El gallinero del glam de la vieja escuela ha vuelto a agitarse en el último directo de Hair Metal Chaos, donde Anthony "The Guru" y Stevie Rachelle (Tuff) han sacado a relucir los trapos más sucios y las anécdotas más delirantes de la escena angelina y los cruceros flotantes. La atención principal se centró en los eternos dramas de Skid Row y los encontronazos con Sebastian Bach, confirmando que el rencor en el rock no prescribe con los años. Durante la emisión, Rachelle detalló su reciente y tenso cara a cara con Sebastian Bach en el Monsters of Rock Cruise, dejando claro que los egos siguen estando demasiado inflados para el tamaño de los barcos actuales. Sin morderse la lengua, desmenuzaron el eterno estira y afloja de la banda por encontrar un vocalista estable tras el desfile de sustitutos, exponiendo cómo las viejas glorias prefieren mantener las distancias antes que firmar una tregua real.
Los secretos de alcoba de los ochenta y el salseo entre bambalinas
El programa destapó el romance oficial entre Tony West de Blacklist Union y Lorraine Lewis de Femme Fatale, confirmando que llevan meses saliendo y que el propio Rachelle actuó como el inesperado celestino detrás de esta alianza del hard rock.
Recordaron las noches más salvajes en el mítico club Gazzarri's de Sunset Strip, detallando los bizarros concursos de baile donde las aspirantes a actrices de Hollywood se exponían ante la fauna más selecta del panorama musical de 1988.
Desenterraron el videoclip más ridículo y lacrimógeno de la era dorada: Wild Boys y su infame balada "I don't want to cry no more", mofándose de cómo el vocalista aparecía llorando desconsolado dentro de una cabina telefónica mientras sus compañeros montaban una juerga salvaje con chicas a escasos metros.
Confirmaron la incorporación de la banda Tuff para el Monsters of Rock Cruise 2027, asegurando que la alineación clásica con Todd Chase y Michael Lean volverá a embarcarse tras los conciertos programados para este verano junto a Slaughter y Quiet Riot en California.
La nostalgia bien entendida siempre esconde una dosis de ridiculez absoluta, y repasar los años en que los cardados desafiaban a la gravedad demuestra que algunos músicos nunca salieron de la cabina telefónica.
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