comitiva dividieron la multitud en dos facciones opuestas, retándolas a un particular simulacro de combate medieval donde el único veredicto real era colisionar con alegría y festejar sin miramientos. La locura colectiva se desbordó por completo cuando apareció en escena una de sus intrépidas aliadas montada a bordo de un drakkar inflable, navegando sobre un mar humano de brazos alzados mientras las gaitas y el violín dictaban el ritmo de la marea festivalera.
El testamento final a ritmo coreano La recta final del espectáculo sirvió para consolidar las composiciones de su reciente entrega discográfica, metiendo a la audiencia directamente en su discoteca de armadura con piezas extraídas del aclamado Knightclub. Tras proclamar su particular testamento musical ante un público totalmente entregado, los alemanes decidieron romper cualquier atisbo de etiqueta cerrando su comparecencia con los compases cómicos del célebre Gangnam Style como música de salida. Si el fin del mundo nos pilla bailando folklore con mallas de acero y jarras de cerveza, estos tipos tienen garantizadas las llaves de la mejor fiesta del averno.
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