Lzzy Hale ha tomado el micrófono en el Rock and Roll Hall of Fame de Cleveland para la inauguración de la exposición Women in Metal Exhibit, dejando claro que la presencia femenina en el circuito jamás ha sido un adorno decorativo.
La vocalista de Halestorm recordó sus comienzos en una humilde parcela rural de Pensilvania antes de repasar los desatinos habituales de la industria, donde a cualquier mujer sobre las tablas se la tildaba de "novia del músico" o se la relegaba al puesto del merchandising.
Sin paños calientes, retrató la ceguera de las emisoras y las discográficas que pretendían despachar el asunto asignando una cuota única o alegando modas pasajeras, recordando que las veteranas abrieron brecha a dentelladas para dejar el terreno despejado. La exposición sitúa a estas protagonistas en el lugar que les corresponde: no como rarezas pintorescas, sino como auténticas arquitectas del género. Ante una audiencia desencajada por la franqueza de la cita, Hale se dirigió a las jóvenes que ensayan solas en su habitación con un mensaje contundente: romper los moldes prefabricados y tomar el espacio sin pedir disculpas.
La sentencia final dejó temblando a los ejecutivos del sector: aquí nadie mendiga una silla en reuniones ajenas, porque la mesa la construyen ellas desde cero. Si a alguien le molesta el ruido, que se ponga tapones, porque los altavoces no se van a apagar.
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