Una cabina de cristal transparente a decenas de metros del suelo se convirtió en el auténtico escenario principal del Download Festival en Leicestershire, cuando una pareja decidió darle rienda suelta a sus instintos más primarios a la vista de miles de asistentes. El respetable, que aguardaba pacientemente la aparición de los cabezas de cartel de la noche, se encontró de bruces con un espectáculo de pura anatomía humana en movimiento, cortesía de dos asistentes con mucho arte y cero vergüenza.
La escena tuvo lugar la noche del sábado, justo en ese momento de tensión colectiva donde nadie sabe si Axl Rose decidirá aparecer a su hora o tocará esperar de brazos cruzados. Para matar el tiempo, estos dos visionarios del exhibicionismo se subieron a la noria del recinto y, lejos de disfrutar de las vistas de la campiña inglesa, decidieron frotar sus propias panorámicas. Al principio, desde abajo, la estampa parecía una muestra de afecto inocente, con el individuo de pie detrás de su acompañante admirando el horizonte. Sin embargo, el duende festivalero hizo de las suyas cuando la cabina comenzó su descenso y el ángulo visual dejó al descubierto toda la maquinaria en pleno funcionamiento.
El ambiente de la explanada cambió por completo cuando alguien entre la multitud pegó el grito al cielo avisando de que a la muchacha se le veía hasta el refajo apartado a un lado. Lo que hasta entonces era una espera impaciente por el plato fuerte musical se transformó en un ejercicio de compañerismo total, con miles de miradas clavadas en esa pecera de cristal que bajaba lentamente. La pareja, ajena al revuelo o importándoles un rábano la exposición pública, continuó con su coreografía pélvica demostrando que, para subirse a las alturas y dar semejante recital, hay que tener los arrestos muy bien puestos.
Ahora mismo, la policía de Leicestershire anda peinando la zona buscando a estos dos jinetes del amor libre que desaparecieron entre la multitud nada más poner un pie en tierra firme. Las autoridades británicas tienen abierta una investigación para dar con los responsables de semejante número circense, aunque de momento los protagonistas de este romance de feria siguen en paradero desconocido, seguramente recuperando el aliento en alguna tienda de campaña.
Si vas a soltar los billetes para ir a un recinto enorme y terminas echando un quiqui a la vista de todo el mundo en una atracción de cristal, al menos ten el detalle de salir a saludar al público cuando termines la faena.
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